Relato de un pueblo roto

Las Tunas.- Hace poco el teatro guiñol Los Zahoríes, de Las Tunas, estrenó en su sala Raúl Gómez García Relato de un pueblo roto, bajo la dirección artística de la escritora y actriz Ana Rosa Díaz Naranjo (Albita), obra que ha estado y seguirá estando allí en cartelera los fines de semana de este mes, a las 10:00 a.m.

La puesta viene a enriquecer el texto de los cubanos Maya Fernández y Raudel Morales, cuya trama se desenvuelve en un pueblo de mar. Las miserias humanas como el desinterés y la avaricia saltan a la luz, abriendo nuevas grietas en el corazón de la comarca, ya de por sí marcada por una pobreza material.

Albita, con su sensibilidad y talento, diseña y realiza los títeres de guante que protagonizan la historia, así como la escenografía; diseña y edita la banda sonora y, por si fuera poco, interviene en la producción, junto a Leonor Pérez Hinojosa y María de Jesús González Cruz, quienes actúan también. Al final, se logró un producto agradable para el público.

Sin embargo, entre los valores más significativos de la pieza está su aporte axiológico, pues exhorta a la reflexión sobre el verdadero tesoro: la riqueza espiritual. María Inés, el abuelo, Flan, Flin, Trotamundos y la narradora (Yemayá) son personajes que habitan la obra y seducen tras la magia de un pequeño retablo, que no por ello deja de ser hermoso y colorido.

María Inés, niña blanca y proveniente de una familia adinerada, que pretende llevársela fuera del país, y su amigo Trotamundos, negro y pobre, pero con un corazón de diamantes, acentúan los matices de ese espacio entre la ficción y la realidad en que se mueve Relato...

Al respecto, el especialista de las artes escénicas Alberto Carlos Estrada Segura afirmó: “… otra conmovedora propuesta estética de Los Zahoríes, que por sus acciones y sus imágenes se me antoja una lección de cívica, de ética…”.

“La obra ha tenido una gran aceptación. El día del estreno la sala estaba llena y la mayoría de los asistentes eran niños; fue algo satisfactorio. Estamos convocando a las personas a asistir a nuestra sede para compartir este fruto artístico, que enfatiza en valores como el patriotismo, el sentido de pertenencia y la defensa de la identidad. Ademàs, las actrices son excelentes”, dijo Ana Rosa.

La joven María de Jesús interpreta a una niña cuyo primer nombre es igual al suyo, además, da vida al marinero Flin (capitán del barco) y al abuelo de Trotamundos. Ella afirma que los personajes son bien interesantes.

“Nuestro espectáculo habla de la sociedad y las crianzas intrafamiliares. Por ejemplo, María Inés es una niña alegre, enérgica, pero está influenciada por las enseñanzas de su madre y esto la lleva a ser más desapegada de los sentimientos; a diferencia de Trotamundos, que está enamorado de ella. El abuelo de este es un viejo titiritero que le transmite buenos valores”, alegó María.

Por su parte, Leonor expresó: “Yo interpreto a Trotamundos, al marinero Flan y a Yemayá, esta última a través de la actuación en vivo. Lo que más me gusta de dicha experiencia es que aboga por los valores humanos y la defensa del pueblo donde uno vive. El impacto en el público es mágico. A una de las presentaciones traje a los niños de mi taller Títere leyendo, que atiendo por la Fundación Nicolás Guillén y una de las pequeñas que lo integran me dijo: A mí me gustaría que María Inés cambiara. Eso te da la justa medida de cómo transmite mensajes positivos”.

Esta oferta cultural enriquece el repertorio de un guiñol que tiene 48 años de fundado y, a pesar de los problemas y las escaseces, no se detiene en aras de trabajar para el auditorio, en especial, para los niños.

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