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misojos

Las Tunas.- Los acompañé en su periplo por Las Tunas antes de partir a la XXIX Feria Internacional del Libro, que se celebra en La Habana. Allá se presentó ayer el libro Todos los trenes pasan por Omaja, del majibacoense Adalberto Hechavarría Alonso, junto a otros títulos que vieron la luz gracias a la editorial Sanlope. Al caminar por mi ciudad con este autor y su esposa escuché con frecuencia frases como: “No te apures, mi amor, baja con cuidado el pie de la acera”. Son palabras de Teresa Fonseca Oropeza, quien con tanto cariño guía los pasos de nuestro escritor.

Ella también escribe, por eso ha descubierto a su lado un oasis de inspiración, y viceversa. Se conocen hace más de 40 años, estudiaron en Banes licenciatura en Español-Literatura y cada cual cogió un rumbo diferente, pero quiso la vida que se reencontraran hace algunos calendarios, y el amor, ese misterioso sentimiento, otrora amistad entre ellos, nació de la mano de la pasión por las letras.

“Al cabo del tiempo nos citamos los estudiantes de la especialidad y ahí germinó la semilla de la relación. Estaba repartiendo uno de mis libros, cuando ella me dice: ¿A mí no me vas a dar uno? Le dije que sí y al darle el texto noté algo diferente, que no se puede describir con palabras. Después hablábamos todos los días y nos escribíamos poemas. Así nos fuimos conociendo poco a poco”, narra él.

Varios son los proyectos emanados de su pluma y entrega, entre ellos se encuentra el poemario Dos al piano, publicado por la editorial Deslinde, de España. “El texto lo escribimos entre los dos, tiene 100 páginas y refleja nuestro espíritu optimista. La primera parte la hice yo y se llama Música de fondo y la otra es Sonata del recuerdo, que la realiza Teresa. Todos los poemas son versos libres, pero muestran estilos distintos, pues cada autor tiene su mundo lírico interior”, agrega él.

Ellos también impulsan desde hace cuatro años, en Omaja, el Proyecto Comunitario Casa del Soneto Sor Juana Inés de la Cruz, que tiene el objetivo de nuclear a los escritores que hacen sonetos en la provincia y establecer relaciones con otros literatos de habla hispana con igual interés por esa estrofa poética.

Entre sus actividades está la publicación de plegables y la convocatoria del concurso de soneto Sor Juana Inés de la Cruz, que ha logrado sumar a participantes de otras provincias. Además, hicieron una antología aún inédita de 70 romances cubanos, que incluye a prestigiosos autores de varias épocas y lugares de la Isla.

“Después de operado de la vista, yo no puedo leer correctamente, utilizo una máquina de escribir y Teresa es quien lo digitaliza. Le tengo plena confianza porque ella tiene muy buena ortografía, a veces hasta me descuido un poco porque sé que lo va a corregir. Eso me hace quererla más”, dice Adalberto.

“Priorizamos los sentimientos, no lo material. Aunque él tiene su impedimento físico, eso no importa, posee muchos valores, es muy inteligente y único. Siento orgullo de estar casada con un hombre que ostenta la Condición de Personalidad de la Cultura. Además, estoy agradecida, pues le leo lo que escribo y entre los dos perfeccionamos mi obra. Ya hasta tengo un libro publicado por el Frente de Afirmación Hispanista, en España”, afirma ella.

Sus propios versos la descubren: “Por ti he llegado, amor, hasta a la cumbre,/ como el cauce del río que hechizara/ en aquella agua fresca que brotara/ para encender más fuerte el sol su lumbre…” Él le responde: “Amor, quisiera ser enredadera/ para subir tus plantas suavemente/ sin importarme qué dice la gente/ pegarme a tu piel tibia, quisiera…”