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epidemiologo

Las Tunas.- Las horas del día pudieran parecer demasiado largas para quienes desafían al nuevo coronavirus desde el distanciamiento social. Pudieran, incluso, resultar angustiosas ante la aparente calma, sobre todo, a los más jóvenes, esos de espíritu indomable; igual a los tozudos que peinan canas. Pero la Covid-19 no es cosa de juego y ahí está, aún tibio, el dolor de las familias enlutadas y el de tantos contagiados en el mundo.

Las 11:00 de la mañana se ha convertido en los hogares cubanos en una suerte de ritual; una significativa teleaudiencia permanece atenta al parte del Ministerio de Salud Pública. Afloran la impaciencia, los miedos y también la fe. Son muchos corazones estrujados ante las cifras que ya se disparan en el país y obligan a palpar una realidad que hasta hace muy poco parecía lejana; ahora toca a las puertas con sobrada insistencia.

Y si no bastara, nos llegan las experiencias de los nuestros desde otras latitudes que corroboran cuán letal puede ser el SARS-CoV-2. Si bien es cierto que en Las Tunas, el escenario epidemiológico se ha mantenido muy controlado, el peligro permanece latente. Así lo afirmó a 26 Digital el doctor Aldo Cortés González, subdirector del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CPHEM).

“Aquí no ha existido una progresión de la enfermedad, aunque hemos tenido viajeros provenientes de los lugares de mayor incidencia de la pandemia como Italia, España, Alemania y Estados Unidos. Adelantamos medidas dentro del plan estratégico, lo que elimina gran parte del riesgo. Aun así, debemos extremar los cuidados por la posible existencia de personas asintomáticas que pudieran ser portadoras del virus”.

Ante el bombardeo de información -no siempre veraz- surgen varias interrogantes. Una de las más cuestionadas tiene relación con el momento en el que los especialistas vislumbran el número máximo de diagnósticos positivos. “Lo que pueda suceder en la provincia -afirma- va a depender de nosotros, del pueblo, de la organización de las colas, del distanciamiento social. Para que ocurra un pico epidémico deben cometerse violaciones de las medidas sanitarias, que hasta la fecha, se han realizado exitosamente.

“Reitero, hoy los principales riesgos que enfrentamos están relacionados con el incumplimiento de las disposiciones y la posibilidad de que hayan quedado contactos con viajeros en las comunidades. Por eso, a través de pesquisas activas, buscamos a los pacientes con síntomas respiratorios y les indicamos acudir de inmediato a los consultorios médicos o al policlínico del área de Salud, así como el uso de los nasobucos.

“Nos hemos planteado inspeccionar alrededor del 70 por ciento de la población. En la jornada del domingo último, por ejemplo, de estos controles se reportaron más mil 398 personas con infecciones respiratorias agudas (IRA), y de ellas se ingresaron 22”.

DE CARA A LA COVID-19

Al referirse a los procederes que desarrollan ante la confirmación de un paciente positivo a la enfermedad, el especialista aclara que de antemano evalúan las características del virus, los grupos de riesgo, el período de incubación y el momento de la transmisibilidad.

“Siempre examinamos el período en que el individuo pudo estar transmitiendo la Covid-19 y determinamos quiénes tuvieron vínculo con él durante ese tiempo. El período de incubación depende de la carga viral, de la inmunidad de la persona y de otros factores; quizás en alguien suceda en 14 días, pero en otros, en 16 o en cuatro.

“A veces abrimos el radio e incluimos a más ciudadanos para disminuir el margen de error. Así procedió el equipo de Salud de 'Jesús Menéndez' en el primer evento detectado; que permitió determinar muy bien los contactos directos y otros alrededor”.

Cortés reconoce la profesionalidad de sus colegas y la disciplina de los pobladores de Guayacán a la hora de lidiar con el suceso. Asimismo, predominó el apoyo de la familia al mantenerse aislada, lo que facilitó las acciones del Sistema de Salud.

“El tiempo de ingreso dependerá de la recuperación clínica. No obstante, hay autores que afirman que dos semanas después de un alta clínica, puede seguirse transmitiendo la enfermedad. No tenemos experiencias de eso, de cualquier manera se mantienen en aislamiento posterior en el domiciliario”. Y para más precaución, Cuba les repetirá la prueba transcurrido ese lapso, en pos de dar un alta definitiva.

El segundo caso confirmado es un residente en Majibacoa que vino de España. Entró por el aeropuerto de Santiago de Cuba y fue directo hasta el centro de aislamiento del Cerro de Caisimú. Al iniciar con síntomas, el médico lo detecta y enseguida lo trasladan a la instalación El Cocal, en la provincia de Holguín. Al tercer día le toman las muestras y lamentablemente, da positivo.

“Gracias al aislamiento se evitó cualquier propagación externa. En el propio centro también toman las medidas necesarias y se separan a las personas por vuelos para evadir contagios entre ellos. De este último paciente se establecieron seis contactos, que fueron trasladados a los centros de sospechosos.

“Estamos afrontando una fase pre-epidémica de las tres definidas. En una segunda etapa sucedería una transmisión autóctona limitada, en la cual aparecen enfermos sin tener definido el vínculo del contagio y acontecen en conglomerados pequeños. Una tercera sería la epidémica, que tampoco se establece relación con visitantes y abarca varios lugares del territorio nacional. Tenemos que puntualizar que existen esos peligros”.

¿Cuándo resulta más seguro tomar la muestra?

“El exudado nasofaríngeo es efectivo realizarlo entre el tercer y séptimo día de la fecha de inicio de los síntomas. Si lo hacemos posterior a eso puede dar un falso negativo. Se le hace a todo sospechoso que mantenga la sintomatología.

“Hasta ahora se han realizado un poco más de 130 pruebas. Las muestras se toman en los centros de aislamiento, las trasladan en un medio al CPHEM, allí las embalan y luego las envían al laboratorio de Santiago de Cuba para emitir el resultado”.

Una de las cuestiones más preocupantes de la enfermedad es su rápida transmisión y letalidad…

“Lo primero es que tiene una alta transmisibilidad por vía respiratoria y afecta a muchas personas, sobre todo, a los llamados grupos de riesgo. Ahí está la población adulta y aquellos que padecen enfermedades que pueden agravar los síntomas de la Covid-19.

“Los perjudica a ellos, principalmente, porque pueden tener dañado su sistema inmunológico; y además, pueden ser más propensos al estar desprotegidos: un anciano solo, empieza la infestación, nadie se percata y acude al médico con complicaciones”.

¿Cómo protegemos a estos grupos vulnerables?

“En primer lugar, preocupándonos por ellos y propiciando que permanezcan en las viviendas para evitar el contacto con posibles portadores del virus.

“Los jóvenes no están exentos al daño. Es cierto que tienen menor riesgo, pues están fortalecidos y resisten más los efectos. Aun así, los últimos estudios llaman a no descuidar a los adultos jóvenes. Se trata de cuidar la salud de uno, y de la familia; cuando la gente anda en la calle y no toma las medidas precisas puede llevar el coronavirus SARS-CoV-2 a la casa”.

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SIEMPRE ES MEJOR PREVENIR

“Recomendamos colocar el baño podálico, que no es más que una frazada o un paño con cloro en la puerta para limpiar los pies antes de entrar al hogar y los centros laborales.

“Hay que protegerse, lavar constantemente las manos, no tocar los ojos ni la nariz, usar el nasobuco en los espacios públicos, así como mantener la distancia de más de un metro entre las personas, incluso, en las colas, que es hoy una de las mayores vulnerabilidades”.

La solidaridad resulta actualmente una potente arma contra este enemigo que azota a las naciones. En la medida en que seamos capaces de autoprotegernos, también estaremos pensando en la salud de nuestros ancianos, niños… de todos. Son tiempos de demostrar el amor, desde esa distancia, que ahora mismo salva.