La mano del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque estuvo a lo largo del proceso constructivo, al presidir la comisión nacional para las conmemoraciones de tan emotivas fechas. Cuentan que el gnomon, pieza clave de toda la estructura, era inicialmente de acero y ya estaba montado cuando él lo vio e hizo la solicitud de que se cambiara por bronce.
También certifican la diligencia de Almeida para que la Empresa de Mármoles en Santa Rita, Bayamo, cediera los casi mil metros cuadrados que eran precisos para que se colocara el piso adecuado. Recordemos que Cuba estaba en pleno Período Especial, por lo que la impronta y la sensibilidad de un hombre de su estirpe venían a ser aliento para el éxito.
El proyecto tiene el mérito de haber recibido el visto bueno, además de Almeida, de otras tres importantes personalidades, igual ya fallecidas: la doctora Martha Arjona y la artista Rita Longa, entonces presidentas nacionales de Patrimonio Cultural y del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria (Codema), respectivamente; más el doctor Armando Hart Dávalos, apasionado estudioso del Apóstol.
¿LA SEGUIMOS QUERIENDO?
Un equipo de 26 Digital llegó hasta la Plaza Martiana, en el corazón mismo de esta ciudad. Nos acompaña el arquitecto Domingo Alás, que ya tiene más de 100 obras edificadas en estos predios y en otros lares de la Isla. Sin embargo, inscribe al lugar donde estamos como una de sus creaciones más entrañables.
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Nos recibió con la triste broma criolla de que "el piso es un colector natural de chicle", por la cantidad de individuos que confunden zona Wifi con indisciplinas sociales y tiran ahí sus desechos. A juicio de Alás, todo es resultado de dos problemas vitales. Primero, el mantenimiento no siempre es especializado y, por tanto, aconsejable. Segundo, el uso de las personas que la visitan deja mucho que desear.
"Uno de los sucesos más relevantes que han acontecido aquí fue el bicentenario de la localidad capital (septiembre de 1996), que se celebró con una magnífica velada. Sin embargo, la pirotecnia utilizada prácticamente calcinó una de las dos palmas que estaban dentro. Ese día se hicieron en el piso señales de la zona donde iban a estar los artistas y parte del decorado lo fijaron con una soga al gnomon, ya eso empezó a deformarlo.
Estudiantes de la FEEM del IPU Pelayo Paneque Álvarez de la ciudad de Las Tunas participan en la Plaza Martiana en actividad de homenaje al Líder Histórico de la Revolución Cubana, rememorando el primer aniversario del paso de las cenizas de Fidel por nuestra ciudad? pic.twitter.com/bJtyix7bdZ
-Juan Manresa (@juanm-manresa) 4 de diciembre de 2017
"Aquí realizan actos multitudinarios que no se deben hacer, por ejemplo, en los recibimientos a los peloteros confluye mucha gente, aunque no se quiera las personas se suben en los monumentos y las áreas verdes. Es un área concebida para actividades más pequeñas.
"Cualquier modificación en su espacio tiene que atenderse con delicadeza. Lo digo porque 'alguien' tomó la decisión de cambiar el asta de lugar, lo hizo sin tener en cuenta que la posición era así para que la sombra de la bandera esté detrás de la del gnomon. Logramos restituirla en su puesto, pero fue preciso romper el mármol. Queda ahora una especie de parche en el piso original. Un daño irreparable. Todo el mundo tiene que darse cuenta de qué cosa es la Plaza Martiana, el valor que posee".
¿QUIÉN PERMITE?
La Dirección Municipal de Cultura en Las Tunas responde por la conservación del sitio. Sus autoridades aseguran a 26 Digital que el presupuesto destinado a ese fin se ejecuta de manera orgánica. "El año pasado, por ejemplo, garantizamos el cambio de parte del mobiliario de la oficina de la institución, la reparación de la instalación eléctrica y se pintó en dos ocasiones.
Bella mi Plaza Martiana con su arquitectura maravillosa https://t.co/6gvCY8iQdd
-Margarita González (@magui84426533) 1 de marzo de 2019
"Somos sus responsables durante el día, tarea del velador y el cuidaparques. Sin embargo, por la noche ya no es de Cultura, sino de la Empresa de Seguridad y Protección (Escap), perteneciente al Consejo Provincial de la Administración. En ese horario están las principales dificultades, son muchas las indisciplinas, hemos sido testigos del trabajo que cuesta enfrentarlas".
A todas luces el presupuesto del que hablan resulta ínfimo. La mejor prueba es que de la última restauración quedan elementos que nunca llegaron a terminarse. Igual, el recinto carece de agua, para la limpieza deben pedirla en la hamburguesera contigua. Sin embargo, nada constituye mayor dilema que las indisciplinas sociales.
Yanelis Hernández Núñez, directora de la Plaza, explica, enfática: "La situación del gnomon es muy preocupante. No se trata solo del estado constructivo, porque nunca le han pasado la mano en sus casi 24 años. Es una estructura grande, pesada, que llama la atención, especialmente de los niños. Hoy está sujeto a un accidente que puede costar hasta la vida de alguien, porque la gente se recuesta y, algunos, hasta juegan con él".
En nuestra investigación supimos de madres que ponen a sus niños pequeños a orinar detrás de la estrella del Maestro, "porque, pobrecito, no le da tiempo para llegar a la casa". Tal vez son los mismos infantes a los que después les explicamos, enfáticos, el valor de las flores que se ponen a Martí, y olvidamos que no hay mejor lección que la aprendida desde el ejemplo cotidiano.
También conocimos de heces fecales en las esquinas, bocinas que compiten entre sí picando la madrugada; de jovencitas sentadas en las balizas (lamparitas de los alrededores), algo bastante peligroso porque tienen corriente y en la base, tornillos metálicos. Y hasta de restos de trabajos de santería diseminados tras los árboles, "porque el padrino dice que hay que ponerlo detrás de una palma a la medianoche y esta es la que queda más cerca".
Por las noches pululan borrachos y le amanecen latas de cervezas vacías, restos del consumo de estupefacientes y hasta botellas de vidrio. Están los preservativos usados y quienes cambian el pañal al bebé y tiran por ahí el sucio. Fotos de 15 se toman en La pirámide trunca, parte de la Plaza recién restaurada, que recuerda el punto exacto donde murió Ángel de la Guardia Bello, único testigo presencial de la muerte del Héroe Nacional. ¿Sabrán las jovencitas la valía histórica de la locación donde posan con labial y vestido corto?
TODO EL MUNDO CUENTA
La mayoría de los males de la Plaza Martiana tienen dos causas fundamentales: poco remozamiento en sus más de dos décadas de explotación y el deplorable actuar ciudadano (aparentemente incontrolable). De la mano del primer aspecto salta una palabra medular: presupuesto.
En este sentido, varios entrevistados confirmaron la disposición del artista santiaguero Alberto Lescay y de la Fundación Caguayo que preside, de venir hasta Las Tunas para asumir la restauración total del gnomon. No están, sin embargo, los convenios necesarios para que eso pueda concretarse. Algunos dicen que no hay dinero, otros confiesan a 26 Digital tras bambalinas que falta apenas la firma de un contrato. Nadie parece estar de acuerdo en las razones. La palabra, sin embargo, sigue sonando al viento: presupuesto.
Y es entonces que nos preguntamos: ¿Por qué dejar en subordinación del municipio a una institución exclusiva en el país? ¿Tenemos plena conciencia de su valor monumental y social?
Mientras, las indisciplinas exigen medidas mucho más enérgicas. Las anécdotas que se acumulan son verdaderamente alarmantes y se ha necesitado la incursión de las autoridades policiales varias veces. Urge exigir más a quienes velan por el orden, ser más severos en las medidas legales cuando alguien ensucia y lastra, protegido por la calma y la aparente oscuridad de la noche.
Apremia asimismo, atender a fondo sus carencias materiales: ¿Sabía usted que la driza para izar la bandera está empatada y que en un lapso de tres meses llegaron a robarse cinco cuerdas diferentes?; ¿estaba al tanto de que se invirtieron 14 mil dólares para cambiar la iluminación y ya desaparecieron la espiga y el transformador que dan paso a la luminaria de una tira led completa?
Cuidar la Plaza con celo, no lo dude, constituye deber que nos asiste y también identidad y cultura, pues ya es portada de revistas si hablan del Balcón de Oriente y visita obligada para el que apuesta por conocer esta comarca. Salvaguardarla significa también respeto a la memoria y al espíritu cubanísimo de José Martí. Un hombre que nos enseñó, entre otras muchas esencias, los quilates auténticos de la honra, al honrar.






















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