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Las Tunas.- Desde hace ya unas semanas, el ritmo del personal de Salud Pública, adscrito a la Campaña de Lucha Antivectorial, se siente mucho más ajetreado en algunas zonas de la geografía tunera. El primer ruido de una bazuca, en el reparto Fernando Betancourt de esta ciudad, les recordó a los pobladores que en medio de la pandemia de la Covid-19, el Aedes aegypti continua anidando en los lugares en los que no se cumplen las medidas establecidas para su erradicación.

Muchos de los vecinos del lugar se sorprendieron cuando vieron a los compañeros vestidos de gris en frente de sus puertas, sobre todo en estos momentos donde las visitas son una amenaza. Pero las inspecciones de las viviendas, precisamente ahora, tienen la intención de prevenir que se propaguen dos enfermedades al mismo tiempo, cuyos efectos en la población son igual de letales.

El doctor Aldo Cortés González, subdirector del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología asegura a 26 Digital que el riesgo de las arbovirosis empieza ahora, con la cercanía de la época de lluvia y, además, porque se mantiene alto el índice de focalidad en el territorio, más en áreas de Salud como la del Policlínico Guillermo Tejas y Gustavo Aldereguia de la capital provincial y en el Romárico Oro del municipio de Puerto Padre.


“Este año no hemos tenido transmisión -puntualiza el galeno-, pero se han dado casos de enfermedad en Puerto Padre, supuestamente a partir de contagios con viajeros, mas sin transmisión local.


“Nuestra estrategia en estos momentos es reforzar la inspección de las viviendas para eliminar los focos existentes y evitar que concomiten dos epidemias a la vez, lo cual sería muy difícil para la población y el personal de Salud Pública.


“La responsabilidad individual es siempre vital en esta histórica lucha. Ahora que muchos permanecen más tiempo en casa se debe prestar mayor atención a este asunto, eliminar los criaderos potenciales y extremar el autofocal familiar”.


“Se mantiene activa la campaña contra el vector; por supuesto, cumpliendo con las medidas establecidas en la prevención del coronavirus. El operario debe llevar nasobuco y nunca trabajar con catarro, eso sí, hay que inspeccionar las viviendas para velar por la seguridad del pueblo.


                                                                                                                        DOS EPIDEMIAS QUE ACECHAN A AMÉRICA


No es, ni mucho menos privativo de Cuba. El dengue tiene una alta incidencia en climas tropicales, por lo cual ha sacudido a Las Américas y continúa haciéndolo en la actualidad. En un reciente informe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la región enfrenta la "peor epidemia" de dengue en la historia del continente.


Según el informe se estima que el 2020 mantendrá una elevada incidencia. El primer semestre será muy complejo para el cono sur y se ha iniciado el año con situaciones de alta transmisión en Paraguay, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras, México y Perú. Expone que después de dos años de baja incidencia (2017 y 2018), en el 2019 hubo 3,1 millones de casos de dengue, la mayor cifra en la historia.


Los especialistas de la OPS alertan sobre el hecho de que a medida de que el COVID-19 se sigue extendiendo en América -ya se contabilizan más de 386 mil 755 casos confirmados- urge que los Gobiernos americanos den una respuesta conjunta para evitar una sobrecarga de los sistemas de salud.


Refieren que la diferencia de América y en especial de Latinoamérica con otras regiones es que las enfermedades transmisibles tienen una consecuencia mayor y es necesaria la preparación del Sistema de Salud para manejar adecuadamente a los pacientes desde la Atención Primaria y así evitar un aumento desmedido de los casos.


Los expertos coinciden en que el dengue y el coronavirus se pueden enfrentar tomando las mismas medidas, que en el caso del dengue se debe centrar en la eliminación de criaderos del mosquito transmisor. Refieren que el lavado de manos, controlar la tos, evitar contacto estrecho con personas que presenten síntomas, seguir recomendaciones de aislamiento social; son medidas fundamentales que debe adoptar la población.


                                                                                                                              DIFERENCIAR LOS SÍNTOMAS


Los síntomas del dengue son fiebre alta, dolores musculares, vómito y diarrea. Estos malestares no son respiratorios. En cambio, el coronavirus causa tos seca, fiebre, dificultad respiratoria y dolor general, pero descartar si es una enfermedad u otra es siempre responsabilidad del personal sanitario.