Durante el espectáculo Entre dimes y diretes, del programa de la 50 Jornada Cucalambeana, cada uno de los solistas o conjuntos brillaron por su carisma y profesionalidad. Sí, la tienen, aun en su corta edad. O ¿cómo nombrar a los largos parlamentos bien aprendidos, tanta desenvoltura en el escenario, esas sonrisas contagiosas, la sincronización al bailar...?
Con gracia se transmitió la cubanía. En la concepción general de la gala destacó el cuidadoso vestuario, la sencillez y el tino de la escenografía, más un atractivo guion. El hilo conductor bordeó con humor asuntos "de mayores" como la calidad y el precio de los productos del agro, y la legalidad. Los pregones, esa parte ineludible de nuestra tradición, unieron "la presencia" de personajes como Elpidio Valdés y María Silvia junto a otros más contemporáneos.
Anais Ray Haynes, directora general de la cita, reconoció la manera con que se logró reunir a unos 150 pequeños de diversas edades y procedentes de los ocho municipios, al lado de los alumnos de la Escuela Profesional de Arte; e hilvanar sus presentaciones en una sola historia.
A 50 ediciones de la Jornada Cucalambeana, Las Tunas puede presumir de defender nuestras raíces más autóctonas y contar con el talento para demostrarlo. El teatro Tunas y sus espectadores lo vivieron en esos dimes y diretes.
Hasta el domingo, día de la despedida de la Cucalambeana, niños y niñas seguirám poniendo su toque de dulce elocuencia, pero esta vez en el área Canto de Colibrí, en El Cornito, finca donde viviera el autor de Rumores del Hórmigo.





















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