salud mental

Las Tunas.- No somos cosmonautas, la vida ha cambiado en un santiamén y nos exige nuevas rutinas, pero hay que adaptarse, es cuestión de sobrevivencia. #QuédateEnCasa significa algo más que meras palabras, es una especie de “Barca de Noé”, la diferencia entre la vida y la muerte en tiempos de la Covid-19.

Sin embargo, permanecer en los hogares, consciente de que una enfermedad de esa magnitud camina “silenciosa”, puede generar la aparición de signos negativos relacionados con la respuesta psicológica que damos a la situación. En busca de opiniones especializadas, 26 Digital dialogó con diferentes expertos, quienes ofrecen su experiencia y consejos para atemperarnos mejor al contexto.

ESTAR CONSCIENTES DE NUESTRA REACCIÓN

EliaLa licenciada en Psicología Elia Marina Brito Hidalgo, trabajadora del Departamento de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, nos habla sobre el impacto psicosocial de este escenario y reacciones que debemos evitar.

“Es importante visualizar las señales negativas presentes en nuestro organismo y estar preparados para enfrentarlas. En lo fisiológico puede aparecer fatiga, náuseas, temblores finos, sudoraciones, escalofríos, mareos, tics…

“También están los trastornos gastrointestinales, del sueño o del apetito, la hipervigilia, el cambio de la marcha (caminar muy rápido), el llanto fácil, los rituales (escenas repetidas de actividades diarias o de índole religioso). Están los signos emocionales como la ansiedad, la depresión, la irritabilidad y el pesar. Y los cognitivos, que se manifiestan en dificultades para tomar decisiones, confusión, falta de concentración y tiempo de atención reducido”.

Según ella, si se trata de personas con antecedentes neurológicos u otra patología, se pueden evidenciar más. Además, no todos poseemos mecanismos de contención, hay a quienes les choca cumplir con medidas orientadas, por sus propias características personales. De ahí que debamos estar atentos a esos signos y, desde el pensamiento, la actitud y la conducta, proponernos colaborar.

¿QUÉ HACER POR NUESTRO BIENESTAR?

Ciertamente, lo que implica crisis en la vida genera ansiedad, estrés, malestar…, porque las personas salen de su zona de confort. Por ello, un “antídoto” contra estos males es preguntarnos en qué puedo invertir adecuadamente el tiempo.

En ese apartado, Darién Moisés Otero, al frente de la sección Clínica-Salud de la Sociedad Cubana de Psicología, aconseja: “Rescatar tradiciones familiares como comer juntos (sin celulares cerca), compartir criterios, reencontrarnos con historias del pasado, ver películas didácticas, leer materiales que generen bienestar y crear más espacios para la consolidación de los lazos familiares”.

Ahora bien, “si usted es hipertenso, diabético o padece de los nervios, debe pensar en que aunque esté aislado, si está compensado y protegido en casa, no hay de qué preocuparse. En esto pesa mucho la red de apoyo familiar. Pero si vive solo, extreme las medidas y mantenga una mente positiva”, recomienda él.

Elízabeth 3“Podemos hacer un horario de rutina que nos permita estar ocupados dentro de la vivienda. Por ejemplo, una jornada de estudios en la que los abuelos (as) participen de las actividades. Ellos pueden contar historias a los demás, podemos ver álbumes de fotografía, tejer, bordar, compartir juegos de mesa… No podemos olvidar que en los hogares cubanos existen varias generaciones, por lo que las iniciativas deben contemplar a todos sus integrantes.

xiomara“Otro aspecto esencial es aprender a enfrentar las adversidades de manera positiva; ser optimista y pensar que de esta situación podemos salir si hacemos bien las cosas”, añade Xiomara Silvia Mercantete Rodríguez, presidenta en la provincia de la Sociedad Cubana de Psicología de la Salud.

“Tenemos que adaptarnos a una nueva temporalidad. Por eso, debemos planificar el día a día, no pensar en el mañana. Es mejor crearnos metas a corto plazo que mantener la expectativa a largo plazo; informarnos, pero también dosificar la información; ver los aspectos positivos de los materiales periodísticos (como las altas médicas) y escuchar lo necesario de las fuentes confiables. El exceso en ello puede provocar ansiedad, depresión, trastornos obsesivos compulsivos, hipocondría, niños que se orinan en la cama, trastornos de la piel...

“La musicoterapia y los ejercicios físicos son saludables. Podemos conocer los gustos e intereses de nuestros familiares. A los niños hay que darles tareas, decirles que son héroes al quedarse en la casa, explicarles la situación según su edad y si hay un signo de alarma en ellos abrazarlos y que se sientan protegidos”, dice la psicóloga Elízabeth Alás Verdecia, trabajadora del policlínico Manuel (Piti) Fajardo.

Además -agrega Darien-, “debemos recordar que en Cuba hay una intención política, gubernamental y desde la Salud para garantizar el bienestar humano”.

MÁS QUE PREOCUPARSE, OCUPARSE

Sin dudas, no estamos solos, hay personas pensando en nosotros, y entre ellos están los psicólogos. Al decir de Frank Yudier Gómez Cera, presidente a nivel provincial de la Sociedad Cubana de Psicología, especialistas del sector emiten sus criterios durante estas semanas en varios programas de Radio y Televisión.

Además, “trabajamos por Whatsapp en sitios web como Psicología en línea, donde se comparten publicaciones y se interactúa con los usuarios y aclaramos dudas. También tratamos de materializar una línea ayuda (vía telefónica) y un correo electrónico para que quienes lo necesiten reciban consultas”, destacó él.

Ellos hacen su parte, usted haga la suya. Piense en que si se cuida, cuida a los demás. Es importante que nuestra salud mental marche bien para que el sistema inmunológico esté más fuerte ante esa enemiga “invisible” llamada Covid-19.