El grupo trabaja por elencos para explotar mejor las cualidades de sus integrantes. En el repertorio posee obras para diferentes edades, que lo mismo intencionan el rescate de juegos y canciones tradicionales, que invitan a reflexionar sobre la soledad y el aislamiento generado por las nuevas tecnologías.
Maribel López Carcasés, directora general, comentó a Tiempo21 sobre las alegrías que le proporcionan estas actuaciones fuera de su territorio.
"Fue el primer grupo profesional de las artes escénicas en Guantánamo y todos estos años se ha mantenido vigente. Por esos resultados, el Consejo Nacional autorizó esta gira que nos permitió llegar a Las Tunas, un lugar maravilloso al que no veníamos hace tiempo, vamos a Cienfuegos y terminaremos en Villa Clara.
"Estamos contentos porque este es el premio a todo el esfuerzo que hacemos desde nuestra provincia, y es hermoso saber que -aunque alejados de la capital-, Teatro Tuyo, Teatro Andante de Granma y Guiñol Guantánamo, hoy día se consideran dentro de la palestra del quehacer escénico para niños, no los mejores, pero sí dentro de los que están realizando un buen trabajo".
López Carcasés comentó, además, que confluyen en el colectivo generaciones con intereses diferentes que llegan a un gran público, pero siempre dentro de la estética que han defendido durante estas cuatro décadas.
DE CARA AL ESPECTADOR
"...Voy llegando, voy llegando a este lugar. Remando, remando, a todos saludando...".
Los actores caminan desde la última fila de los asientos hasta el escenario, llevan en las voces el canto que convida al juego y a hablar de las buenas acciones.
Emilio Viscaíno Ávila, actor titiritero, es uno de los protagonistas de la obra Pepe el marinero, que ofrece el Guiñol Guantánamo durante su gira.
"El espectáculo constituye toda una recreación sobre la insularidad que nos caracteriza a los cubanos, esa condición de isleños; con una serie de canciones y juegos tradicionales antillanos que ya prácticamente no se escuchan, y que ahora los enlazamos dramatúrgicamente", comenta, mientras su compañera de vida y escena intenta sacudir los nervios y la tensión que afloran previo a la salida al escenario.
Como en esta historia, en las otras que representan son múltiples los códigos para transmitir al espectador, los que bien conoce Emilio Viscaíno.
"Tratamos de utilizar diferentes lenguajes, principalmente el extraverbal, porque cada cual hace una lectura de acuerdo a su edad y a otras cosas.
"Yo entré de 18 años al Guiñol y llevo ya 30. Mi formación como persona, en toda la juventud y madurez, en las diferentes puestas en escena en que he trabajado, me ha permitido llegar a esta obra para tener una interacción desde el punto de vista estético. Y ha significado mucho, prácticamente he pasado más tiempo en el teatro que en mi casa".
Una luna entre dos casas es otra de las propuestas que acompaña en su periplo al Guiñol Guantánamo. Esta se acerca a la soledad de los niños en sus hogares y cómo la dependencia de las nuevas tecnologías puede provocar incomunicación.
Yosmel López Ortiz, uno de los directores artísticos del grupo, está entre los protagonistas y para él cada sacrificio y empeño por buscar un lugar en la compañía bien ha valido la pena.
"Como joven he logrado insertarme dentro de una agrupación de experiencia de vida artística por la que han pasado muchos creadores, yo creo que es una de las que más ha formado actores dentro de la provincia de Guantánamo.
"No fue tampoco tan simple la entrada porque los jóvenes que llegamos aquí tuvimos que aprender una serie de cosas que, aun cuando éramos graduados de escuelas profesionales de arte, nunca habíamos chocado con este tipo de teatro: el de títeres hecho para niños.
"Era otra dinámica en la que teníamos que desenvolvernos, aprender y tomar de ella lo que queríamos para nuestro trabajo posterior. Todavía estamos buscando nuevas formas de decir, nuevas formas de hacer, experimentando desde la luz, desde otros recursos expresivos que no es solo el títere, es la compañía de otros medios que nos ayuden a conectar con el infante de esta época".
... La coqueta Marina saluda con su pañuelo rojo, las cuerdas regalan el último acorde, los titiriteros agradecen al público, ese que hoy desde Las Tunas y mañana en cualquier otro escenario, premia con aplausos la entrega de los artistas.
Tomado de Tiempo21






















Escriba su comentario
Post comentado como Invitado