Rosa Esther payaso terapéu

Las Tunas.- Su nombre es Rosa Esther Guimará Mosqueda y es holguinera. Ella, junto a otras cinco personas, lleva alegría y aliento a los niños de la sala de Oncopediatría del hospital pediátrico provincial Octavio Concepción y de la Pedraja, de la Ciudad de los Parques. Se trata del proyecto Goticas de Rocío.

Entre sus artífices hay estudiantes de Medicina, rehabilitadores, promotores de Salud y galenos ya consagrados, todos unidos por el deseo de ayudar que mueve montañas.

“Trabajamos con amor para los infantes, visitamos sus casas, sus comunidades y hemos incrementado las frecuencias de presentaciones en la institución médica, porque vemos el impacto positivo en el estado anímico de los destinatarios”, afirmó Rosa, una de las participantes en el V Taller Internacional de Payasos, que se celebra hasta el domingo en Las Tunas.

Una vez a la semana estos protagonistas llevan hacia los pequeños juegos, adivinanzas, canciones y otras iniciativas porque creen en el poder salvador del arte. Además de los pacientes, sus familiares y el personal de Salud también disfrutan del talento de esos seres con narices rojas. “Desde el principio fuimos bien acogidos allí y ya llevamos tres años en esta labor”, apuntó.

Es la primera vez que Rosa participa en el evento del Balcón de Oriente. Como ella, más de 60 participantes de Cuba y otras naciones comparten sus experiencias con el fin de seguir enalteciendo el arte del clown.

“Queremos ampliar los conocimientos con esta cita porque somos un proyecto joven, pero con la voluntad de crecerse siempre por el bienestar del prójimo”, expresó.

Sus palabras me recuerdan la intervención de Ernesto Parra, director de Teatro Tuyo, la compañía anfitriona, en la Asamblea Provincial de la Uneac en el contexto del IX Congreso. Entonces él habló de cómo en el mundo unos tres mil payasos llevan la risa, junto a alimentos y medicinas, a afectados de los campos de refugiados en Siria y otros lugares. En nuestra Isla reina la paz, pero hay otras batallas, como esta contra enfermedades malignas, que necesitan de almas dispuestas a sembrar una luz de esperanza o al menos, un rayo de alegría.

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