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Como parte del chequeo sistemático al Programa de Salud que realiza el Gobierno cubano, este lunes se analizaron las prioridades y medidas que se adoptan en el país para lograr cada vez un mejor desempeño del Programa Materno Infantil (PAMI). La reunión de trabajo con las principales autoridades del sector de Salud Pública estuvo encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz

Más allá de cifras e indicadores, los resultados del Programa Materno Infantil (PAMI) en Cuba definen la vida y también el futuro del país. Sobre las prioridades que le concede a este importante asunto el Gobierno cubano y las medidas que se adoptan para lograr cada vez un mejor desempeño, se debatió ampliamente este lunes durante una reunión de trabajo con las principales autoridades del sector de Salud Pública, encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

Si bien Cuba registra en los últimos años cifras de mortalidad infantil que la ubican dentro de los 35 países del mundo con la tasa más baja, todavía pudieran aprovecharse más las bondades que ofrecen el Sistema de Atención Primaria de Salud y las instalaciones que para su mejor desempeño existen en la Mayor de las Antillas.

Como ya es conocido –reiteró el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda- al cierre de 2019 en el país se registró una mortalidad infantil de 5,0 por cada mil nacidos vivos, cifra superior a la tasa de 4,0 alcanzada en el año precedente. Tal realidad tuvo como causas fundamentales las complicaciones asociadas al nacimiento prematuro, el retardo en el crecimiento intrauterino y el embarazo en la adolescencia.

De ahí que, en el transcurso de su intervención, Portal Miranda no solo hizo alusión a los indiscutibles resultados obtenidos en los servicios de atención materno-infantil, sino que, crítica y objetivamente, evaluó las principales deficiencias que en la actualidad subsisten en la atención primaria de salud, así como la implementación de acciones concretas para revertir dicha situación.

Entre estas últimas destacó el fortalecimiento del trabajo de los cuadros; la consolidación de la red de servicios de genética; la constante superación profesional y el entrenamiento de los profesionales y trabajadores de la salud; la aplicación de la ciencia y la innovación tecnológica; y el desarrollo de una estrategia comunicacional efectiva, dirigida a mujeres en edad fértil, sus parejas y familiares.

Sin conformarnos aún con los resultados –aseguró- al cierre del mes de enero se reportan 11 mil 697 nacidos vivos y la tasa de mortalidad infantil se reduce de 5,2, obtenida en igual periodo de 2019, a 3,8. “El desarrollo prácticamente uniforme en las condiciones de salud que se han creado en el transcurso de décadas en el país, pone a todas las provincias en igualdad de condiciones para tener buenos resultados y brindar satisfacción a las familias”, señaló.

De tal manera, los resultados obtenidos al concluir el mes de enero, valoró el viceprimer ministro Roberto Morales Ojeda, son fruto de un reforzamiento de las medidas adoptadas a finales del pasado año y que permitieron contener un grupo de dificultades de carácter organizativo, subjetivo y de dirección que se habían ido sucediendo.

En tal sentido, reflexionó que, si queremos alcanzar una mayor satisfacción en la salud pública cubana y los servicios que como parte de ella se ofrecen, el empeño fundamental de nuestros profesionales debe estar encaminado a lograr que el Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia funcione bien, con el grupo básico de trabajo y los servicios de la atención primaria, lo cual puede permitir que se resuelva a la población más del 70 por ciento de sus problemas de salud allí donde vive.

El reto radica –insistió Morales Ojeda- en que cada día identifiquemos menos deficiencias relacionadas con el actuar del médico, de la enfermera y del sistema de salud pública; ahí tenemos una reserva importante para mejorar los resultados y la calidad de vida de nuestro pueblo.

Por su parte, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, subrayó que urge elevar la exigencia a todos los niveles y cumplir lo que está establecido en el sistema de atención primaria, de manera que las medidas que se han ido adoptando permitan profundizar con sistematicidad, día a día, en el comportamiento de los diferentes indicadores.

En tanto, el Presidente de la República enfatizó en la importancia de revisar puntualmente el trabajo en los consultorios y así definir aquellos donde pueda no estar funcionando adecuadamente la relación con la familia, el grupo básico de trabajo, los hogares maternos, los grupos de genética y otros actores.

Con especial énfasis abordó el tema de la mortalidad materna, la cual no tiene una adecuada relación con el índice de mortalidad infantil que mantiene hace años el país. “Madre con riesgo de cualquier tipo tiene que estar en el Hogar Materno y con atención diferenciada”, acentuó. Los procedimientos y maneras de hacer están bien definidos y cuando se ejecutan correctamente, la vida ha demostrado, que los problemas son mínimos, reflexionó.

Tras insistir, una vez más, en la necesidad de cumplir con las medidas ya diseñadas y puestas en práctica para contribuir a elevar la natalidad en el país, Díaz-Canel exhortó a poner suma sensibilidad en la atención y tratamiento a las parejas infértiles. “El tema demográfico es uno de los problemas más complicados que tiene el país para el futuro”, consideró.

Que cada quien desempeñe el rol que le corresponde y lo haga bien –se coincidió en la reunión- es máxima fundamental para llevar a cada barrio, a cada familia las mejores esencias del Programa Materno Infantil, fruto de las ideas y el pensamiento del Comandante en Jefe.

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