calles lastunas

La Habana.- Si un proceso en el ser humano suele ser lento o progresivo es el cambio de mentalidad, sobre todo cuando debe ajustarse a una realidad distinta, ajena a su voluntad y que rompe con costumbres, estilos de vida, maneras de pensar y de actuar e incluso de trabajar, y por consiguiente obliga a posponer o a eliminar sueños, proyectos y aspiraciones.

Ahora se es mucho más sensible y exigente en lo relacionado con la higiene, la limpieza, las desinfecciones, la inocuidad de los alimentos, el uso de nasobucos y otros medios de protección.


En Cuba las medidas correspondientes al paso a la nueva normalidad nos reafirman que, además del cumplimiento de las regulaciones sanitarias, cada compatriota debe asumir una actitud responsable, solidaria, disciplinada, consciente y de aportes concretos en la producción, los servicios y en el ahorro no solo de portadores energéticos.


Como se ha informado habrá una primera relacionada con la recuperación más inmediata de la actividad económica y otra encaminada a fortalecer la economía cubana en medio de una crisis global, pero persistirá la escasez de recursos materiales y financieros, aumentada por el recrudecimiento del bloqueo, lo cual obliga a mayores restricciones y prohibiciones.


El ajuste del Plan Nacional del 2020 al actual escenario y el diseño del correspondiente al 2021 teniendo en cuenta esas calamidades, constituyen brújulas para el trabajo y la entrega de cada cubano desde su radio de acción, y una expresión de que ni epidemias ni bloqueos nos harán perder el rumbo.


Siguen siendo prioridades las exportaciones, las producciones nacionales –con énfasis en la de alimentos-, la zafra, el encadenamiento productivo del sector estatal con el no estatal y la inversión extranjera, las inversiones en los sectores estratégicos y la sustitución de importaciones, como instrumento esencial del desarrollo territorial, y en todos el ahorro es una constante.


Como ha señalado el presidente Miguel Díaz-Canel: “No podemos conformarnos con el ajuste al plan y la planificación para el 2021, porque estamos enfrentando una crisis mundial. En ese difícil contexto, nosotros tenemos que salir con cosas distintas y preparar una Estrategia de Desarrollo Económico y Social, donde se ratifique que no podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera”.


Si dura ha sido la batalla por la salud del pueblo en medio de la disminución de los ingresos al Presupuesto del Estado, de la productividad, del turismo y las exportaciones, en correspondencia con tal colosal esfuerzo y gastos urge una actuación eficiente en cada actividad o rama de la producción y los servicios, y en los centros laborales aterrizar con planes realistas y objetivos.


El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, llamó a todos los actores económicos a unirse en esta cruzada, no sin advertir precisamente que el gran reto está en que el país quede ahora en mejores condiciones que antes de que llegara la Covid-19.


De la misma manera que nuestro personal de salud tanto en Cuba como en decenas de naciones ha puesto en alto el prestigio del sistema sanitario cubano, y también los hombres y mujeres de la comunidad científica se han esmerado con creces, cada obrero, campesino, cooperativista, estudiante, ama de casa, combatiente, cuentapropista, jubilado, trabajador y familia deben pensar cómo en las actuales circunstancias pueden hacer más.


Los Comités de Defensa de la Revolución han convocado a su membrecía a desde el barrio incentivar la producción de alimentos, el autoabastecimiento municipal, con la incorporación a ese movimiento de un mayor número de huertos, parcelas y patios familiares, una excelente iniciativa que ojalá perdure, pues al decir de Díaz-Canel estamos ante una nueva normalidad en la que no podemos hacer las cosas de la misma manera de antes.

 

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