Lunes, 17 Julio 2017 07:00

Guajira y con mucho orgullo (+video)

Escrito por Yuset Puig Pupo
"Guajiros". Eduardo Abela. "Guajiros". Eduardo Abela.

Las Tunas.- Hace pocos días la guagua de una ruta urbana se llenó inesperadamente de personas que venían del municipio de Manatí. Su vehículo había colapsado y debieron hacer transbordo en las cercanías del aeropuerto. Fue un abordaje brusco, la verdad, y uno de los pasajeros profirió como chiste: "¿De dónde salieron tantos guajiros?"...

El ambiente se enrareció. Cierta mujer "explotó" enseguida ante el supuesto agravio. Y de forma muy descompuesta increpó al hombre: "¿Que guajiro de qué, y esa falta de respeto, vaya usted a saber en qué monte vive él para decir eso?..." Y un poco más, mientras había quienes murmuraban bajito.
La cosa no pasó de risitas por un lado y malas caras por otro. Pero en lo particular me resultó irónico cómo, a estas alturas, algunos utilizan el término guajiro en tono despectivo y a su vez, los que viven en comunidades rurales se ofenden gravemente con el apelativo.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, el vocablo en cuestión es sinónimo de campesino. Entre cubanos circulan otras etimologías populares que enmarcan su procedencia en el inglés de los yanquis participantes en la Guerra del 95, quienes llamaban a los campesinos involucrados en la contienda war heroes, o sea, héroes de guerra.
Aunque esto no pasa de una pretensión, pues el poeta Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, muchos años antes ya se paseaba por esos mismos predios y describía a los guajiros de entonces.
Aun cuando su procedencia no resulta muy clara, enunciar esta palabra es un viaje a las raíces, un referente grande de cubanía, de la vida en el campo; de nuestras mejores tradiciones que a mí se me antojan rebosantes de sencillez, rebeldía, transparencia, del olor al café humeante de las madrugadas que se pierde entre los surcos.
Ciertamente, en nuestra sociedad se ha vulgarizado mucho el significado de guajiro, asociándolo a gente que habla alto y de forma peculiar; poco entendida en cuestiones de tecnología y en cómo interactuar en otros ambientes, pero sobre todo, mal vestida, con exceso de adornos en el pelo y el resto del cuerpo.
Ser guajiro es mucho más. Su concepto está fuertemente ligado a la tierra, a los que producen para llevar los alimentos hasta cada familia. No me parece que de alguna manera pueda ser expresado o asumido como ofensa; principalmente en estos tiempos, cuando la distancia entre el campo y la ciudad se confunde y lo mismo puedes encontrar a una muchacha con mechas californianas y vistiendo Giorgio en la discoteca que en la fiesta de un círculo sociocultural.
Polo Montañez llevó hasta disímiles partes del mundo su orgullo por ser guajiro natural, Carlos Enríquez y muchos de nuestros artistas plásticos también se han enfocado en la riqueza que encierra el término, un juego entre pasado y lo que nos define en el presente, puro folclor, otro término no siempre bien entendido.
En el pre vocacional, cierto profesor de Educación Física nos llamaba guajiros constantemente, al punto que la palabra cobró auge entre nosotros. Así somos los cubanos, de cualquier cosa hacemos un chiste. Y a mí me parece bien, pero sin llegar a vulgarizar, a ofender, a menospreciar. Ser guajiro es un orgullo, y pobres de aquellos "citadinos" que no alcancen a entenderlo.

 

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