estudiar en casa

Las Tunas.- Las rutinas de Alejandro han cambiado esta semana. Luego de varios días fuera de la escuela, de haber pasado revista a cada juguete y ver todos los muñequitos de la televisión y la memoria, se le notaba un poco ansioso. Por si fuera poco la mirada inquisidora de su mamá Nelba, cada vez que lo veía asomarse al portal, le recordaba que no estaba de vacaciones y no debía salir a la calle.

Mas estas últimas jornadas han sido diferentes. Su maestra Rosario, la de su aula, no puede darle clases por ahora, según me cuenta, porque todos los niños tienen que quedarse en sus hogares para no enfermarse y una nueva profesora lo repasa por el televisor todos los días. Por la expresión de su cara percibo que para él es un poco raro y hasta confuso, eso de estudiar todo el tiempo en la casa.

“No es muy fácil” me dice Gisela Reyes, madre de dos niños, Beatriz y Keiler, de 5 y 11 años respectivamente. “Yo trabajo en una tienda y estoy todo el día fuera. Les dejo todo preparado, pero le toca a mi mamá velar por su alimentación, porque el mayor atienda las clases y se laven las manos con frecuencia. Los primeros días, cada vez que ella daba la media vuelta Keiler se le escapaba a jugar con el niño del frente, tuvimos que ponernos fuertes.”

Los comentarios de estos entrevistados son muy frecuentes entre los tuneros por estos días, en que el nuevo coronavirus precisa del mayor aislamiento social posible y en base a ello el Ministerio de Educación decretó el cierre temporal de todas sus instalaciones, excepto los círculos infantiles. En tiempo récord esa instancia, con el apoyo invaluable de la Televisión cubana, organizó un sistema de teleclases de todas las asignaturas y niveles, concebidas de manera especial para que en las próximas semanas niños y jóvenes puedan continuar preparándose desde sus hogares.

En Las Tunas, a más de 80 mil estudiantes de la Enseñanza General les corresponde seguir esta programación y de ellos unos mil 600 son de duodécimo grado, año definitorio por la magnitud y rigor de los exámenes de ingreso que deben enfrentar en su tránsito hacia la Universidad. Esto supone un gran desafío, pues a pesar de insatisfacciones que surgen en ocasiones respecto a la preparación de algunos docentes, la gran verdad es que el Sistema Educacional garantiza ocho horas diarias de entrenamiento, que no siempre tienen una consecución fuera de ella, porque a juicio de algunos “para eso está la escuela”.

De ahí que las autoridades del sector aquí hicieran un llamado a las familias sobre el acompañamiento que deben hacer, más en este crucial momento. El virus ha llegado en una etapa incómoda, justo a las puertas de trascendentales procesos como las pruebas de ingreso a la Educación Superior y a los Ipvce y el cierre del curso escolar, por lo que es responsabilidad de padres y alumnos, que estos últimos dediquen todo el tiempo posible al estudio individual.

No es sencillo, sobre todo para tutores que por las funciones que cumplen se mantienen hoy en sus puestos de trabajo y deben relegar esa exigencia a abuelos, hermanos mayores, tíos e incluso vecinos. Se impone en esos casos el diálogo franco con nuestros niños y adolescentes y apelar a su conciencia, así como a la seriedad que debe primar en su comportamiento ante tan complejo escenario.

Muestras de agradecimiento ya circulan por las redes y felicitaciones a la estrategia adoptada en función de preservar la vida de los más jóvenes, sin descuidar su crecimiento intelectual. También las alertas de quienes no tienen acceso al canal Educativo por no poseer cajas decodificadoras en sus casas y otras inquietudes relacionadas con el poco tiempo en pantalla de algunos ejercicios, insuficiente para copiarlos incluso a los más rápidos.

Es cierto, todo lo anterior deberá ser tenido en cuenta, si queremos salir exitosos de la situación que enfrentamos. No obstante, si algo nos queda claro, es que estudiar sigue siendo el gran reto. Si no hay un aprendizaje consciente, un espacio para “fajarse” con los libros y consolidar los saberes, todos los esfuerzos que hoy se hacen quedarán en saco vacío. Si bien las teleclases son una buena idea no son la solución a todo lo que nos falta, el resultado de cada cual dependerá de su entrega y sacrificio.