Los ruidos llegan incesantes hasta nosotras desde la calle, pero su amplia sonrisa, verbo directo, palabra rápida y, sobre todo, la certeza mayúscula de quien ha confiado en sí misma y tiene a muchas personas alrededor haciéndose cómplices de eso, lo inundan todo, con cierta magia.
"A los 3 años comencé a cantar y fue mi primo Jorgito, pianista de la Iglesia, el que me descubrió. Dicen que mi mamá limpiaba la casa y yo cantaba para mi papá, que ya entonces había fallecido. Mi primo le dijo a mami que yo iba a ser artista y nunca me ha dejado sola. De su mano me paré por primera vez frente a un escenario. Debuté ante un público cristiano.
"Soy la única de los participantes en esta temporada de Sonando en Cuba que no tengo estudio musical alguno, vengo del mundo de los aficionados. A los 6 años entré en la casa de cultura Tomasa Varona con la profesora Iraida William. Lo que hoy sé se lo debo a ella y a quienes me apoyaron allí.
"Quiero ahora avanzar en ese sentido y tratar de llevar mi formación y mi carrera. Es complejo, pero tengo muchas ganas y amo lo que hago. Es lo que siempre soñé".
Roxana, de apenas 16 años, posee una determinación que la desborda y hasta contagia. Parece capaz de poder conquistarlo todo.
"Cuando estaba la segunda temporada fui a La Habana con parte de mi familia. Pasamos por "El Astral" y les dije que quería presentarme si se hacía una tercera edición.
"Mandé mi video y ahí me preseleccionaron. Dijeron que debía estar en Santiago de Cuba y allá fui. Me tocó dormir esa noche en la terminal porque nunca había estado en esa ciudad y no conocía nada, ni a nadie. Me presenté a las audiciones el último día. Había mucha gente. Recuerdo que fui el número 773.
"Me llegó un mensaje después que decía textualmente: Aprobadísima. Felicidades, y pensé que ya estaba dentro del proyecto, pero nada, llamaron para que regresara a la Catedral de Santiago y volviera a audicionar.
"De entre todos los que se lucieron escogieron a 16 y luego, con la segunda escucha, quedaron 10 talentos. Nos presentamos con Paulo FG en un concierto en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo. Después, en otro corte, quedamos 8, quienes, a la larga, representamos al oriente en la competición.
"Fue una emoción terrible. Me tiré al piso a llorar. No pensé que entre tanta gente valiosa yo fuera a quedar".
Habla con respeto de las intensas sesiones preparatorias y los profesores del programa. Afloraron nombres importantes como los de Niurka Reyes, Kiki Corona y Heidi Chapman. También me contó de sus nervios a punto de estallar cada vez que llegaba el momento de salir a interpretar.
"La tensión de las cámaras, un público habanero y ver cómo nos acogían, me hacía sentir muy bien. Estaba cantando frente a grandes de la música cubana y en un escenario precioso. Yo nunca había actuado en un sitio así.
"Las redes sociales me dieron fuerza. Me seguían muchísimo y escribían a diario. El día antes de cada presentación revisaba las redes y me llenaba de energía. Y no solo había mensajes de tuneros, también de gente de Villa Clara, Cienfuegos, de todas partes. Más de una vez llegué al micrófono pensando en esas personas que no me conocen y confiaban tanto en mí, por encima hasta de los concursantes de sus territorios. A veces no me daba tiempo responder a todos, pero no dejaba de leer a nadie".
En Las Tunas la recibieron oficialmente en la sede de la Dirección Provincial de Cultura. Sin embargo, Roxana agradece igual el cariño desde las esquinas y su querida calle Rubí, tan alegre: "Para mí eso fue como volver a nacer", asegura y por primera vez, mientras hablamos, se le nubla la mirada.
"Te aseguro que estaba loca por regresar a la casa, por encontrarme a los míos. Llegar aquí y ver a tantas personas que me recibieron con carteles y decían cosas lindísimas, fue precioso.
"Allí estaban Los Aztecas del Balcón con Adalberto Viamontes, que es como un padre para mí porque me ha apoyado desde pequeña. En esa compañía crecí. Estuve también en los Carnavales de Calixto y resultó muy bonito encontrar a pobladores gritando mi nombre, me emocionó".
Ella sabe que ahora tiene abierta una puerta importante y está dispuesta a entrarle con ganas al trabajo: "Los tres finalistas de oriente nos quedamos en La Élite, con Paulo FG, que ha sido nuestro mentor y a mí me ha ayudado cantidad. Vamos a ser cantantes de su proyecto y estamos muy felices. Mi sueño es seguir, más adelante, como solista. Es lo que siempre me ha gustado y espero poder hacerlo".
De seguro podrá. Ya lo hizo antes cuando en medio del certamen tuvo que parar una semana completa, ingresada con dengue y volvió: cantando, "con la ayuda de todos y los jarabitos de mi mamá, que son únicos y me sacaron de la cama".
Llegué buscando a una ganadora y me encontré, además, a una tunera genuina. Repleta de ambiciones posibles, segura y determinada. Una jovencita que arrolla con la "Zabala" y quiere desde la música, conquistar la vida.






















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