La Coubre Patria o Muerte Las Tunas.- El 4 de marzo de 1960 es una fecha luctuosa en nuestros anales históricos. Ese día la impotencia de los enemigos de Cuba por frustrar la pujanza del caimán antillano superó los límites de la irracionalidad. En efecto, a media tarde una explosión sacudió los predios del puerto capitalino y destrozó la popa del vapor francés La Coubre, que, atracado desde la víspera en uno de sus muelles, descargaba armamentos adquiridos por Cuba en Bélgica para defender su Revolución.

A los gritos de auxilio de las víctimas y al clamor de las sirenas respondió un tropel de pueblo. Las crónicas de la época reseñan que obreros, soldados, policías, bomberos y ciudadanos de los más heterogéneos sectores se sumaron al salvamento. Minutos después, y en medio del intenso socorrismo, sobrevino un segundo estallido, que causó una cantidad aún mayor de muertos y heridos. Las bodegas del barco de donde se extraían las armas quedaron totalmente destruidas. 

"Cadáveres, cuerpos mutilados, pedazos de maquinarias volaron a cientos de metros de distancia. Fue una lucha titánica de hombres contra el fuego y la muerte. Bomberos y voluntarios desafiaban las llamas sofocando el fuego; soldados rebeldes y policías intentaban salvar lo que podían de la carga y sacar a los cadáveres, mientras médicos y enfermeras atendían a los heridos y mutilados", escribió la periodista Maité García Tintore. El sabotaje provocó más de 100 fallecidos y alrededor de 400 heridos, algunos incapacitados para toda la vida.

Tan pronto escucharon la primera detonación, los principales dirigentes del país, con Fidel al frente, se personaron en el lugar de los hechos y se sumaron a las labores de ayuda a las víctimas. El Che Guevara, médico de profesión, dedicó sus esfuerzos a atender a los heridos. La cólera ante un hecho tan monstruoso se hizo evidente en los rostros. Sí, sin dudas allí estaba la mano tétrica de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), empeñada en obstaculizar la capacidad militar de la Isla.

Los funerales de los inmolados en el salvaje acto terrorista se efectuaron un día después, en la céntrica esquina de 23 y 12 de la capital cubana. Una impresionante e indignada multitud se aglomeró en torno a la parte trasera de una rastra devenida tribuna. Desde allí, Fidel usó de la palabra para despedir el duelo. Con verbo emocionado, hizo un resumen detallado de lo ocurrido, descartó con irrefutables argumentos la versión de un accidente y denunció a los responsables del infame atentado.

Como advertencia al enemigo, y con la firmeza que lo signa, expresó aquella vez el Comandante en Jefe: "No solo sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer a cualquier agresión y nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de la libertad o la muerte, solo que ahora libertad quiere decir patria y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte".

Desde entonces, la consigna Patria a Muerte ha presidido cada momento trascendental de la Revolución Cubana. El 7 de junio del propio 1960, al resumir el Primer Congreso de la Federación Nacional de Trabajadores de Barberías y Peluquerías, Fidel completó la frase en estos términos:

"¡Cueste lo que cueste, vencerá nuestro pueblo! Porque sus hijos están decididos a defenderlo, porque sus hijos tienen el valor, el patriotismo y la unión que en una hora como esta se necesita, porque sus hijos han dicho: ¡Patria o Muerte! Y han dicho ¡Patria o Muerte!, porque esa es la consigna de cada cubano. Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!".

Infografia La Coubre 1

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