campismoLas Tunas.- Desde la ventana de su cuarto observa la carretera que va hacia el municipio de Manatí y algún que otro carro reptando por ahí. Las casas pequeñitas, como las de una maqueta, y los árboles cual salidos de un cuadro de Tomás Sánchez. No es para menos, se encuentra en un campismo que por estos días es una construcción que salvaguarda vidas, precisamente en la cima de la segunda elevación más alta de la provincia.

Me dice que conversa con las lagartijas en esa cabaña que le destinaron solo para él. Pero no está loco, es que es poeta, y fotógrafo, por si fuera poco (dicen que los artistas tenemos mucho de locos y si es así, a mucha honra). Regresó hace unos días de Canadá y lógicamente, por la pandemia que todos conocen, tuvo que aislarse en el Cerro de Caisimú durante dos semanas, por si acaso…


fotografo22Conversa conmigo vía Facebook. Lo visitan tres veces al día, como ángeles guardianes, médicos y enfermeras atentos. Según refiere, le toman la temperatura, le miden la presión arterial, preguntan si le duele la garganta o si tiene tos, y cosas semejantes. Son personas que tienen familias y, lógicamente, también deben estar preocupados por ellos, pero se entregan…


Michel Johnson es uno de los 64 tuneros provenientes de otras naciones que se mantienen allí preventivamente por su bien y el de los demás. “Aunque siento ansiedad, no dejo de reconocer que es necesario. Necesitamos ser conscientes de que esta es la mejor manera de cuidarnos. Es muy importante sacrificarnos hoy para que mañana, cuando nos juntemos, no falte alguien”.


Me cuenta que se trata de un verdadero aislamiento, pues hasta los alimentos le llevan a la habitación (pollo, carne de cerdo, viandas… dieta balanceada), incluido desayuno, almuerzo y comida, más tres meriendas intercaladas al día.


Lo imagino en su litera, ideando la próxima fotografía, el próximo poema, mientras el ventilador refresca el ambiente. Piensa en su mamá, me dice, pero ella sabe que está en esta tierra, una garantía para el bienestar humano. Desde otra ventana observa algunas cabañas y se pregunta cómo estarán los coterráneos que comparten igual situación, pero confía…


“Mis amistades de todo el mundo me escriben, creen que estoy obstinado, pero soy una persona que disfruta mucho la soledad, aunque al saber que es planificada a causa de una situación convulsa, cambia un poco mi perspectiva. Pero sí es un buen momento para inspirarme y aprovechar el tiempo para escribir”.


Michel acumula vivencias. Es un joven sensible que seguro sabrá transformar en creaciones el silencio, la tenue brisa, esa vista agradable que le regala la loma y hasta algún rebaño de chivos que asome en las cercanías. Incluso, una pequeña rana acompaña su estancia y ya le puso nombre: Liennis, como una amiga.


fotografo tunero“Quiero que la humanidad se libre de esta pandemia; es mi deseo más grande. También espero que nos sirva para valorar más la vida. Como soy hipertenso, tengo una insuficiencia pulmonar ligera y problemas cardiovasculares, pertenezco al grupo de riesgo, pero las atenciones aquí son muy buenas. Sé que si presentara algún síntoma inmediatamente sería puesto como sospechoso en un hospital y me harían los exámenes, pero todo está bien por el momento”, dice.


Ya han pasado unos días desde que regresó de Canadá en un vuelo junto a otras siete personas (era el único tunero). Allá su exposición fotográfica The Ivory Tower (inspirada en la belleza del ballet) fue aplazada por el nuevo coronavirus, pero “ahora lo principal es librar al mundo de esta pandemia”.

 

Hoy sabe que su permanencia en El Cerro… evita cualquier foco epidemiológico y asume el reto de esperar... Mientras tanto la musa, que según él lo visita “de noche en su bicicletica” (metáfora), lo seduce y escribe: •Sé que colgué en un árbol mecido por el viento/ cuarenta largas noches,/ herido por una lanza y entregado a Odín./ Yo mismo ofrecido a mí mismo, /en aquel árbol del cual nadie conoce sus raíces…”


Es su regalo para todas aquellas personas que a cada momento, desde cualquier rincón del mundo, le alientan a permanecer firme. Ciertamente la colina, con sus anfibios, reptiles y árboles diversos, también es habitada por la solidaridad.

Comentarios   

# Irene Macek 30-03-2020 20:46
Siento que aún en este lugar bucólico, Michel me recuerda al acto IV de La Tempestad (Shakespeare) donde Próspero dice: "Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños, y nuestra vida no es más que un sueño".
Los mayores y mejores deseos para este joven artista.
La soledad es buena compañera para crear y es seguro que una vez que el mundo se recomponga y comience a sonreír, volveremos a disfrutar de las maravillosas obras que este Silfo del arte nos va a ofrecer.
Son 15 días de intercambios con las Musas.
Qué ellas lo mimen como se merece!
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# Irene Macek 30-03-2020 23:05
La creatividad de Michel Johnson tomará dimensiones gigantescas en este bucólico confinamiento que le han asignado.
Puedo sentirlo como el personaje de Próspero en el acto IV de " La Tempestad" ( W Shakespeare) cuando expresa: "Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños, y nuestra vida no es más que un sueño".
Acata con responsabilidad esta etapa, que, si bien lo
restringe físicamente a un área tangible y corpórea, su fecunda imaginación le permite volar a diferentes alturas; es allí donde contacta con lagartijas,ranas y pájaros como un duendecillo del bosque.
Su corazón de late danzando con las Musas, que le regalan suspiros de estrellas y un beso de luna, en el transcurso de su "soledad nocturna".
Cuando el mundo sonria otra vez, Michel Johnson nos asombrá con la misteriosa certeza de sus obras!
Irene Macek.
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# La reportera 31-03-2020 09:22
Gracias Irene, eres para mí otra poeta... Nuestra página web se place de contar con lectores tan sabios y humanos. Sigamos así, apoyándonos los unos a los otros, cuando se siente la piel ajena crecemos como seres humanos.
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