Las voces de Emiliano Sardiñas y Dimitri Tamayo se juntaron en la Plaza Martiana de esta ciudad y cantaron lo mismo a la campiña que a la entrega denodada de quienes siempre regresan a Las Tunas, husmeando entre lo mejor de nuestra esencia guajira.
Otra vez las Flores de Birama recorrieron, vistosas, la calle Vicente García. Nuevamente rostros curiosos se asomaron a los portales para saludar el paso del guateque, que tiñó la principal arteria tunera de azul y rojo, acompañado por la música de la Banda Provincial de Concierto.
Las delegaciones de los países participantes se juntaron con los locales a la vez que las rimas de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el poeta bucólico más importante de Cuba en el siglo XIX, daban ese toque de tiempos que tanto agradecemos los nacidos aquí.
Ya comenzaron las primeras actividades de la cita. En horas de la tarde de hoy el inicio del evento teórico Verso y Punto marcará un lapso relevante. También invita la inauguración de las exposiciones Retorno del hijo pródigo de Wílber Ortega en el teatro Tunas a las 2:30 pm y Retrospectiva, de Rogelio Fundora en la galería de la Casa del Joven Creador a las 4:30 pm.
A las 9:30 pm la canturía Díganme guajiro a mí estará homenajeando desde el parque Vicente García el aniversario 25 de la Casa Iberoamericana de la Décima, una de esas instituciones indispensables en la defensa de la espinela y la cultura popular campesina.
Inician así los días de la guayabera puesta y la tonada naciendo, auténtica, desde cualquier lugar. Beneplácito de cultores, atrevidos y estudiosos que se rencuentran cada año por estas fechas en Las Tunas, meca de las tradiciones campesinas en Cuba.


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