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Las Tunas.- Confiesa que nunca tuvo inclinación por la literatura. En el 2015 asistió al taller literario Guillermo Vidal (con sede en el Comité Provincial de la Uneac) motivado por el microrelato y de ahí estuvo unos años alejado del medio, hasta que retomó esos andares. Hoy domina géneros como el haikus, la décima, el aforismo, el epigrama, el soneto y el sonetillo.

Al reincorporarse a esos caminos, la manifestación terminó por atraparlo, obteniendo lauros en encuentros municipales y provinciales de talleres literarios, una mención en el Concurso Nacional de Glosas Canto Alrededor del Punto (2021) y en certámenes internacionales, que lo han llevado a ser incluido en algunas antologías.

Recientemente, Jorge Luis Reyes Peña resultó el ganador del Concurso Nacional de Soneto Antonio Borrego, en su primera edición, convocado por la Uneac en Las Tunas, lid que nació en honor a uno de los grandes escritores emanados de esta tierra. Pero en él no hay espacio para la altivez y, como hombre de fe, afirma que “toda gloria es para Dios".

Bajo el nombre de La cruz del laberinto, la obra tiene “26 lecturas posibles, o sea, pueden ser leídos (los cuartetos) de dos en dos, en cualquier dirección y sentido: horizontal, vertical y diagonal, sin perder la coherencia”. Se trata de versos al estilo de:
Hay un destino fértil para todos
hay un sendero abierto muchos modos
de mirar por debajo del tapiz.
Un acopio perdido más que alarde
mirándole la barda cuando le arde
al vecino de indómita cerviz.

literatura 1Para Jorge Luis este premio tiene un significado especial, pues conoció al autor del famoso poema Discurso de un hombre solo y sus consejos le han iluminado en el camino de las letras.

“Él y yo cultivamos una amistad por seis meses aproximadamente. Me llamaba a cualquier hora para leerme algo de última inspiración, para decirme que colara café que venía... Recuerdo que soltaba la carcajada en aprobación por algún epigrama mío o se quedaba serio y decía: ‘Repiensa eso'. Lo rimado vino después de su partida. Creo que la música de su poesía entró en mi subconsciente y luego germinó".

Reyes también agradece a Antonio Gutiérrez, quien ha estado muy cerca, ayudando en sus intentos creativos.

Le pregunto qué es para él la literatura y gustoso responde: “Un arte entre las artes, una puerta abierta hacia el interior de los hogares y las almas para sembrar semillas y, entre todos, hacerlas germinar".

Siente especial predilección por las brevedades en cualquier género y me habla de uno que cultiva y yo sinceramente desconocía: el oxímoron. Pero lo que le place realmente, como a todo buen cristiano, es ayudar emocional y espiritualmente a los demás. “A veces los escritores son atacados por emociones que pueden desencadenar en alcoholismo, desequilibrio mental, intentos de suicidios y otros males. Me dirijo a las almas de los afligidos".

No es de extrañar entonces que resalte en su obra, desde el punto de vista temático, “la filosofía que haga pensar, que contribuya con el mejoramiento humano”. Así dijo Platón: “La filosofía es la ciencia de los hombres libres".

Al respecto escribiría: “Un filósofo ya no deambula, si la vida le alcanza para ello, cuando descubre que las verdades que ha almacenado por años son insignificante luz de lo infinito, donde la suma de todas mira hacia una verdad absoluta. Esta verdad no tiene un nombre, es un nombre.

“Así valoro un tipo de poesía, distante en término y concepto del hombre genérico, pero cotidiano y común en la expresión del verbo del individuo en su razón y andar: La Sentencia. Tan útil para el hombre veloz, el que cree en el error del sueño y la brevedad del día, como quien lee desde el reclinar de su taburete. No es más que una cápsula, continente de filosofía, con la virtud del tirador que acierta y el éxito del ajedrecista invicto".

literatura 3Palabras como estas matizan un libro de epigramas que presentó a la editorial Sanlope bajo el título de Sinergia. Ojalá sea publicado.
Curiosamente, Jorge Luis proviene del campo de la investigación y la innovación aplicada a la industria. Es técnico en Sistema Eléctrico Industrial y posee tres medallas de destacado provincial de la ANIR, más la de Hazaña Laboral y la “Abel Santamaría”.

El también licenciado en Teología comenta cómo las inventivas e innovaciones influyen (consciente o inconscientemente) en su universo literario. “En mi desempeño de la especialidad de Electricidad y Electrónica Industrial, así como Informática y Automatización Industrial, siempre me motivó encontrar soluciones partiendo de un diseño propio. Creo que ese mismo impulso de crear es el que motiva hoy mi escritura”.

Aunque no es de mucho leer (pues prefiere hacer lecturas breves y profundizar en estas), lleva la literatura a todos los espacios posibles y, por supuesto, la iglesia no podía faltar. Así, lo mismo comparte sobre el pensamiento religioso de José Martí en un hogar de ancianos, que se preocupa porque sus hermanos de fe se superen, aprendiendo a cultivar diferentes géneros.

Él no se cansa de explorar nuevos horizontes en ese sentido, experimentación y búsqueda que seguramente lo llevarán a alcanzar otros lauros en ese difícil, pero hermoso camino. La literatura -como dijo García Márquez- “es el terreno más propicio para que el mundo sepa que existe algo llamado luz”.