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Plaza Martiana

Las Tunas.- Recientemente cumplió 40 años en el ejercicio de la profesión el arquitecto Domingo Antonio Alás Rosell, uno de los más relevantes especialistas cubanos en esa materia, autor de obras trascendentales como la Plaza Martiana y la Casa Insólita.

Domingo AlasConversar con este hombre es descubrirse no solo ante una persona talentosa, también frente a un ser humano modesto y afable, que cuesta entender cómo se puede tener un currículo tan majestuoso.


“Me hago arquitecto de manera circunstancial –inició-. Impartía clases de Física en el Ministerio de la Construcción (Micons) cuando alguien que me vio dibujar me sugirió la carrera. Un momento clave en esos inicios fue el evento internacional Arte y Arquitectura, en el que participé a finales de los años 80, del pasado siglo. En ese tiempo llamó mi atención que varios profesionales de esta rama convertían sus trabajos en verdaderas obras arte (como el metro de Praga), usando estilo, luz, color y otros elementos. Y me pareció conveniente dar un giro a mi labor.


“Desde ese entonces ya sentía predilección por la luz. Tanto me motivaba que empecé a estudiar el Sol y sus recorridos. En el año 90 trabajé en la primera versión del restaurante El Reymar, eso fue un punto de partida. Después tuve la suerte de ganar un premio de la Unión de jóvenes Comunistas (UJC) con el proyecto de un parque dedicado a la juventud, que hice donde hoy es la Plaza Martiana. Gracias a eso fui a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y, cuando participé ni siquiera sabía que ese era el premio”.


Luego, Domingo tuvo la oportunidad de viajar por diferentes países, aprender sobre estilos diversos y acumular experiencias que signarían luego su camino.
“Conocí Francia y pude ver el Louvre, la torre Eiffel, los más importantes museos y el tratamiento que le dan allí a la arquitectura. Además, el sur de ese país, que inspiró a Picasso, Van Gogh, Antoine de Saint Exupéry (Niza, la Ribera Francesa, Marsella, el Principado de Mónaco…).


“También visité Bélgica y de allí recuerdo el Castillo de Dinant (constancia del Medievo), donde hay un sótano que se inclinó, se llenó de agua y se convirtió en uno de los primeros efectos antigravedad del mundo. Todo eso me dio inspiración y puntos de referencia.


“Después vinieron mis viajes a Granada, el Caribe (Jamaica, San Vicente, Panamá…), el sudeste asiático, la experiencia en Timor, Singapur y Macao, esta última llamada Las Vegas del Asia porque hay muchos casinos y edificios altos. Estuve en China, donde aprendí mucho, no solo de su Muralla”.


Memorial Caimito de Hanaban

Desde 1982 él reside en esta provincia, pues es natal de Santiago de Cuba, y llega a convertirse en Hijo Ilustre de Las Tunas. El amor hacia su profesión lo lleva inmediatamente a reincorporarse al trabajo una vez jubilado en el año 2018.


“La arquitectura para mí es función. Siempre pienso en el bienestar de la gente, que mis obras se disfruten, pero que al unísono sean funcionales para las personas. Tengo que reconocer que la carrera me ha hecho diferente y mejor”, apuntó quien tiene en su haber más de 100 obras dentro y fuera de la provincia (Matanzas, La Habana y países como Granada y Timor Oriental), todas con una evidente conjugación entre la Arquitectura y las Artes Plásticas.


Sin embargo, al preguntarle, cuáles son sus preferidas, me dijo: “el Memorial Caimito de Hanábana (Matanzas) y la Plaza Martina, por la Física y el sol. Esta última construcción, única en el mundo, fue erigida desde hace 25 años en homenaje al Héroe Nacional de Cuba José Martí”.


Por ser autor de varias obras relacionadas con relojes y calendarios solares se le conoce como Arquitecto del sol, aunque prefiere llamarse Arquitecto de la luz. Con estas características también diseñó el calendario del parque Armando Mestre, de esta ciudad y un proyecto aún inédito de una Pirámide Solar, que honra su amistad con el pintor Oswaldo Guayasamín.


Además, es un ferviente apasionado de la Física y su labor arquitectónica también da fe de ello. La Casa Insólita, única de su tipo en Cuba, es prueba irrefutable de esa pasión, pues en su interior se observan fascinantes escenas como el agua que sube en vez de caer, péndulos oscilando en sentido contrario al tradicional, una piscina inclinada y otras curiosidades hijas de su ingenio.


Casa insolita 1 2

Quien está incluido en el libro-catálogo de los escultores más importantes del siglo XX en Cuba y es considerado Personalidad de la Cultura, aconseja a aquellos que inicien en el mundo de la Arquitectura que “sientan el amor hacia la especialidad y la estudien con el rigor porque, si no es así, no vale la pena”.


Él fungió, además, como presidente del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (Codema) en la provincia en la segunda mitad de la década de los años 80 del siglo pasado y recibió la Réplica del Machete de Vicente García, el Escudo de la Ciudad de Las Tunas, la Condición de Vanguardia Nacional del sector de la Construcción en 10 ocasiones, y otros lauros. También obtuvo el Premio anual de la calidad a proyecto construido, en el 2012, que otorga el Micons, por el diseño del restaurante La Parrillada.


En diálogo con 26 Digital afirmó que su mayor crítica es su esposa Enith Cristina Verdecia Cutiño, quien comparte igual profesión. “A ella le debo varias de mis creaciones. Estamos casados desde el año 1982. Incluso yo fui profesor suyo, pero no fue hasta después que nos unimos como pareja”.


Me dijo que de los 28 graduados junto a él en el año 1980, pocos se han dedicado a hacer proyectos, pero Domingo prefiere seguir esa ruta en la que se siente útil y feliz. Actualmente labora en la Empresa de Diseño e Ingeniería Crever, de este territorio y, a pesar de haber cosechado tantos frutos (incluida una hermosa familia), no es una persona orgullosa. Su grandeza espiritual es tan grande como la de ese infinito saco de ideas y conocimientos de donde fluyen sus creaciones.