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fmc logoLa Habana.- Hay una figura señera e inequívoca por recordar cuando cada 8 de Marzo en el mundo se celebra y se amanece luchando por los derechos, la equidad y nuevas conquistas de las mujeres.

Se trata de Clara Zetkin, la destacada combatiente socialista y feminista alemana, que hace 110 años propusiera una jornada internacional en honor y defensa a sus congéneres.

El suceso ocurrió durante la Conferencia de las Mujeres Trabajadoras realizada en Copenhague, Dinamarca, en 1910, que reunió a más de 100 féminas de 17 países, afiliadas a sindicatos y militantes de partidos socialistas y asociaciones de trabajadoras.

Aprobada entonces su propuesta por unanimidad, al año siguiente, el 19 de marzo de 1911, se celebró por primera vez en Austria, Dinamarca, Suiza y Alemania el Día Internacional de la Mujer.

Clara Zetkin, cuyo nombre de nacimiento fue Clara Eissner, vio la luz en Königshain-Wiederau, Alemania, el 5 de julio de 1857 y murió a los 75 años en Moscú, en 1933, tras una intensa vida de batallas y entrega a la causa del socialismo, el movimiento comunista internacional y los derechos de las mujeres, fundamentalmente las trabajadoras y humildes.

Las banderas de lucha de Clara y compañeros connotados de combate como Rosa Luxemburgo, estuvieron siempre en pro de la igualdad de derechos de la mujer, el acceso al sufragio, a la instrucción y la educación Media y Superior, al pago justo e igualitario con el hombre, protección a la maternidad y a la infancia, combate a la pobreza y las injusticias que se cometían en los sectores femeninos.

Tantos años después, en el mundo de hoy muchas de esas demandas siguen pendientes y las conquistas deben seguir avanzando y profundizándose. Su obrar marcó un camino y no fue en vano.

En Cuba, este Día Internacional de la Mujer de 2020 se convierte en una fecha de gran significación porque ocurre en el año en que se festejará por lo alto el aniversario 60 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fundada el 23 de agosto de 1960 a iniciativa del Líder de la Revolución, Fidel Castro, y con la legendaria combatiente Vilma Espín al frente.

Y es el calendario también en que se rendirá especial homenaje a otra mujer insigne de la Patria: Celia Sánchez Manduley, en el centenario de su nacimiento, ocurrido el 9 de mayo de 1920. La inolvidable batalladora por la libertad en el llano y la Sierra falleció en La Habana, a la edad de 60 años, el 11 de enero de 1980.

Solo con el triunfo de la Revolución, en aquella alborada de Enero de 1959, las mujeres cubanas comenzaron a conocer a plenitud una etapa de justicia e igualdad que las catapultó masivamente y en el terreno personal a niveles protagónicos nunca vividos.

No es retórica triunfalista. Los que vivieron esos tiempos fundacionales lo conocen bien y los nacidos posteriormente, tanto las mujeres como sus familias, lo saben porque se han beneficiado de ese avanzar con igualdad de derechos, como salarios justos, atención materno-infantil priorizada, y de salud en general, educación, la formación científica y profesional.

Todo ello en un país bloqueado durante más de 60 años, y sitiado brutalmente, como ocurre ahora, gracias al bloqueo impuesto criminalmente por el Imperio.

Están contentas las cubanas con lo alcanzado, pues saben que tampoco es dádiva de nadie, sino el reconocimiento al combate de predecesoras ilustres como la Madre de la Patria, Mariana Grajales, la mambisa Ana Betancourt de Mora y tantas más que enorgullecen a todos.

En la Mayor de las Antillas no hubo que esperar a que en 1975 la ONU diera el reconocimiento oficial al Día Internacional de la Mujer, un tiempo largo después del bregar de las mujeres del mundo por sus derechos.

Esto no quiere decir que las cubanas y sus compañeros afines hayan dejado la lucha, entendida como acicate para seguir educando conciencias, derribando prejuicios que aún subsisten en la sociedad como lastre del pasado y que en ciertas circunstancias impiden la igualdad y el bienestar de las compañeras.

Es así como se consolidan los esfuerzos por abatir a la violencia de género remanente, aumentar la presencia femenina en puestos de dirección, el acceso a la actividad laboral, la atención a las madres solteras e influir en la disminución de la carga de la doble jornada en los hogares.

Aunque el aborto no es penalizado o criminalizado, en la Isla hay programas y campañas sanitarias encaminadas a que la mujer y la sociedad no lo vea y utilice como medio de planificación familiar, por los graves riesgos que puede ocasionar a la salud.

Y esto es al margen de que se pueda estimular el incremento de la natalidad. La salud y el bienestar integral de la mujer es lo más importante, pero al mismo tiempo se respetan sus derechos jurídicos y su voluntad.

Los lastres de la discriminación racial y la prostitución, el embarazo en las adolescentes, inquietante en un país de baja natalidad, preocupan y ocupan no solo a gobernantes sino también a las militantes de su imbatible organización de masas, la FMC.

La lucha actual también se materializa, como siempre, en acciones de trabajo concreto en cada puesto y comunidad, en ejercicios de solidaridad, unidad y amor, junto a todo el pueblo, en la conjura de los obstáculos y problemas que ocasiona el brutal recrudecimiento del bloqueo.

(Por Martha Gómez Ferrals, ACN)