Viernes, 22 Noviembre 2019 06:25

Concursos de conocimiento: Oro parece... sabiduría es

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Las Tunas.- Esta provincia durante años ha ocupado los primeros lugares en los concursos de conocimiento de la Enseñanza Preuniversitaria. El Ipvce Luis Urquiza Jorge es un puntal en dichos resultados.

El nombre de Orestes Landrove Ramírez forma parte de los cimientos que sustentan al instituto preuniversitario de ciencias exactas (Ipvce) Luis Urquiza Jorge de esta ciudad; 28 años como entrenador de Química y 25 de ellos en la preselección nacional así lo confirman. Son muchos los talentos moldeados por su experiencia, su pasión por la alquimia, convertidos hoy en excelentes profesionales con medallas en certámenes cubanos y foráneos.

Orestes Landrove"Estamos satisfechos con los resultados -dice mientras conversamos en una oficina del plantel al que ha dedicado la mitad de su vida-, es nuestro aporte al país. Siento orgullo de ser maestro, mis padres lo eran, lo llevo desde la cuna. Me gusta enseñar, más a ese nivel alto, aunque implica sacrificio, viajar cada mes, trabajar albergado. Cuando comencé tenía 27 años y me iba para La Habana en lo que fuera; ahora es más difícil, pero me siento muy motivado.

"Cualquier nación que quiera progresar debe apostar por el avance de la ciencia y una de las maneras fundamentales de hacerlo es desarrollar el talento, potenciar a ese estudiante que tiene la capacidad, la disposición y darle la oportunidad. En un aula, ¿a quién se le dedica tiempo?, al que presenta dificultades, pero a nadie se le ocurre enseñarle más al que quiera aprender más.

"En ocasiones, la familia piensa que el alumno que concursa en una asignatura solo aprende esa materia, pero lo fundamental son las habilidades intelectuales que desarrollan y pueden lograrlo a través de la Química, la Física, la Informática, la Matemática o la Biología. La vida demuestra que sea cual fuere la carrera que hayan estudiado han sido excelentes profesionales", explica Landrove, quien se desempeña además, como coordinador del Centro Provincial de Entrenamiento que funciona en el Ipvce.

EN CUBA CAPACIDAD ES OPORTUNIDAD

Desde la década del 70, el Ministerio de Educación posee un programa encaminado a sentar las bases de una enseñanza científica, como derecho de los niños, adolescentes y jóvenes al ejercicio de una ciudadanía plena. No obstante, persisten prejuicios tácitos contra lo que algunos llaman la "élite" del conocimiento y no pocas veces se estigmatiza a estos educandos como seres raros e individualistas, sin percibir que la atención diferenciada al talento no está reñida con un sistema educativo que privilegia el acceso gratuito al saber.

"La palabra selección no gusta, pero nosotros insistimos mucho en ello, porque se necesitan estudiantes que sean capaces y estén motivados para recibir una carga docente grande y el estudio de ocho horas. Lo hacemos basado en un instrumento, porque el diagnóstico es el que dice la verdad. Siempre les decimos a los padres que no se preocupen, que nos guiamos por el resultado, no importa de dónde venga el muchacho, ni de quién sea hijo", confirma Orestes Landrove.

"Mi trabajo como entrenador comienza con esa selección y eso lo hago yo personalmente. Te puedo decir que son jóvenes normales, alegres, con amigos, que les gusta las redes sociales; solo que estudian a un nivel elevado, tanto que cuando llegan al duodécimo grado están al nivel de un alumno de primer o segundo año de la universidad", comenta Alberto Mawad Santos, el entrenador más experimentado en la especialidad de Física y quien hace más de 30 años forma parte del claustro del "Luis Urquiza".

Alberto Mawad Santos
El profe Landrove rememora que la única medalla de oro obtenida por Cuba en una Olimpiada Internacional de Química fue del tunero Luis Daniel Cruz Zaragoza, hijo de un cerrajero. Además, recuerda con orgullo a Gerardo Ojeda Carralero, discípulo suyo también, que residía en la zona de La Morena, Puerto Padre y sus padres eran obreros. "Él -apunta- ganó medalla de plata en una Olimpiada Internacional, algo que solo lo han hecho dos cubanos".

Ambos docentes coinciden en que a los certámenes mundiales van solo algunos y para ellos lo más valioso es el interés de los que trataron de llegar, porque estudian, son disciplinados y no emplean el tiempo en actividades nocivas. Que sus muchachos se midan con los mejores del mundo y alcancen medallas, demuestra que la procedencia no importa, todos tienen la oportunidad. Solo interesa el sacrificio.

IPVCE: LA NAVE INSIGNIA

Entre fotos e historias de graduados que se renuevan cada año, puede descubrirse esa especie de alma común que crean las vocacionales, devenidas prendas de la Educación antillana. Uno de los principios fundacionales de dichas instituciones es la profundización en las ciencias básicas y entre las formas de hacerlo está la preparación para concurso.

Maigualida OrtegaMaigualida Ortega Espinosa tiene actualmente la misión de dirigir ese plantel tunero. Sobre el acceso al concurso nos aclara que "todos los educandos de décimo grado pueden presentarse al examen de habilidades que hacemos, los que aprueban optan por una de las ciencias y así se conforman las formaciones iniciales. En febrero, con los resultados de los concursos nacionales, se reduce a uno el grupo, y ese es el que transita para onceno grado".

La otra vía de entrada es a través de los concursos provinciales de primera categoría. El alumno de cualquier preuniversitario que participe y quede entre los 10 primeros tiene derecho a trasladarse y formar parte del centro de entrenamiento. Esta variante ha demostrado su viabilidad, pero a juicio de los expertos sería ideal que todos aspiraran al Ipvce, porque prepararse para esos exámenes de ingreso crea una base más sólida.

"Contamos con un equipo de entrenadores de Física, Química y Biología que por más de dos décadas han ocupado tal responsabilidad. A ellos se suma el de Matemática, que lleva ya varios años en esa tarea con buen paso. Tenemos dificultades actualmente con el entrenamiento en Informática y contratamos este curso a un estudiante de quinto año de Ingeniería Informática. Él conoce el proceso porque es concursante y se estrena ahora como entrenador", acota la directora, quien a pesar de su juventud desde hace varios cursos contribuye allí a la formación de nuevos bachilleres.

Landrove considera que "no es absoluto, pero el Ipvce en Las Tunas es como la EIDE en los deportes. Aquí deberían estar todos los estudiantes que concursan en las ciencias, porque es donde están los guantes y las pelotas, donde se han puesto los recursos para la actividad, los entrenadores mejor preparados y una estrategia que ha dado frutos".

Antonio Vargas Tomajón, preparador en Biología, apunta que "todavía el que entra de noveno grado no llega a la media del concurso, pues ha trabajado con otra óptica. Está demostrado que se debe concursar en una sola asignatura, porque de lo contrario se divide el conocimiento. Debería existir una coordinación entre ambas enseñanzas para perfilarlo".

Con respecto a la experiencia de los pioneros de noveno grado que cursan estudios en la vocacional, Ortega Espinosa expresa que "no pudieron entrar la mayoría de los ganadores en certámenes nacionales y provinciales, pues no eran de la localidad cabecera y hubo que llegar hasta el nivel municipal. Tenemos un grupo de 28 y todos han demostrado, por su disciplina y aptitud, que merecen estar aquí".

Otra cuestión a la que se enfrenta este colegio es al escaso reemplazo de sus entrenadores. Por ejemplo, el promedio de edad del claustro de Física sobrepasa los 50 años debido a la estabilidad que ha tenido. "Todos los docentes tributan al concurso desde el currículo base, pero tenemos un problema generacional y debemos profundizar en ello. Nuestro reto es recuperar el primer lugar y para eso trabajamos", concluye la directora.

LA FÓRMULA

Frank Fonseca Rondón concursó Física durante tres años en el Ipvce. El curso anterior concluyó el duodécimo grado y le fue otorgada la carrera de Ingeniería Civil. Tiene en su haber tres medallas de oro en justas nacionales y una mención en la Olimpiada Centroamericana este calendario. Para él, el entrenamiento representó un cambio brusco con relación al sistema de la Secundaria, pero confiesa que "con el tiempo te acoplas y lo haces porque te nace, porque te quieres superar".

Frank Fonseca RondónSegún su criterio, "el concursante no necesariamente tiene una vida difícil y atropellada, no pierdes relaciones con tus compañeros; sales, te diviertes, tienes novia. En la olimpiada te sientes bien por el esfuerzo que implica llegar hasta ahí. Lo más importante es demostrar lo que sabes, lo que te han enseñado y mi escuela es de las mejores del país".

Frank Castell MantínDe igual forma, lo asumen Frank Castell Martín (medalla de bronce en la Olimpiada Centroamericana de Física 2019) y Pedro Pablo Álvarez Portelles (medalla de bronce en la Olimpiada Iberoamericana de Informática 2019). Para ellos resulta una experiencia única compartir con contendientes internacionales y apreciar "que la preparación en Cuba es muy buena, uniforme, con igualdad de posibilidades para todos, lo que no ocurre en otros lugares".

Pedro Pablo Álvarez"El concurso es el fortalecimiento de las principales ciencias. Quizás algunos se preguntan cómo lo hacemos, pues entrenando a esos valiosos estudiantes que para nosotros son los mejores de la Isla y lo demuestran en cada evento", refiere Vargas.

Agrega que los requisitos del concursante son "que le guste, que tenga sed de aprender y que le dedique cada día un pequeño tiempo". Mawad, por su parte, apuesta siempre por la adecuada selección. "Lo demás es mucho trabajo, empatía y respeto mutuo. Hay que ponerse en el puesto del alumno, son muy jóvenes, por lo que debemos ir paso a paso, para que no se agoten. Lo tercero es el apoyo de la dirección de la escuela y eso lo tenemos".

REGAZO DE SABER

En el mundo captar grandes talentos es una tarea crucial. En Las Tunas el esfuerzo de preparadores y educandos del Ipvce Luis Urquiza Jorge ha puesto a la provincia en la geografía preuniversitaria cubana. Por cinco años, la institución se mantuvo en el puesto cimero de las de su tipo en el país y aunque desde hace dos calendarios se mantiene en segundo lugar, ostenta un récord nacional de medallas y puntos, hasta ahora imbatibles.

Los obstáculos nunca faltan: libros de texto obsoletos, claustro sin reserva, ausencia de condiciones en los centros de entrenamiento, falta de reactivos y equipos de laboratorio. No obstante, también crecen las colaboraciones de grandes profesionales del territorio en pos de volver al primer escaño, pero, sobre todo, de obtener el mejor beneficio: el saber.

Para la Mayor de las Antillas la inversión en esa riqueza es una de las más éticas y seguras. Su solo valor añadido echa por tierra el vicio economicista de la "rentabilidad" a toda costa. La Revolución tiene una obra en capacidades de pensamiento. Por tanto, hay que ir hacia una sociedad y una economía basadas en el conocimiento.

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