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Las Tunas.- Cuando hablamos de cultura, de ese “sol del mundo moral” según Cintio Vitier, no podemos obviar el arraigo que tiene en esta provincia la vertiente popular tradicional, con el desarrollo de manifestaciones genuinas en defensa de la identidad cubana, como es el caso del cultivo de nuestra estrofa nacional.

En ese sentido destacan la Casa Iberoamericana de la Décima (el mes pasado cumplió 26 años) y el Sistema de Casas de Cultura, que avivan la realización de jornadas cucalambeanas, prestigiosos certámenes (los concursos Cucalambé, de décima escrita, y Justo Vega, de repentismo, por ejemplo), espacios de improvisación y tonadistas, y otras acciones con enfoque comunitario que salvaguardan parte importante de nuestro patrimonio.

Por estos días, en que varias instituciones del sector cultural realizan su balance anual, cabe reconocer a quienes constantemente se entregan en pos de honrar esa herencia. Hoy 26 se acerca a algunos paradigmas dignos de imitar.

                                                                               ENTRE VERSOS Y CUBANÍA
En la calle Colón, al lado de la emisora Radio Victoria, existe un recinto que motiva la confluencia de investigadores, escritores, cantautores, pintores y otros artistas en su afán de defender el arte y la literatura criolla, en especial, lo relacionado con el verso octosílabo, sea expresado de forma oral o escrita.

ramon batistaSe trata de la Casa Iberoamericana de la Décima. Su fundador y director desde aquel diciembre de 1993, Ramón Batista, comentó: “Por más de dos décadas hemos defendido la identidad cucalambeana, esencia de nuestro proceso investigativo y quehacer en general. Tenemos una programación sistemática con varias actividades mensualmente, entre ellas, un recital poético, una canturía, una peña infantil y otra sobre décima, además del Decimartes. Mientras, la galería cada mes exhibe una exposición diferente.

“Mantenemos el Café Converso (la tertulia más antigua de la ciudad), que contiene trova, improvisación poética y otras opciones. Nuestro Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado posee varios resultados. Nos relacionamos con La Tecla del Duende y acogemos los sábados dos proyectos, uno de décima para niños y otro de artes plásticas, también infantil. Asimismo, seguimos fortaleciendo las investigaciones en torno a la espinela en coordinación con otras provincias y el trabajo con proyectos culturales”.

Ciertamente, la Casa se ha preocupado por mantener vivo el legado de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé). En Las Tunas, los latidos del arte no se pueden medir sin la huella de una institución que, entre otras acciones, ha avivado talleres de repentismo infantil en todos los municipios y ha estimulado la enseñanza de tonadas e instrumentos para el acompañamiento musical.

Al decir de su líder, dentro de sus proyecciones para el 2020 figura lograr mayor promoción de los fondos de su Centro de Información, que contiene materiales valiosos desde el punto de vista patrimonial; así como atraer más público hacia las actividades, y la digitalización de trabajos relacionados con la Jornada Cucalambeana y el bardo que la inspira.

                                                                                   AL CALOR DE UNA TONADA

A Neysi Margarita Hilmo Machín, instructora de arte de la manifestación de música en la casa de cultura Olga Alonso, de Manatí, le encanta la música tradicional campesina. Por ello, aunque estaba un poco indecisa al principio, decidió asumir hace ocho años la responsabilidad de guiar el taller de repentismo infantil y tonadas Adolfo Alfonso, de ese municipio.

“En aquel entonces pensaba que no podía asumir el liderazgo, pero le puse todo mi empeño y hoy vemos los frutos. No solo me interesa enseñar cómo interpretar una tonada, sino que los niños conozcan sus variantes y sientan la familiaridad que se puede lograr en ese proceso. Además, me interesa de manera especial que canten décimas escritas por autores de nuestra localidad.

“A partir de ahí creé en el 2015 el Proyecto Diez Versos y Una Canción, con infantes tonadistas. En ese año obtuvimos el Gran Premio Escaramujo y nos incluyeron en el disco de igual nombre, que compila obras notorias de miembros de la Brigada de Instructores de Arte José Martí de todo el país. También participamos en las jornadas cucalambeanas y otros certámenes nacionales”.

                                                                          DEFENSA DESDE LA COMUNIDAD

Este 23 de enero, el Proyecto Comunitario Raíces de San José, uno de los más destacados de su tipo en el Balcón de Oriente, cumplirá 14 años. Su coordinadora, Carmen Ramírez Álvarez (promotora cultural de ese poblado del municipio cabecera), figura entre quienes recibieron recientemente el Premio Memoria Viva, que reconoce a destacados cultivadores de expresiones culturales en su comunidad. Tal lauro también les fue otorgado a Miguel Linch Foy, fundador del grupo portador Los Dandys del 50, de “Jesús Menéndez”, y Eddy Miranda Vega, fundadora y directora del conjunto portador Raíces Soneras, de Majibacoa.

Carmen dice con orgullo que su razón de ser es la cultura. “Mi interés por las tradiciones, en especial las campesinas, viene de mis raíces. El guateque La familia de Antonio fue el punto de partida del quehacer actual, que a través de danza, música, teatro y artes plásticas ha permitido llegar a personas de varias edades y lograr un fuerte movimiento de artistas aficionados. Es muy bonito.

“Tenemos el grupo musical Son del Alba y el músico-danzario Nuevas Raíces; el Proyecto de Vida, que involucra a adultos mayores; alrededor de 20 mujeres creadoras y el club Ismaelillo, que inculca en niños y niñas los valores martianos. Hemos logrado éxitos en concursos convocados por la oficina Cieric (Centro de Intercambio y Referencia sobre Iniciativas Comunitarias) - Uneac (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) y formamos parte de la evaluación para la categorización de la Universidad de Las Tunas como comunidad científica, por los vínculos de trabajo que el proyecto tiene con la carrera de Gestión de Procesos Culturales y el Departamento de Extensión Universitaria y de Arte”.

Ella, con 38 años conectada a la faena comunitaria, resume el sentir de los entrevistados: “No podemos dejar morir nuestras tradiciones, porque perdemos la identidad. Hay que trabajar con las nuevas generaciones para fomentar aquellos elementos que nos caracterizan como cubanos, esa es nuestra batalla”. 

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