Elio emergencista tunero 1Las Tunas.- A finales de enero de este año regresó de la República Popular de Angola, donde se desempeñaba como docente en una Universidad de Medicina, desde el 2017. Anteriormente (2009), había estado en Venezuela, pero esa vez ejerciendo su especialidad. El máster en Urgencias Médicas y profesor asistente Elio Zayas Barbán, con 30 años de experiencia en su carrera, conoce muy bien el rostro del peligro, pero lo enfrenta. De ahí que comparta con 26 Digital sus experiencias en esta batalla contra el nuevo coronavirus.

“Yo trabajo directamente con el Sistema de Urgencias, eso quiere decir que ´chocamos´ de modo cercano con pacientes que pueden ser sospechosos o propensos a tener la Covid-19. Dicen que los emergencistas siempre estamos preparados cuando los minutos cuentan, ahora mucho más, pues nos mantenemos en espera de cualquier llamada o duda de la población y, sin importar cuán agreste sea el camino, nos dirigimos hacia su lugar de residencia.

“Hace poco tuvimos que trasladarnos a un sitio conocido por La Cucaracha, en San Miguel, eso queda en la carretera que va para Covarrubias. Era la 1:00 am cuando recibimos la llamada de que había un lactante de pocos meses de edad con manifestaciones respiratorias. A esa hora todos los vecinos estaban durmiendo, imagínate el desespero… Finalmente la situación no era como pensábamos y el bebé no mostraba síntomas de alarma, como nos habían comunicado por teléfono. Sin embargo, preferimos pensar en lo malo para actuar bien y rápido; cuando se trata de salvar vidas, no podemos confiarnos”, apuntó.

Preparados y alertas, dos palabras claves en su día a día. Y continúa el diálogo: “Para determinar si estamos en presencia de un posible afectado comprobamos si muestra tos seca, secreción nasal, fiebre elevada, malestar y, además, si tiene genio epidemiológico, o sea, si ha tenido contacto con personas que poseen la enfermedad o llegaron recientemente al país. La clínica es muy importante en ese sentido para saber si estamos ante los signos de esa entidad o, por ejemplo, si se trata de asma solamente”.

Estrella de la vidaSegún informó, no todas las ambulancias se destinan al transporte de los casos susceptibles al nuevo coronavirus. “Tenemos bien organizadas las que son para ese fin y, luego del traslado, son desinfectadas para evitar así la transmisibilidad. De manera general, existen tres tipos de esos vehículos. El primero es de traslados básicos (personas con situaciones que no comprometen su vida), como un turno médico de alguien que no puede ir por sus medios.

“El segundo es la ambulancia de apoyo vital intermedio, que va preparada con un personal calificado para dar primeros socorros: un emergencista y un paramédico-chofer. Esta traslada a pacientes que quizás por el camino necesiten oxígeno o algún tipo de medicación. Y por último, está la ambulancia de apoyo vital avanzado que es la que transporta a personas que necesitan soporte vital para su vida, como quienes tienen afectado el estado de su conciencia, que muestran trastornos de la respiración y/o de la circulación. Por ello va tripulada por un médico emergencista, por los enfermeros de mayor rango y experiencia, además de los paramédicos-choferes de mayor destreza en ambos campos”.

Me comenta que están organizados mediante un puesto de mando (número 104), donde laboran seres preparados, que determinan el tipo de transporte para cada caso en cuestión. Al preguntarle su valoración sobre la percepción de riesgo de la población cubana ante la Covid-19 me recuerda dos frases martianas que marcan su camino. “La mejor medicina es la que previene” y “Ante de recoger los huesos deshechos de aquellos que caen por el despeñadero, es mejor decirles: apártate de él”.

Elio aplica las enseñanzas del Héroe Nacional de Cuba en su quehacer diario. De ahí que valores como el humanismo, la solidaridad y la prudencia sean esenciales en su vida. Por eso, no deja de aconsejar a sus coterráneos…

“Hay que tener presente todas las medidas que se divulgan por los medios oficiales. El aislamiento social, en primer lugar, pero también el lavado constante de las manos, el uso del nasobuco, enseñarles a nuestros hijos rutinas de higiene y mantenerse bien informados. El conocimiento ayuda a aumentar la percepción de riesgo, es necesario”, finalizó.