"Y el público, que no sabe nada de todo ese quehacer anterior, lo siente. Se apreciaba que los cubanos tocaron temas que no conocían, no les eran familiares y lo hicieron muy bien. Fue un reto también para los demás que participaron, por ejemplo, cuando interpretamos el guaguancó, el músico suizo que estaba acompañando hacía un gran esfuerzo, pero quedaba algo atrás. No lograba con facilidad ir exacto con los de aquí. Las dos partes aprenden y hacen progresos y como dije al inicio, eso el público lo siente", acotó.
No fue una actuación más para el joven colectivo sinfónico tunero en su apuesta por consolidarse como proyecto de alto vuelo. El programa de la noche, fruto del intercambio cultural Cuba-Suiza, estuvo matizado por obras trascendentales, entre las que destacaron dos piezas en calidad de estrenos nacionales. Congas y guaguancós, con arreglos sinfónicos del maestro Guido López Gavilán, se entrelazaron con sendos conciertos: el uno, para violonchelo y orquesta, de Arthur Honegger; el otro, para trompeta y orquesta, de Daniel Schnyder.
Es la tercera vez que esta mezcla de culturas y armonías se concreta. Ulrich Nyffeler está satisfecho con el éxito y la acogida del público local. ¿Qué nos distingue?, le interpelo.
"Con muy pocas excepciones, logramos ahora que cada uno interpretara su mejor versión. Tocamos y tocamos durante semanas, pero los cubanos, cuando de veras cuenta, cuando es más importante, siempre tocan mejor. Eso no es normal para mí, porque muchas veces, con orquestas profesionales en Europa, en el momento de la presentación sienten la presión y elementos, que habían salido bien en los ensayos, a veces no funcionan. Aquí eso es al revés. Al salir al escenario yo me relajo, porque sé que todos están muy concentrados, motivados.
"Otro aspecto positivo es que no soy nuevo con la agrupación. Conozco incluso, a muchos músicos de nombre y eso es bueno para mí. En Europa no llegas a conocer demasiado a los intérpretes, porque son cuatro o cinco ensayos, la función y ya. También me ha llamado mucho la atención desde siempre la relación dentro, cómo ellos se tratan. Son una gran familia. Normalmente en las orquestas que conozco existen tensiones, grupos que luchan y aquí eso no se respira. Ha sido muy especial".
La maestría que han ido logrando los integrantes del elenco sinfónico de casa les llevará hasta Suiza desde mediados del mes de septiembre. Sucederán allá cinco veladas. De eso también nos contó el joven director.
"Nosotros fundamos una asociación para proyectos interculturales de música, y con el dinero recaudado podemos pagar los viajes. Confiamos que los ingresos provenientes de las funciones nos permitan pagar a los músicos suizos que se van a sumar durante la gira.
"Llevaremos básicamente, la cuerdas de Las Tunas y los vientos serán de Suiza. Pretendemos que se unan percusionistas de la Isla que viven allá para interpretar, especialmente, composiciones de la música cubana que forman parte del programa".
"Tocamos obras complejas, el repertorio fue exigente para cualquier orquesta sinfónica del mundo", explicó entonces Ángel Manuel Téllez, profesor de la escuela profesional de arte El Cucalambé y parte importante de la agrupación local, cómplice directo de nuestro diálogo.
Habló con alegría de la disposición de regresar de todos los músicos que fueron convocados para el suceso. Algunos, un apoyo necesario llegado desde distintos sitios de Cuba, tocando instrumentos que resultan deficitarios en Las Tunas como el contrafagot y el clarinete bajo.
Aprovecho su intervención para inquirir sobre cuán lejos estamos los del Balcón de Oriente de tener nuestra propia orquesta puramente sinfónica. Su respuesta fue, al menos así lo sentí, halagüeña.
"El Instituto Cubano de la Música envió a su especialista en Desarrollo de la Música de Concierto a esta presentación. La experta mostró su asombro de que en una provincia alejada de la capital se estén asumiendo iniciativas tan interesantes y complejas. Lo habitual en La Habana es que tal tipo de música, la contemporánea, la reserven para espacios de festivales. Dimos el concierto además, un martes por la noche, lo que también es poco frecuente, y el teatro se llenó".
Ecos de un concierto memorable
Escrito por Esther de la Cruz CastillejoLas Tunas.- "Una de las cosas mágicas de la música es que se muestra todo el proceso de semanas y meses en solo un momento". Así dijo el clarinetista y profesor Ulrich Nyffeler, director de la Vflmp, Asociación para Proyectos Interculturales de Música, con sede en Lucerna, Suiza, mientras conversábamos luego del Concierto de primavera, protagonizado el pasado martes aquí por expertos de ese país e integrantes de la orquestas de Cámara y Sinfónica Ocasional de Las Tunas.






















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