Son voces del pueblo que se juntan durante unos pocos meses y lo alistan todo, de la mano del profesor Elio Hernández Pérez, especialista en Educación Musical, para cantar desde la tribuna los aciertos de la clase obrera cubana.
Te encuentras rostros salidos de las más diversas profesiones. Hombres y mujeres con escasos conocimientos musicales, que se dejan llevar por el experto director y también por el brío mayúsculo de los cubanos durante estas jornadas, para volverse tenor, soprano y contralto, según pueda el alma decir.
Ilustres tuneros les han antecedido. Destacan los directores: Marta Roche, Alma Rodríguez y Cristino Márquez. Pero también han sido especialmente importantes los muchos trabajadores anónimos que han pasado por el coro y se han vuelto amigos, familia y hasta cómplices de sueños en el camino de la vida.
Se les ve sonreír, cantar bien alto con sus banderas y voces al viento, y sentimos una especie de orgullo cuando rememoramos que solo las ciudades de La Habana y Santiago de Cuba lucen hoy, como nosotros, un coro de este tipo. El nuestro, fundado en 1981, es sinónimo, nadie lo duda, de singularidad, continuidad y tradición cada Primero de Mayo.





















Escriba su comentario
Post comentado como Invitado