Según informó su actual director, Wilberto Alicio Kindelán, han tenido una buena acogida por la población, pues "aparte de lo folclórico, hemos impartido bailes populares, casino y otros".
Este hombre, quien es fundador del colectivo, además de bailarín, coreógrafo, percusionista y profesor especializado, reconoció la importancia de la iniciativa en defensa de las raíces tradicionales y la formación de una posible cantera para integrar Onilé.
"Queremos, en un futuro, desarrollar esta experiencia durante todo el año y sumar más participantes. Muchos de los actuales miembros salieron precisamente de talleres como estos. Primero damos las clases técnicas, los talleres y continuamos con los ensayos de coreografías y montaje", afirmó.
Durante el verano, de martes a viernes y en los horarios de 9:00 am a 12:00 am, han tenido lugar en el cabildo las clases y talleres, que potencian el aprendizaje de tipologías danzarias, entre las que se encuentran: rumba, congo, orisha, merengue, bailes campesinos, populares y otros. También enseñan las vertientes coreográficas y el toque del tambor que acompaña las presentaciones.
Por otro lado, el líder explicó que están inmersos en la preparación de un nuevo espectáculo que rememora el misterio de los santos franco-haitianos y prevén estrenarlo en diciembre próximo. Para ello, realizaron una investigación en Macagua Ocho, lugar donde hay un fuerte asentamiento franco-haitiano.
La compañía folclórica Onilé (que pertenece al Consejo Provincial de las Artes Escénicas) lleva 24 años en escena, con varios reconocimientos. Además de presentarse en su sede, comparte su talento en otros centros y áreas del territorio como el ranchón La Rotonda (del grupo extrahotelero Palmares), Casa Piedra y La Bodeguita.
"Mientras tengamos fuerzas seguiremos defendiendo la cultura y en especial las raíces franco-haitianas, siempre con el ejemplo de Josefina Teylor, a quien mucho debemos", agregó Kindelán.


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