Miércoles, 20 Noviembre 2019 07:44

Landrove siempre apuesta por la ciencia

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Las Tunas.- El nombre de Orestes Landrove Ramírez forma parte de los cimientos que sustentan al instituto preuniversitario de ciencias exactas (Ipvce) Luis Urquiza Jorge de esta ciudad; 28 años como entrenador de Química y 25 de ellos en la preselección nacional así lo confirman. Son muchos los talentos moldeados por su experiencia, su pasión por la alquimia, convertidos hoy en excelentes profesionales con medallas en certámenes nacionales y foráneos.

"Estamos satisfechos con los resultados -me dice mientras conversamos en una oficina del plantel al que ha dedicado la mitad de su vida-, es nuestro aporte al país. Me siento orgulloso de ser maestro, mis padres lo eran y por eso lo llevo desde la cuna. Me gusta enseñar, más a ese nivel, aunque implica sacrificio el viajar todos los meses, trabajar albergado. Cuando comencé tenía unos 27 años y me iba para La Habana en lo que fuera; ahora es más difícil, pero me siento muy motivado.

"Cualquier país que quiera progresar debe apostar por el avance de la ciencia y una de las maneras fundamentales de hacerlo es desarrollar el talento, potenciar a ese estudiante que tiene la capacidad, la disposición y darle la oportunidad. En un aula, ¿a quién se le dedica tiempo?, al que presenta dificultades, pero a nadie se le ocurre enseñarle más al que quiera aprender más. Nuestra escuela tiene que ser diversa en las maneras de enseñar para satisfacer todas las necesidades y facilitarle más conocimiento al que lo requiera.

"En ocasiones, la familia piensa que el estudiante que concursa en una asignatura solo aprende esa materia, pero lo fundamental son las habilidades intelectuales que desarrollan y puede ser a través de la Química, la Física, la Informática, la Matemática o la Biología. La vida demuestra que sea cual fuere la carrera que hayan estudiado han sido excelentes profesionales", explica Landrove, quien se desempeña además, como coordinador del centro provincial de entrenamiento que funciona allí mismo, en el Ipvce.

Desde la década del 70, el Ministerio de Educación posee un programa encaminado a sentar las bases de una educación científica, como derecho de los niños, adolescentes y jóvenes cubanos al ejercicio de una ciudadanía plena. No obstante, persisten prejuicios tácitos contra lo que algunos llaman la "élite" del conocimiento y no pocas veces se estigmatiza a estos jóvenes como seres raros e individualistas.

"La palabra selección no gusta, pero nosotros insistimos mucho en ello, porque se necesitan estudiantes que sean capaces y estén motivados para recibir una carga docente grande, un estudio de ocho horas. Lo hacemos basado en un instrumento, porque como profesores tenemos una percepción y la familia tiene la suya, pero el diagnóstico es el que dice la verdad. Siempre les decimos a los padres que no se preocupen, que nos guiamos por el resultado, no importa de dónde venga el muchacho, ni de quién sea hijo", asevera Landrove.

Agrega que "nos interesa primeramente el resultado de la prueba de ingreso de Matemática, porque para la ciencia es muy importante esa asignatura, además es pareja para todos y tiene bastante fiabilidad en su aplicación. En dependencia de esa nota y de su interés los seleccionamos.

"A finales de septiembre o inicios de octubre ya logramos conformar el grupo con los concursantes de todas las ciencias. De esa manera no los apartamos del resto de la escuela, pues ellos deben participar en todas las actividades del centro, los colocamos en un grupo para poder hacerles una adecuación al currículo".

"En ocasiones hay rechazo a aplicar estos instrumentos, pero son los más justos. Por ejemplo, en la nueva experiencia del grupo de concursantes de noveno grado que tenemos ahora en la escuela, el hecho de que no hagan pruebas de ingreso yo lo veo como debilidad, no cómo una fortaleza. Todos los estudiantes de la provincia deberían hacer las pruebas de ingreso, porque así se preparan más, incluso, los que van para otros preuniversitarios irían mejor preparados", dice Landrove.

Considera que "no es absoluto, pero este Ipvce en Las Tunas es como la EIDE en los deportes, aquí deberían estar todos los estudiantes que concursan en las ciencias, porque es donde están los guantes y las pelotas, es donde se han puesto los recursos para la actividad, los entrenadores mejor preparados y la escuela tiene una estrategia que ha dado frutos. Este año tuvimos seis competidores a nivel internacional en Física, Química e Informática, la segunda provincia con más representantes y alcanzamos cinco medallas, lo que demuestra que vamos por el camino correcto, aunque toda obra es perfectible".

Para este apasionado profesor, cuyo semblante es una exacta aleación entre sencillez y sabiduría, el principal estímulo, el mejor reconocimiento, es el estudio. La fórmula para él es muy simple, mucha voluntad y mucho estudio. Para él cada clase es una olimpiada y cada alumno, un ganador.

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