Las Tunas.- Advertida de antemano, pero con la esperanza de vivir una experiencia diferente, me dispuse a comprar el uniforme de mi hijo. Por primera vez asistirá a la Enseñanza Prescolar y yo, que me confieso madre enamorada, estaba deseosa de verlo vestido con su atuendo. No imaginé que aquel anhelo se convertiría en una verdadera odisea.

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