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El Presidente Díaz-Canel, que encabeza la segunda visita del Consejo de Ministros a Sancti Spíritus, llamó en cada uno de los sitios productivos que recorrió, a identificar las trabas que frenan el buen paso de la economía, para desde el gobierno central comenzar a tomar las decisiones pertinentes

Sancti Spíritus.–«Este es el año para destrabar todo lo que frena la economía cubana», ha reiterado más de una vez el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en los pocos días que lleva de estreno el 2020.

Ante el panorama desafiante y amenazador que sobre la Isla tiende el vecino del norte, las reservas internas son minas de oro que están a la vista y solo necesitan del empuje creador de cada uno de los cubanos, estén donde estén.

Con esa convicción, nacida de la extraordinaria convocatoria a pensar como país, el Jefe de Estado cubano llegó en la fría mañana de este jueves al central Uruguay, uno de los dos más grandes de la Isla, ubicado en el municipio de Jatibonico.

Por el coloso que cumple su plan de producción al 97 %, mantiene el rendimiento por encima de diez puntos y logra una azúcar de alta calidad, comenzó el mandatario su agenda de trabajo en la provincia de Sancti Spíritus, territorio que recibe por segunda ocasión al Consejo de Ministros en pleno.

En conversación con directivos del Grupo Azucarero Azcuba y del Uruguay, Díaz-Canel conoció pormenores de la marcha de la zafra en esta central provincia que hasta el momento cumple su plan al 99 %, a pesar de haber estado entre las más afectadas por las lluvias al inicio de la campaña. El Presidente cubano consideró que tienen una situación favorable, a lo que se suma el buen clima para la caña, aunque indagó por las roturas en los dos ingenios espirituanos, Uruguay y Melanio Hernández; los mantenimientos que no siempre se hacen con calidad y en tiempo; la cantidad de caña para moler y la urgencia de sembrar todo lo que se pueda, «incluso más allá del plan».

En el diálogo con quienes dan vida todos los días al Uruguay, Díaz-Canel habló de concretar la posibilidad de que el central continúe generando energía eléctrica con bagazo después del tiempo de zafra, como vía para aportar más al país y hacer rentable a este importante sector. Esos aportes a la generación, dijo el mandatario, tienen que ser bonificados.

En su habitual manera de escudriñar cada indicador, el Jefe de Estado se interesó por la producción de derivados, que en la provincia marcha bien, con el alcohol, el co2, la levadura, la miel proteica y la urea-bagacillo. «Tenemos además que aprender a usar la torula para alimento animal», dejó indicado el mandatario, quien preguntó también al ingeniero Vladimir Gómez Morales, director del Uruguay, sobre la discusión del Plan de la Economía con sus trabajadores.

Queremos que antes de que se acabe este mes, señaló Díaz-Canel, nos hagan llegar todas las consideraciones que los trabajadores tienen sobre cosas que hay que cambiar en los procesos de la economía, en todos: los de planificación, los de aseguramiento, los de exportación, los de importación, los de producción, los de comercialización…

«Con esto queremos hacer un banco de trabas, por decirlo de alguna manera, y a partir de ahí empezar a analizar qué decisiones tomar para ir destrabando las cosas, y terminar de poner la economía en otro momento de posibilidades».

Acompañado por el viceprimer ministro y Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, el Presidente cubano recorrió el central, que a esa hora de la mañana estaba en plena molienda, desentendido del frío que paralizaba los huesos. Del ajetreo del coloso, ambos dirigentes salieron hacia otro similar en la Fábrica de Cemento Siguaney, del municipio de Taguasco, que tras casi 18 meses de inactividad, desde noviembre había vuelto a la producción.

Explicaron sus directivos que el plan de producción de este año está fijado en las 90 000 toneladas –aunque esperan sobrepasarlo–, 10 000 de ellas de cemento blanco, compromiso este último trascendental, al ser esta fábrica la única del país que produce este tipo de material.

El mandatario conoció detalles del «Proyecto de Modernización Técnica para la Planta de Cemento Siguaney», que –de conjunto con la República Popular China– aumentaría la producción hasta 600 000 toneladas. Díaz-Canel volvió a poner la mira sobre la exportación, cuestión a privilegiar en el horizonte cercano que se le abrirá a la fábrica. Y a atender bien el tema ambiental, con todas sus licencias, alertó el Presidente.

Durante su caminar por el corazón de la fábrica, el Jefe de Estado pidió llamar a Tony y a Noel, dos compañeros de sus tiempos en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, que llevan años entregados a esta entidad. Un abrazo entrañable a los amigos que se formaron en las aulas y pasillos de la Facultad de Ingeniería Eléctrica marcó de manera especial esta visita, en la que el orgullo por aquella casa de altos estudios brotó en más de una ocasión.

Finalmente, la agenda de la mañana tuvo su punto último en la Empresa Pecuaria Managuaco, perteneciente al municipio de Sancti Spíritus y que con 763 trabajadores y 628 tenentes de tierra es muestra de lo que puede lograr la

ganadería en Cuba, cuando la ciencia, el trabajo y la iniciativa marchan a la par.

De la mano de su entusiasta director, Erit Manuel Lescano, el Presidente conoció pormenores de la atención a la raza del Siboney de Cuba; del plan de venta de leche al Estado, que ronda los 4 millones 243 litros; de la producción, también en sus tierras, de viandas, hortalizas, granos y frutas; del uso de la energía solar para «mover» el 70 % de sus turbinas; y de la exportación de carbón vegetal, cuya planificación está fijada en 240 toneladas, «pero no tenemos plan», dijo Lescano a Díaz-Canel al intentar explicar que no tendrán límites si de producir y ayudar al país y a sus economías personales se trata.

En medio de esa carrera interminable por generar riquezas materiales para la nación, se respira en aquella inmensidad un ambiente de limpieza y orden que el Presidente no pasó por alto. «¿Cómo hacen para lograrlo?», preguntó. «Aquí hay que hacer recorrido todos los días, hay que estar en el terreno siempre», respondió el director. Una verdad que se va haciendo cotidiana en muchos lugares de la Isla y que estas visitas gubernamentales han venido a confirmar.

Un polígono respetable

Aunque los directivos y trabajadores de la Empresa Militar Industrial (emi) Coronel Francisco Aguiar Rodríguez acostumbran a nombrar como «el polígono» solo una extensa área de desarrollo ubicada al sur de la ciudad, la historia de la entidad y la práctica misma dicen que desde que fuera fundada, en abril de 1963, y hasta los días de hoy, cada rincón de este centro ha sido un verdadero campo para el estudio, la asimilación de experiencias y la innovación.

Hasta este sitio llegó en la tarde de ayer el Presidente de la República, quien acompañado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y otros ministros constató los progresos de una industria que saca provecho de la integración y los encadenamientos productivos y que mantiene, e incluso incrementa, sus vínculos con la llamada economía civil.

Acerca de la factibilidad de las labores que acomete la industria en la reparación integral de tractores, el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez, ilustró que la adquisición de una de estas máquinas hoy día en mercados internacionales asciende a 32 000 dólares, mientras la recapitalización que desarrollan en la emi espirituana tiene excelente calidad y equivale solo al 30 % de ese monto.

En áreas donde años atrás el periodo especial terminó estrangulando una fábrica de cerámica blanca, la industria militar está alistando ahora un gran polígono para la fabricación de ómnibus Girón y estructuras metálicas, donde el pasado año fueron ejecutados más de 9 millones de pesos.

La calidad de todas estas producciones y especialmente su utilidad para la vida nacional fueron destacadas por el Presidente cubano durante su recorrido por los diferentes talleres, áreas fabriles y la zona de desarrollo, al término del cual escribió junto a un afiche cuidadosamente concebido: «El General de Ejército, previsor al fin, definió a este colectivo como magnífico. Hoy podemos apreciar que han sido comprometidos defensores de esa calificación. ¡Éxitos en el trabajo! Con respeto y admiración, Miguel Díaz-Canel».

UNA ESTANCIA QUE DEBE IMITARSE

El Presidente cubano y parte de su equipo recorrieron también la unidad empresarial de base No. 3 La Estancia, dedicada a la producción de derivados del tomate, lácteos, jugos y néctares y la compota que se entrega a los niños de todo el país (7 600 toneladas) por medio de la canasta básica normada.

Radicada en áreas del antiguo combinado Río Zaza y atendida solo por 170 trabajadores, esta unidad y la de Jagüey Grande (ueb No. 2) son las únicas del país que envasan sus producciones con tecnología Tetra Pak aséptica, «un privilegio» que por sus ventajas y por lo difícil que resulta adquirir la lata en el exterior, el Presidente sugirió extender a otras industrias del país.

SUEÑO HECHO CIENCIA

Como adelantado al fin, cuando inauguró hace poco más de 30 años la actual Universidad de Medicina Doctor Faustino Pérez Hernández, Fidel Castro les pidió a los espirituanos que valoraran la posibilidad de hacer biotecnología en estos campos.

Aquella «utopía» del líder dejó de serlo poco tiempo después, cuando en la entonces facultad de Ciencias Médicas fue creado el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Sancti Spíritus, una entidad respetada hoy en toda Cuba y con resultados tangibles en varios frentes de la medicina y la agricultura, e incluso con reconocimiento en otras latitudes.

«El cigb funciona como una gran familia», le explicó ayer al Presidente el ingeniero y doctor en Ciencias Enrique Rosendo Pérez, la cabeza más visible de un equipo de científicos que logró obtener un resultado con propiedad intelectual y aplicación práctica en la industria, ya patentado en Estados Unidos, en Australia y camino de lograrlo en otros países.

Al término de su segunda visita al centro, el Presidente reconoció que los problemas estructurales de la institución crean situaciones de hacinamiento al personal y sugirió adelantar estudios, proyectos o valorar otro posible local para cuando las circunstancias permitan acometer una inversión que termine con ese impedimento.

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