Miércoles, 06 Diciembre 2017 05:40

¿Demasiado jóvenes para saber? (+storify)

Escrito por Yuset Puig Pupo y Misleydis González Ávila
¿Demasiado jóvenes para saber? (+storify) Foto: Rey López.

Las Tunas.- "Le pasó a una amiguita mía, no fue a mí... Estaba con un muchacho de noveno. Se llevaban bien, y la familia de ella ya lo sabía. Una tarde a la hora de la salida, él se la encontró hablando con otro en la esquina, uno de octavo que le estaba bajando muela, pero la chica le había dicho que no. En fin, el novio le dio una galleta en la cara frente a todo el mundo, sonó durísimo, qué papelón...

"No, no se pelearon. En realidad, la culpa fue de mi amiguita. ¿Quién la mandó a estar oyéndole la talla al otro si ni siquiera le gustaba? El novio hizo eso porque no es ningún bobo, además estaba enamorado de ella, de otra forma no le hubiese importado y la hubiera botao y ya".

"Con Yeni fue un escándalo. Ella salió a los carnavales con un shorcito corto, de esos desflecados abajo. Estábamos en un grupito bailando y el jevito llegó, puso tremenda cara y le ripió un pedazo del short. Tuvo que irse a cambiar y de paso decirle mentiras a la mamá...

"Bueno, esa es de mi barrio, no estudia en esta secundaria. Resulta que tiene un novio de veintipico. Él le regala una pila de cosas y la busca a la escuela en bicicleta. Para el aniversario la llevó a que se hiciera un tatuaje con su nombre ahí debajo del ombligo (se toca la pelvis), donde no se ve.

"Yo le conté eso a mi mamá y por poco le da un ataque. Me dijo que era una locura porque ella era muy joven y después se iba a arrepentir de traer el nombre de un tipo en ese lugar tan íntimo, que si yo lo hacía me mataba...".

Entre el grupito de ojos ávidos y pelos muy largos sobran las anécdotas. Las escuchamos con cuidado, nos reímos a veces de sus ocurrencias. Alisan sus uniformes amarillos, se inundan de brillo labial y caminan como si el mundo fuera su casa; pero necesitan, a gritos, alguien que las oriente en ese difícil camino de hacerse mujeres.

PARA MARCAR EL CAMINO

Las buenas nuevas son ciertas, por vez primera Las Tunas es sede de la Jornada Nacional por la No violencia hacia la mujer, que esta ocasión dirige las acciones, especialmente, a los más jóvenes. El objetivo es sencillo: desaprender el maltrato y romper el mito del sexo débil desde los albores de la vida.

Yailín Meriño nos habla como educadora y directora de la secundaria básica Calixto Sarduy. Asegura que hay una tendencia en los últimos años hacia la violencia ya sea verbal o corporal en las relaciones interpersonales de los estudiantes, que casi siempre parte del ámbito familiar.

"La experiencia -puntualiza Yailín- nos ha demostrado que los adolescentes más agresivos han sido criados con este patrón. Vienen de hogares disfuncionales y reproducen en el colegio lo que han visto a lo largo de su existencia.

"Nosotros observamos con mucho cuidado el comportamiento de ellos. A veces cuando los vemos tristes o preocupados les preguntamos qué les sucede y algunos nos cuentan que sus progenitores se pelean entre sí, o que sus madres son maltratadas, o hay un clima de discusión todo el tiempo en casa.

"Lógicamente intentamos eliminar las actitudes violentas y mostrarles otras conductas por seguir. En las reuniones de padres y en las escuelas de Educación Familiar tratamos estos temas y profundizamos en la importancia de brindar a los hijos un ambiente cordial, estable, para que los ayuden a convertirse en mejores seres humanos".

Entre las cabecitas revueltas de los muchachos de Secundaria Básica hay conceptos que aún no son del todo asimilados. Muy pocos saben con certeza qué es la violencia psicológica o de género, y solo reconocen el maltrato como el golpe, el puñetazo, sin imaginar que el fenómeno tiene secuelas mucho más dolorosas.

NUEVAS CADENAS

adolescencia-lastunasFoto: Rey LópezA Ani le encanta esta era de los teléfonos androides, el Facebook y las zonas Wifi. Lo único que le dijo a su mamá que le trajera de la misión fue un buen celular. Enseguida comenzó a conectarse y llegó a mil amigos en las redes sociales. Pero el panorama se volvió un tanto difícil de manejar para una chica de menos de 15 años.

De repente Máikel, su noviecito, empezó a hacerle una serie de peticiones que al principio le parecieron inofensivas y después la asustaron un poco. Comenzó por decirle que pusiera en su perfil una foto de ellos besándose, "con lengua afuera y todo". Ella se rehusó y él amenazó con dejarla. Al final cedió, publicó la imagen y se llevó tremenda reprimenda de su mamá por tales poses.

Máikel siguió con las exigencias y le insistió que hiciera fotos de sus senos y se las mandara, solo para él tenerlas, como un secreto entre ambos. Ani confiesa avergonzada que también llegó a pedirle un selfie dándose un beso con otra muchacha y a ese punto tuvo que ponerle fin a la relación.

Ella, lamentablemente, no es la única que ha vivido una situación similar. Y tal vez desde afuera a muchas personas les parezca normal, "cosa de la modernidad"; pero esto es violencia de género, y resulta muy triste que desde tan temprano alguien intente cortarle las alas, valiéndose de coacciones o manipulación.

Con las nuevas tecnologías el cuerpo de la mujer se exacerba como un territorio de control y en ese universo tienen lugar fetiches y manipulaciones hacia las adolescentes que no dominan suficientes herramientas para defenderse.

Un estudio internacional sobre los imaginarios juveniles acerca de tal tipo de violencia, realizado en nuestro país, señala que en estas edades la familia sigue siendo un actor con mucha influencia en las opiniones y representaciones respecto al fenómeno, seguido por las amistades, la música que escuchan y los medios de comunicación.

Revela, además, que las muchachas identifican las manifestaciones de la agresión física, pero no son conscientes de que también es violencia si su pareja les revisa el celular o decide qué ropa deben usar y las amistades con las que se pueden reunir.

Los mitos del amor romántico, la prevalencia de estereotipos femeninos y masculinos tradicionales y la creciente influencia de las redes sociales y la industria cultural influyen directamente en las actitudes de los adolescentes.

En Cuba, que por primera vez participa en una investigación de este tipo a nivel regional, también aparecen resultados parciales con tales tendencias.

María Isabel Domínguez, del Grupo de Estudios sobre Juventudes del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), informa que a pesar de las políticas públicas a favor de la igualdad de género y la amplia participación y derechos ganados por las mujeres, todavía existe la sobrecarga femenina en el espacio doméstico e imaginarios que invisibilizan el machismo.

CUANDO SE QUIEBRAN LAS ALAS

Yasmani Díaz Figueroa, vicedirector del área de Equidad, Género y Desarrollo del centro Oscar Arnulfo Romero de La Habana, explica que la violencia psicológica marca la cotidianidad de los cubanos. "Diversos estudios y la práctica evidencian que este maltrato está presente y habitualmente viene acompañado de agresiones físicas o sexuales".

Por invisible que se torne deja secuelas en el cuerpo y en la espiritualidad, reflejadas en el estrés sostenido, desorientación, desmotivación, baja autoestima, trastornos del sueño, depresión... Con el tiempo termina por destruir el equilibrio emocional y mental. Afecta, además, a los que conviven con la pareja o son allegados.

La violencia psicológica está basada en estereotipos de género, que definen cómo deben ser, actuar, pensar y sentir las mujeres y los hombres. Estos modelos son fuente de discriminación en contra de aquellas y aquellos que no encajan con el paradigma propuesto.

"El concepto de género -afirma Yasmani- rompe el patrón binario de ser masculino o femenino, pensando más en el rescate del valor humano. Significa sentirse bien con uno mismo, desde el posicionamiento de ser yo, antes de querer agradar a los demás, y, sobre todo, defender los derechos de convivir en una sociedad con mayor equidad, respeto y establecer vínculos sanos que conducen al bienestar y a una vida sin violencia".

vallas-violenciamujeres-lastunasDESDE PEQUEÑA, TU ERES MÁS

A Mirti su noviecito no la deja andar con los compañeros del aula. Ella lo confiesa en su círculo de amigas porque le encanta sentirse celada, el control es algo así como una prueba de amor. Para los 15 le gustaría hacerse mechas blancas en el pelo, aunque pocas porque a Yúnior no le gusta, él dice que rubia, ni las muñecas son buenas.

Mirti vive con intensidad su primer amor. Pero a la vez está siempre estresada porque con tantas prohibiciones es difícil no fallar. Se ha esmerado tanto por agradarle a Yúnior que ha olvidado salir con las amigas, hacer piyamadas, ver sus series preferidas, las actividades que desde siempre la hicieron feliz.

En el universo de la adolescencia predominan las risas y los impulsos. Hay sueños y metas guardados en las mochilas y en el brillo de los ojos. El mundo es pequeño y la vida solo hoy. Historias como las de este reportaje evidencian la imperiosa necesidad de llevar a las aulas la educación en la equidad de géneros, sin tontas supremacías, mitos o estigmas; es la mejor manera de ayudarles a crecer.

 

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