mercy rene

Las Tunas.- No es la primera vez que Mercy y René se adueñan de mis líneas. Antes lo hicieron en medio del dolor que les dejó Bolivia. En aquel momento a ella le resultaba difícil hasta conciliar el sueño; él, un poco más fuerte, intentaba ser su hombro y a la vez sanar sus propias heridas. Ambos víctimas de las miserias humanas tenían una historia por contar; yo solo fui ese puente que les permitió echar fuera sus verdades y también un puñado de emociones.

Confieso que las rutinas, siempre absorbentes, no dejaron tiempo para el reencuentro, pero la valentía de ese par se me quedó estampada muy dentro. El silencio fue hasta hace unos días cuando en el chat de Facebook Mercedes Riaño me comunicó que junto a su esposo integraría la Brigada Henry Reeve para enfrentar la Covid-19”.

Aquel mensaje de texto me sorprendió un poco: por un lado, recordaba a la mujer abatida por la convulsa manera en la que le tocó salir del país sudamericano al que tanto entregó de sí; en esa ocasión pude ver claramente, a través de sus ojos, marcadas cicatrices. Por otro lado, estaba la mujer sensible; aquella enfermera consagrada y amante de su labor. Tal vez por eso la primera interrogante saltó sin mucha meditación.

Recientemente pasaste por una situación difícil en Bolivia. ¿Qué te motiva a dar el paso al frente, arriesgando una vez más la vida?

“Cierto, arriesgo mi vida, pero no son las mismas condiciones. En Bolivia nuestra estancia dependía de otras personas; algunas con un odio guardado que solo pudimos percibir al final, tras el golpe de Estado. Ahora solo depende de mí, y claro que estoy dispuesta a colaborar siempre que así lo quieran y haga falta.

"La experiencia en Bolivia dolió mucho, pero no cambió mi esencia; ese deseo de cooperar con los demás. Al final, el agradecimiento siempre reconforta, pero más que eso, el sentir que se hizo el bien, sin importar las circunstancias o la misma gratitud".

¿Cómo fue la primera reacción al ser convocada para integrar la "Henry Reeve"?

“No había sido llamada antes para formar parte de esa grandiosa brigada; así que me costó un poco interiorizarlo, pero a la vez me sentí muy comprometida. Nunca dudaría, ni un segundo, en dar mi paso al frente, sé lo mucho que nos necesitan otros pueblos en medio de la propagación de esta pandemia".

¿Y tu familia?

Creo que el momento más complicado de afrontar fue la hora de decírselo a mis padres. Mi mamá siempre más frágil; pero mi papá, al contrario, sabía que su hija tenía que cumplir con el deber y me dio fuerzas. Sin su apoyo y el de mi hermano esto sería demasiado difícil.

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Pocos días después en un nuevo mensaje me dejó saber que estaban en La Habana recibiendo una preparación por especialistas del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, y que irían para Argentina. Recuerdo entonces, que ambos durante su estancia en la tierra de Evo Morales también intercambiaron con varios argentinos en el centro oftalmológico de Yacuiba, Departamento de Tarija.

“Ellos acudían en busca de asistencia médica porque estábamos en la misma frontera con ese país. Creo que ayudarlos nuevamente a recuperar su salud sería una manera de honrar al Che, que tanto hizo por nuestra Cuba; solo esperamos tener una buena acogida”.

Sin embargo, recientemente Mercy volvió a escribir para comunicarme que habían sido cambiados de brigada: “Amiga, ahora la misión será en México. No puedo negar que me agradaba la idea de asistir a los argentinos, porque ya había tenido la oportunidad de hacerlo antes; pero mi esposo y ello no vacilaremos ni un segundo en auxiliar a los pueblos en medio de esta pandemia; estaremos donde seamos útiles”.

No tengo dudas de la disposición de ese par. En su cuenta de la red social de Facebook, René Arévalo, da muestras de la inmensa satisfacción que sintió en suelo boliviano al contribuir a “recuperar la visión de tantas personas que de alguna manera estaban sumidas en el olvido y la desesperanza”.

Allí, en ese espacio tan suyo, aun siendo público, pero que tanto dice de cómo somos y pensamos, en una de sus publicaciones también aparece el testimonio de un joven argentino de 22 años operado de catarata. Se puede un leer un mensaje que adosa al video: “Nuestro compromiso es y será con los más necesitados”.

René no renuncia a su responsabilidad; ahí está junto a Mercy en la primera línea para enfrentar ahora al enemigo común de los pueblos. Y aunque para muchos sea difícil de entender, él ofrecería una vez más sus conocimientos al servicio de los bolivianos. Así se puede leer en su muro:

“Ante la Emergencia Sanitaria Nacional por el coronavirus, que afecta al municipio de Yacuiba, el alcalde Ramiro Vallejos, anunció que solicitará mediante carta a la presidenta Jeanine Añez, el retorno de los médicos cubanos, para que apoyen en la atención y prevención, por ser profesionales altamente capacitados.

“Qué no duden que los médicos cubanos estaremos dispuestos a regresar para brindar nuestra ayuda en esta pandemia. En Bolivia la brigada médica sembró Salud”.

Ellos no hacen distinciones entre países. No importa si es Argentina, México, Bolivia o más allá del continente, lo verdaderamente importante es la urgencia de su gente.

CUANDO EL GEN DE LA SOLIDARIDAD ES HEREDITARIO

laira95Y como en aquella jornada de diciembre en la que intercambiamos por vez primera, Mercy vuelve a mencionar a su “niña” de 25 años. Ahora lo hace con admiración y un orgullo que va más allá de su devoción de madre. Me cuenta que su Laira Alicia Arévalo Riaño es una de esas valientes de bata blanca que sin titubeos asistió a muchas personas en uno de los centros de aislamiento del territorio.

“Mi hija, ya dándonos muestra de que no nos equivocamos con su educación. En el Cerro de Caisimú atendió a varios residentes cubanos que llegaron a la provincia desde otras naciones. Salió para allá el día 23 y nosotros para el adiestramiento en La Habana el 25; no pudimos ni despedirnos”.

¿En algún momento les comentó si sintió miedo?

“Nunca mostró temor. En ese tiempo solo hablamos de la evolución diaria de pacientes, y de cómo cumplía todas las medidas que les habían orientado para protegerse del contagio del nuevo coronavirus. Igual me imagino que tuvo mucho miedo, pero nunca lo dijo para no inquietarnos.

“Puedo afirmar que lo hizo con toda la entrega y la responsabilidad de un médico formado en nuestro país. Nos sabemos dichosos de tenerla y mucho más al verla crecer como profesional y cumplir su primera misión”.

Sé, desde este lado, que escribe cada palabra con el sentimiento a flor de piel, que la distancia que los separa es dura y la preocupación resulta inevitable. Pero ninguno de los tres, cada uno desde su frente -Laira aquí, ellos allá- renuncia a la humana obra de salvar vidas. Eso, indudablemente, hace más fuerte el amor de esta familia, que sigue hoy sembrando solidaridad.