De todo eso conversó con 26 Digital, tacita de café mediante, en la amplia sala de su casa de infancia. Ángel Ramón es tunero y es muy fácil descubrirle su respeto por esta tierra. Aquí están las esquinas que marcaron sus juegos de niño y sus noveles fechorías.
"Desde pequeño interpretaba en la escuela los poemas de una maestra mía, Maira Noa. Ella tenía un poemario y yo me aprendía sus textos y los declamaba donde hiciera falta. Lo mismo en matutinos, que en actos y cosas así. Llegué un día al programa Agenda pioneril, con la periodista Menfesí Eversley, en TunasVisión. En ese tránsito entre la Primaria y la Secundaria, fue mi primera vez frente a las cámaras, trabajando con la televisora local".
El sueño le duró, apenas, los cerca de dos años que el espacio estuvo en el aire. Y después, pues nada, la vida comenzó a llevarlo por otro camino. Y eso, hasta el día en que una muchacha que lo conocía de aquella época en la pantalla chica lo identificó cursando ya el décimo grado en el preuniversitario Francisco Muñoz Ruvalcaba.
Tras la insistencia de ella, los anuncios de buenas cosas y tal vez las ganas muy íntimas de conocer más de todo aquello, se presentó a las pruebas para la Escuela Profesional de Arte de Bayamo. Y no solo aprobó, sino que resultó uno de los dos estudiantes de Las Tunas que la profesora Corina Mestre escogió para participar en el Taller Nacional de Teatro, allá en La Habana.
De pronto se encontró matriculado en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Una suerte de piedra en bruto, sin formación previa. Un recipiente vacío que los profesores moldearon durante cuatro años. Un sitio para encontrarse con lo mejor de sí mismo desde el crecimiento de cada día. Una maravilla.
"Eso de salir a buscar o encontrar oportunidades es bastante relativo, sobre todo allá, en La Habana. Pasa por el talento, los contactos, las relaciones que tengas. La escuela abre muchas puertas, eso sí. De hecho yo llegué a Inocencia por esa vía.
"Yaremis Pérez, actriz que se encargó del casting de Inocencia, resultó el puente. Estaba yo en la escuela y me tomaron una foto un día, en medio de una prueba de teatro psicológico, una asignatura del tercer año. Solo una foto y ya en las vacaciones de ese mismo curso me llamaron para ser parte del elenco.
"Creo que las cosas tienen que irse haciendo poco a poco. Sin mucha pretensión, sin mucho anhelo. Simplemente escogiendo bien cada cosa que haces, para aprender y crecer profesional y humanamente. Eso es muy importante".
Trato de indagar por sus proyectos. Pero él prefiere conversar de las realidades: el trabajo, asegura "muy duro" que le llena cada amanecer.
"Tengo mucha expectativa con la telenovela. Porque Entrega es de Alberto Luberta, y es una especie de policíaco. El guion es de Amílcar Salatti. Espero que la gente la disfrute mucho.
"Igual con 'El Público' tuvimos una temporada de 100 funciones con un espectáculo polaco llamado Entre nosotras todo va bien y ahora, también en septiembre, debemos estrenar Las amargas lágrimas de Petra von Kant. Es una reposición de una obra que tuvo mucho éxito hace unos años y vamos a ser un elenco grande. Estamos ensayando fuerte para que todo nos salga bien".
Ya en la despedida, destaca: "La vida en la capital es muy agitada y aprovechamos cualquier huequito para venir hasta acá y ver a la familia. Mi casa sigue siendo mi lugar favorito de Las Tunas, pero cada vez que vengo recorro la ciudad, lo mismo los sitios viejos, de mi infancia; que los espacios nuevos.
"Me gusta que me pregunten cómo fue que llegué hasta allá. No por lucirme ante nadie, sino buscando que los muchachos de Las Tunas se inspiren y se animen a estas cosas. En los cuatro años que estuve en la escuela nunca vi a nadie de aquí. Y sé que hay mucho talento. Al que le guste tiene que atreverse. Sí, se puede".


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