Esa no es una labor fácil y tiene en su eslabón más importante a las cucalambeanas de base. Por estos días, el proceso que les da vida en alrededor de 305 comunidades del territorio anda en pleno apogeo. Se han realizado ya seis citas municipales, faltan apenas las previstas para mañana en San Martín (Manatí) y el 20 de mayo en la cooperativa Calixto Sarduy, de Becerra (Las Tunas), para completar el ciclo a ese nivel.
"Somos muy exigentes con aspectos como la música que utilizan en esos festejos y también acudimos a cada lugar con un equipo de especialistas que analizan a fondo cuánto se hace en materia de rescate y fortalecimiento de las tradiciones campesinas. Son actividades en las que el movimiento de artistas aficionados posee un gran protagonismo y la participación de los jóvenes es muy importante.
"En la provincia tenemos tres grupos portadores, destacados como unidades artísticas auténticas: Petit Dancé (patrimonio franco haitiano); Raíces Soneras, en San Joaquín, Majibacoa, y la conga Los Dandy del 50, en el municipio de Jesús Menéndez. La labor de difusión y preservación de lo que hacen la priorizamos en estos jolgorios", dice Benerado Segura, director del Centro Provincial de Casas de Cultura.
Igual destaca, en el diálogo con 26 Digital, la importancia de apoyar a tales actividades. Escenarios en los que se reconoce el esfuerzo de mucha gente que está, día a día, haciendo por la cultura y nuestras raíces, de manera anónima.
Sin embargo, más allá de análisis y revisiones en el papel, lo verdaderamente feliz resulta la convulsión que alcanza a estas comunidades, especialmente a las rurales e intrincadas, cuando el convite que recuerda a El Cucalambé llega y marca la diferencia mezclando los gustos de todos y haciendo las delicias de un día cualquiera.
Se reviven juegos tradicionales en los espacios mismos que alguna vez les dieron vida. Y el olor del campo, sus arrullos, reciben a la artesanía, los guateques infantiles y de adultos, vueltos cantadas, décimas, cuentacuentos y trabalenguas. Por supuesto, entre lo más esperado está siempre la selección de la Flor de Birama, que representa a la muchacha más linda y aplicada de toda la campiña.
Este año, las cucalambeanas están dedicadas al aniversario 40 de la constitución del Sistema Nacional de Casas de Cultura, a los 189 años del natalicio de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo; al punto cubano, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y al órgano oriental, cómplice fiel de estas convocatorias. Días entonces del preludio necesario de la fiesta mayor, esa que nos llegará otra vez a fines de junio para acercarnos, febriles, a El Cornito y sus esencias.






















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