xiomaraLas Tunas.- En días en los que el distanciamiento social exige que permanezcamos la mayor cantidad de tiempo posible en nuestros hogares, manejar el estrés puede ser una tarea compleja, máxime cuando conviven diferentes grupos generacionales bajo un mismo techo. En busca de una opinión especializada en torno a esa problemática, 26 Digital conversó con Xiomara Silvia Mercantete Rodríguez, presidenta a nivel provincial de la Sociedad de Psicólogos de la Salud, quien además, es máster en Longevidad Satisfactoria.

¿Cómo podemos lidiar con el estrés en un contexto en que la Covid-19 acecha nuestra Isla y buena parte del mundo, y además, hay que permanecer lo más posible dentro de casa?

Hay que partir de recordar que el estrés es una reacción fisiológica del organismo para enfrentar una situación que percibe como amenazante; una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. Sin embargo, en determinadas circunstancias, como es el caso del aislamiento social necesario para prevenir esta pandemia, se pueden desgastar las reservas del organismo y desencadenarse problemas de salud. De ahí que, además de cumplir con las medidas higiénico-sanitarias de manera responsable, podemos hacer un horario de rutina que nos permita estar ocupados dentro del hogar y así evitar el estrés.

La necesidad de vivir en familia es un valor importante para la población cubana, pero ya que por ahora no podemos participar en la vida social a la cual estamos acostumbrados, se necesita más que este núcleo estrecho haga un proyecto de acciones para realizar en el día dentro de la casa. Se pueden organizar horarios de rutina para no sentirnos aislados, también instaurar una jornada de estudios en la que abuelos y abuelas pueden participar de las actividades educativas. No podemos olvidar que en los hogares cubanos existen varias generaciones, por lo que las actividades deben contemplar a todos sus integrantes.

Otro aspecto esencial es aprender a enfrentar las adversidades de manera positiva, es decir, ser optimista y pensar que de esta situación podemos salir si hacemos bien las cosas. El optimismo es una actitud que impide caer en la apatía, la desesperación o la depresión. Debemos interiorizar que la mejor y más efectiva vía para NO contraer esta terrible enfermedad es quedarnos en casa, por lo que nos toca aprender a sentirnos bien dentro de ella.

Me gustaría que ahondara un poco más en el caso de los adultos mayores, ¿qué hacer para que se sientan útiles y felices?

La familia tiene que estar al tanto del adulto mayor. En esta etapa de la vida los individuos deben contar con el apoyo necesario de sus consanguíneos para prevenir sentimientos tan negativos como la soledad y la tristeza, que a la vez pueden conducir a la depresión, en especial en aquellos que han perdido la capacidad de valerse por sí mismos.

Por ello, se deben garantizar espacios de juegos y propiciarse el intercambio intergeneracional, por ejemplo, ellos en particular pueden contarles historias a los demás. También nos podemos sentar a ver álbumes de fotografía, enseñarles a los más jóvenes a tejer o bordar, planificar juegos de mesa, ver la televisión en colectivo, sembrar y cuidar las plantas, leer y socializar los textos…

Se hace necesario comprender esta etapa de la vida, comprender que la persona está envejeciendo, tiene limitaciones y presenta muchas necesidades afectivas, sociales y de estimulación. La familia debe brindar apoyo emocional para que él o ella canalice emociones y no se sienta solo (a) durante el aislamiento social.

La comunicación me imagino sea una herramienta clave dentro de este proceso…

Sí, la expresión de los sentimientos favorece la unión familiar tan necesaria en estos tiempos de aislamiento social. Además, para lograr el adecuado cumplimiento de las actividades que nos planificamos para realizar entre todos es imprescindible la comunicación. El asunto es que debemos invertir tiempo, palabras y gestos en transmitirnos unos a otros los sentimientos que tenemos. El amor -por ejemplo- alienta, nos confirma y ayuda a vivir satisfechos. Debe ser una meta inmediata establecer diálogos con todas las personas que habitan una vivienda, sin desdeñar a alguien. Solo así se logrará la armonía familiar.

Esta psicóloga labora en el Departamento Provincial de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología. Su experiencia tras muchos años de entrega desmedida a su profesión deviene bálsamo necesario, no solo en esta época de incertidumbre. De ahí que sus consejos para la prevención también sean de gran utilidad:

“Prevenir es la palabra de orden, pero no significa alarmarse, sino hacer lo que nos toca como individuos. La responsabilidad individual y la disciplina en el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias son muy importantes. Todos podemos contraer la enfermedad, por eso no debemos ocultar los síntomas durante la pesquisa que se realiza casa por casa.

“Además, hay que mantenerse informado a través de los medios de comunicación, cumplir con el distanciamiento social, no bajar la precepción de riesgo y ser responsables, en sentido general. Debemos hacer nuestras las palabras del presidente de la República Miguel Díaz-Canel, cuando dijo que la mejor vacuna está compuesta por la disciplina, la cooperación y la solidaridad".