Imprimir esta página
Sábado, 05 Marzo 2016 11:45

Tres décadas alimentando el arte

Escrito por Zoila Pérez Navarro
  • tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente
  • No comment

En el Día del Instructor de Arte, 26digital dialoga con una experimentada profesional del gremio en la provincia
Quizás porque empezó siendo aficionada, o porque eligió el camino que su vocación apuntó, o porque pone empeño y amor en todo cuanto hace, Kisbelys Oduardo Ochoa es el ejemplo de una verdadera instructora de Arte.


"Fui bailarina, estuve bailando tres o cuatro años y tenía mi profesora aquí en la casa de cultura Tomasa Varona. Cuando supe del curso emergente para esta profesión me presenté a las pruebas y en seis meses me gradué y comencé mi carrera, aunque seguí superándome hasta hacerme Licenciada.
"Me gusta bailar, pero disfruto mucho enseñar, y sobre todo aprender. Y de cada discípulo se aprende algo".
Es tanta su pasión que la ha contagiado en casa. La hija mayor ya siguió sus pasos y la más pequeña, que estudia flauta, muestra ya aptitudes e interés por educar.
"Ya hace 30 años desde aquella decisión y he trabajado con muchísimos aficionados: niños, jóvenes y adultos. Cada vez que pasa un grupo deja huellas y son bonitas.
"De mis pupilos algunos han ingresado en escuelas de arte y otros están en el Folclórico Nacional de Cuba. Cuando dan continuidad a esa carrera que inició con una, el orgullo es grandísimo".
Hoy trabaja con infantes y tiene una tarea muy seria frente a esta Casa de Cultura, donde comenzó todo.
"Sí, actualmente soy tutora de un proyecto de seis años ya, nuestra Colmenita, que también ha sido cantera de talentos. Me llena, me hace feliz.
Y al mismo tiempo estoy asumiendo la dirección de esta institución. Pienso que desde este lugar, con mis tres décadas de trabajo y el apoyo de mis compañeros puedo aportar al desarrollo de la cultura".
A su juicio, ¿los Instructores están jugando su papel?
"Quizás en la educación de los más jóvenes se dejaron algunas lagunas en cuanto a su propósito. Entonces, en las escuelas no siempre se entiende que su función no es impartir un turno de clases, sino crear unidades artísticas.
"Por otro lado, les paga Educación y los dirige por una parte Cultura y por otra la Unión de Jóvenes Comunistas. Son tres personas sobre una sola. Y tal vez por eso de una matrícula de 321 nos quedan 286. Creo que si no nos proyectamos y revisamos qué está pasando corremos el riesgo de perder a más muchachos.
"Claro, también hay a quien no le gusta y nosotros no pocas veces renunciamos al descanso de los fines de semana, de las noches, o a fechas que se supone se compartan en familia, y eso solo se hace cuando hay interés.
"Además, siento que nuestra profesión no se reconoce como debería. Por ejemplo, el Día del Instructor de Arte no muchas instituciones nos recuerdan, aunque cuentan con nosotros en cada actividad o proyecto.
"Y no es algo personal, a mí se me ha estimulado por mi trabajo, pero temo por los que empiezan ahora y si no se les motiva simplemente aplaudiendo su esfuerzo, quizás sigan mermando nuestras filas".
Pero en usted no merman las ganas...
"No, soy una mujer que no suele derrumbarse ante las dificultades, que ha crecido y se ha hecho fuerte con los problemas. Pero a pesar de ese carácter que para alguna persona puede parecer duro, mis aficionados me quieren, y eso compensa todo.
"Creo que nunca me voy a retirar. Escogí esta carrera porque es en realidad lo que me gusta y lo hago con todo el amor. No me veo fuera de este mundo, así que seguiré aquí mientras pueda".
Kisbelys habla con la certeza que solo da la experiencia, y verla así me arranca una última pregunta: ¿Cuál es la fórmula para ser un buen Instructor de Arte?
Ella cierra los ojos y responde, sabia: "Tener corazón de artista".

Visto 1041 veces

Escriba su comentario

Post comentado como Invitado

0
  • No comments found