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tatoo

Las Tunas.- "Casi siempre la idea de hacerse un tatuaje nace del deseo de expresar un sentimiento muy personal", sale de sus labios con tanta pasión que fácilmente te percatas de su fascinación por la tinta en la piel. K.S, le llamaremos así a este joven que se tatuó por primera vez en su vida a los 17 años, pensó que era la edad adecuada para comenzar.

Es un muchacho singular, que te atrapa inmediatamente con sus historias. "Todos mis tatuajes tienen un significado, creo que en eso influye mucho mis vivencias, mi vida. La tinta no se escapa, los recuerdos tampoco. Me refugio en ellos, sacan las palabras que llevo dentro para entenderme.

"Entrar a un estudio de tatuajes es vigorizante y más cuando no es un lugar frecuente en tu andar diario, la explosión de adrenalina metida en el cuerpo se acelera cuando encienden la maquinilla, y escuchas ese ruidito singular, pero en el momento en que la aguja choca con la epidermis, te desbloqueas, pierdes el miedo".

tatuajePara él, esta palabra es sinónimo de arte en todos los sentidos, sin embargo, parte de la sociedad no lo ve así. La mayoría de las personas lo relacionan todavía con sucesos presidiarios e, incluso, no conciben la idea de ver tinta que no se borra.

"La mente humana se ha abierto un poco en este ámbito. No he sido víctima de prejuicios sociales y eso se lo atribuyo a que mis tatuajes son para mí, no son visibles para todos. Creo que las personas me ven, y no se imaginan que los tengo.

"Es muy importante para mí que los tatuajes sean discretos, ya que a la hora de encontrar trabajo todo influye. Sé que hay personas que piensan que no es lo mismo que te sirva la comida en un restaurante, por ejemplo, un muchacho con las manos tatuadas o uno con las manos limpias. Muchos se guardan el comentario, pero sí te miran raro cuando lo descubren, sobre todo, algunos suegras y suegros", cuenta con una risa contagiosa.

"Disfruto de este arte, pero no en exceso, de cierta manera sí creo que eso influye en la opinión que puedan tener los demás sobre mí. Acepto que me impresionaría ver a alguien completamente tatuado o tatuada, lo respeto, pero no me gustaría llegar hasta ese punto’’.

La mayoría de los jóvenes, hoy día, llevan tatuajes en la piel, unos por pasión, otros por rebeldía, algunos por moda, ya que actualmente se ve la influencia de los artistas en este universo; sin embrago K.S los relaciona siempre con etapas de su vida y estados de ánimo que se reflejan en otras emociones.

"Jamás me tatuaría por moda, de hecho, creo que es por eso que a mis 23 años de edad me siguen gustando todos mis tatuajes a pesar de que mi vida ha cambiado, incluso, yo he cambiado muchísimo".

Hay quienes conservan su piel virgen, pero por sus mentes pasa la idea de marcarla con algún diseño bonito, algún día. K.S reflexiona y declara: "Si tuviera la oportunidad de conversar con personas que nunca se han tatuado, les diría que encontraran algún boceto que los apasione de verdad. La tinta marca el cuerpo, pero la satisfacción es mejor cuando quedan tatuados tus sentimientos".