"Comencé haciendo algunos truquitos sencillos. Mi abuela Ramona Hernández Polanco era mi público (todavía lo es), a ella le debo mucho, pues me corregía si se me equivocaba en algo y me daba sugerencias. Así empecé y, cuando vine a ver, ya tenía todo un repertorio, conocí a los integrantes de la compañía Huracán Mágico, de Las Tunas, y en el año 2000 el maestro José Reynerio Valdivia Valdivia (Píter), fundador de ese colectivo, me invitó a participar en el Festival Ánfora.
"Recuerdo que me preparé en una rutina de palomas que tuvo buena acogida y obtuve los premios a la mejor actuación masculina y al mago más joven. En el 2003 entré oficialmente a Huracán Mágico, pero no es hasta el 2018 que empiezo a dirigir ese grupo", afirmó.

Este jueves Rudy fue uno de los artistas que ganó los aplausos del auditorio, durante las actividades del Festival Ánfora 2019, con un número bautizado como El vuelo del ángel: nada más y nada menos que una muchacha levitando por el escenario. Según el joven, este acto se ha realizado poco en Cuba y uno de los que previamente se ha especializado en ello es su ídolo Omar Ferrer.
Al preguntarle cuán difícil es ser mago, me responde: "Muy difícil. Tienes que dedicar mucho tiempo a superarte, entrenar, te roba horas hasta con tu familia, pero lo importante es que te guste y te sientas satisfecho con tu labor", expresó.
Él también es actor de teatro para niños y de títeres, y entre los personajes que ha realizado con motivo del evento tunero de las cartas y las chisteras se encuentra uno de un mago roquero que impactó tanto en el público por su actuación que todavía hay quien lo recuerda así.
Hace unos años atrás trabajó en el polo turístico de Varadero, con la compañía de variedades Sabor Latino (La Habana) y luego, con esa cofradía viajó a Italia, donde estuvo unos cinco años. "Allí trabajé en muchos hoteles, igual que en Suiza. Paralelamente, formaba parte de una agencia de animación que fundó un proyecto llamado XCUBE 3D, con el cual participamos en el programa Italia's Got Talent en el año 2013 y fuimos semifinalistas".
A Rudy no le ha gustado encasillarse en una sola modalidad dentro de la llamada reina de las artes; sin embargo, reconoce la relevancia de superarse diariamente para lograr mejores resultados. "Siempre quise ser un mago integral, al principio me sentí atraído solo por el ilusionismo, pensaba que era lo que más impactaba, pero a partir de una anécdota que me pasó en la sala Raúl Gómez García (sede del guiñol Los Zahoríes), comprendí que tenía que aprender otras variantes.
"Recuerdo que un niño, al terminar un espectáculo me dijo: 'Mágico, hazme un truco'; yo había dejado todos mis accesorios atrás en el escenario y aún no sabía manipular ni hacer otras cosas. El padre me dijo: 'Toma una moneda', pero yo no sabía... Desde ese momento me prometí aprender a trabajar con monedas, papel, piedras, cigarros y otros objetos, actualmente eso no es un problema".
En varias ocasiones él ha sido uno de los premiados del Ánfora. En el 2016, por ejemplo, hizo una rutina con dados, vasos y botellas, y fue campeón en close up o magia de cerca, aunque confiesa que no se ha dedicado mucho a ese apartado. También ha realizado puestas en escena en honor a Píter, su maestro.
Sobre su labor en la dirección de Huracán Mágico, anfitriona del certamen, comentó: "Hoy la integran siete magos, seis jóvenes y un experimentado: Fernando Rodríguez Vázquez, presidente del Festival. Mantenemos el ímpetu de hacer cosas mejores, más profesionales, modernas. Ya la compañía tiene 30 años de fundada por José Reynerio Valdivia. Aún así hay personas que todavía preguntan si en Las Tunas hay una compañía de magia. Sí existe y trabaja, pero no nos ven mucho en público.
"Esto pasa porque se ha perdido la tradición de ver un mago en la Plaza Cultural, en el bulevar, hay que visibilizarnos más, sacarnos a nuevos escenarios. El deterioro de nuestra sede (La Pérgola) nos imposibilita tener un espacio fijo, y solo realizamos las actividades programadas por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas o el Centro de la Música, en algunas ocasiones, pero no son suficientes".
Rodelay, quien lleva 19 años participando en el Ánfora, afirmó sobre el evento: "La magia ha evolucionado mucho y esto se ha visto en el Festival, antes era más clásica, se actuaba vestido de frac, con guantes y bastones; hoy existen otras costumbres, el mago lo mismo trabaja con un jean negro que azul; los números también se han modernizado.
"Aunque por un problema de presupuesto siento que el sentido del Festival ha cambiado (antes asistían unos 200 magos, ahora no llegan a 100), este año tenemos más participantes foráneos que en otras ocasiones. Por ejemplo, en el calendario anterior solo estaba Estados Unidos y Costa Rica. En esta edición 24 participan René Bermúdez (mago Abdul, de Nicaragua), Thom Bedlam (Canadá), María Ibáñez (maga Merlina), Jesús Ibáñez (asistente de Merlina), Tony Guerrero (Costa Rica) y otros, además de representantes de la mayoría de las provincias cubanas".
Así termina el diálogo con un joven que cree que la profesionalidad se define por la calidad, amén de los títulos. Le gustaría que el Ánfora tuviera más de cuatro días para poder incluir en su programa otras actividades como una gala solo con las figuras más importantes y otra para aquellos que aún no son profesionales, pero sí tienen una labor meritoria. Él, por su parte, seguirá superándose porque su pretensión es trascender en esa mágica profesión.






















Escriba su comentario
Post comentado como Invitado