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Las Tunas.- ¿Cómo hacer y disfrutar arte en tiempos de coronavirus?, fue la interrogante que me impulsó a intercambiar con algunos creadores en un contexto en que la prevención es algo más que una palabra bonita. Algunos podrían creer que la cultura, a raíz de la medida de posponer eventos que impliquen grandes multitudes, quedará varada a merced de las circunstancias, pero no es así.

He visto en estos días a más gente preocupada por divulgar buenas obras que en mucho tiempo, en especial por las redes sociales. Uno de los primeros en romper el hielo fue el cantautor uruguayo Jorge Drexler, que el pasado día 10 ofreció un concierto virtual durante una hora desde el teatro Melico Salazar, de Costa Rica. Las butacas estaban vacías, pero no impidió que su tema Codo a codo fuera un hit en el ciberespacio. Sí, ese que dice: “Ya volverán los abrazos, / los besos dados con calma/ si te encuentras a un amigo/ salúdalo con el alma…”.

Como él, profesores de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical (España), con el fin de levantar el ánimo a la gente confinada en medio de la crisis, protagonizaron una presentación coral por esa vía, conmoviendo a los internautas. También lo han hecho Juanes, Coldplay, Alejandro Sanz…

Ante el cierre de los museos, teatros y cines en España, Estados Unidos y más países, se buscan alternativas. Por ejemplo, los integrantes de la Asociación Cultural Irreal Teatro, de El Salvador, tuvieron que aislarse a causa de la pandemia y aunque están saludables, para enfrentar el estrés que genera el “encierro necesario” promueven en Facebook la iniciativa Arte para la niñez en cuarentena, que contribuye al entretenimiento de los pequeños.

También en Cuba han sucedido miniconciertos por Internet, y entre quienes se han sumado están Chucho Valdés y David Blanco. Además, proliferan ideas a favor de la lectura, la promoción de diversos patrimonios y otras que se multiplican poco a poco. Ahora bien, ¿cómo se asume desde Las Tunas este escenario?

      “NO SE TOCA EL CORAZÓN SOLAMENTE CON LA MANO”

Esa frase de la canción de Drexler marca los latidos de mis entrevistados que, conscientes de los nuevos desafíos, no se quedan con los brazos cruzados y también piensan en aquellos que no tienen tanto acceso a la red de redes.

Betsy Rodríguez, jefa del Departamento de Programas Culturales en la Dirección Provincial de Cultura, comentó al respecto: “Hemos tomado medidas preventivas y siguiendo las orientaciones del Ministerio de Cultura se han pospuesto los eventos que implican aglomeración de personas como la Feria del Libro y bailables, pero se han mantenido hasta ahora propuestas de pequeño formato como peñas literarias, exposiciones de artes plásticas y las visitas a museos y de nuestros especialistas a las escuelas para cultivar el amor hacia diferentes manifestaciones”.

“Hay muchas formas de hacer cultura que no son precisamente en salas de concierto o lugares cerrados. La arquitectura es una de las siete bellas artes; a veces la tenemos en frente y no la disfrutamos. En los parques hay esculturas y monumentos dedicados a los próceres; allí podemos aprender sobre historia. Sin hacer un grupo grande, se puede ir a la Plaza Martiana, donde existen especialistas que explican la vida y obra del Apóstol. Otras opciones son dirigirnos a la Biblioteca y sacar un libro para leer en casa, escuchar buena música o con un software aprender idiomas”, dijo el reconocido arquitecto Domingo Alás Rosell, padre de la Plaza Martiana y la Casa Insólita.

Por su parte, la presidenta del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), Marina Lourdes Jacobo, expresó: “Al leer la fábula de Jean La Fontaine sobre la cigarra y la hormiga, entendemos que los creadores siempre debemos entregar nuestra producción espiritual, porque esa es nuestra función social. Por tanto, tenemos que salvarnos también en la cultura y cómo lo hacemos, pues participando en pequeños acontecimientos como las tertulias”.

Para la cantautora Iraida Williams la situación amerita de más inventiva. “Hay que buscar la manera de que la gente se sienta con confort dentro de su casa. Podemos ser más ágiles al pasar nuestros discos y videoclips en las plataformas digitales y usar mejor la intranet. Aquellos que no dispongan de Internet, pueden copiar La Mochila que está en los Joven Club”.

Con esa idea, Ernesto Parra, director de Teatro Tuyo, promueve otra forma de diversión y aprendizaje a través de las redes sociales. Se trata de la dinámica Payasos a domicilio, que incluye la participación de los usuarios, quienes a partir de fotos, deben decir a qué puesta del colectivo pertenece y el nombre del personaje que se refleja en las imágenes.

Mientras, el instructor de arte Yuris Eduardo Bueno Yero regala flashazos de su labor como estatua viviente. “Los problemas y las calamidades nunca faltan; es justo ahí donde los artistas tratamos con nuestro trabajo de buscar la sonrisa. El arte con su mensaje consuela, alienta y calma corazones”, publicó en Facebook.

El pintor José Ángel Naranjo recomienda trabajar en formatos reducidos para evitar salir a la calle a buscar materiales. “Se pueden utilizar pigmentos como el asfaltín, el café y la tierra que constituyen variantes al alcance de las manos”.

“El aislamiento no significa disociación ni ruptura con tu ensamblaje cultural. Es el momento de revisarse mejor en lo individual y buscar el ser cultural que está dentro de nosotros. Ahí están los libros, las maneras de revisitar autores, enhebrar un puente asociativo con lecturas abandonadas y refundar esos círculos de actividades más estrechas, que no llevan mucho auditorio, pero son necesarias para el espíritu”, comentó el escritor Carlos Esquivel.

    VAMOS A QUITARLE LA “CORONA” AL “VIRUS”, PERO TRABAJANDO

En un contexto en el que las dinámicas se transforman hasta nuevo aviso (porque cuidarnos sigue siendo la prioridad), coexisten algunas invitaciones a espacios que no representan muchedumbre, siempre y cuando se cumpla con lo dispuesto por las autoridades de Salud.

El cantautor Carlos Dragoní, jefe de la Sección de Música de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), aclara que mantienen sus peñas habituales, porque aunque tienen un público fijo, no es numeroso. Entre ellas está Hojas sueltas, de literatura, que se hace el cuarto viernes de cada mes; Del sueño a la poesía, con la concertista Elvira Skourtis, el primer viernes, y todos los jueves, a las 9:30 pm, está el Proyecto Siempre que hay trova escampa.

También Irisandra Figueredo, especialista principal de la Fundación Nicolás Guillén (FNG), informa que esa institución mantiene la programación habitual, con más de 15 proyectos socioculturales y la peña De qué callada manera, los últimos viernes de cada mes. “Tenemos talleres como el de música, que funciona los martes y viernes a las 5:00 pm, y otros de juguetería, lectura de textos para niños, trabajo con títeres..., todos sin afluencias preocupantes”, apuntó.

Al tiempo que Maidée Almarales, metodóloga de Patrimonio Inmaterial del Centro Provincial de Casas de Cultura (CPCC), destaca que prevén un homenaje por los 95 años del grupo portador Petit Dancé con acciones previstas sin tantos asistentes.“Igual se hace cultura en los talleres de creación y apreciación que desarrollan los instructores de arte en las escuelas”, agrega su colega Anais Ray.

La cultura no se detiene, se reinventa y, si llegado el momento es necesario ampliar más las distancias, buscaremos otras maneras de crear y compartir. Los cubanos llevan el arte en sus venas y eso no hay virus que lo pueda opacar.

cari08 o

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