cuba2020

Las tensiones manifestadas en el 2019, que tuvieron como detonante principal el enfermizo recrudecimiento del bloqueo contra la Isla, implicaron una aguda mirada a lo interno y una fuerte sacudida de nuestros modos de hacer, como único modo posible de sobreponernos a los obstáculos

La Habana.- Resiliencia, proactividad, flexibilización y articulación de los procesos, creatividad, pudieran ser algunos términos que definan a la economía cubana en el calendario que recién despedimos. Las tensiones manifestadas en el 2019, que tuvieron como detonante principal el enfermizo recrudecimiento del bloqueo contra la Isla, implicaron una aguda mirada a lo interno y una fuerte sacudida de nuestros modos de hacer, como único modo posible de sobreponernos a los obstáculos.

Lógicamente, aunque algunas medidas respondieron a complejas y puntuales problemáticas, hay que decir que lo logrado forma parte también de la paulatina e imprescindible actualización del Modelo Económico y Social que es, en definitiva, la garantía de sostenibilidad del socialismo cubano.

Fue por ello que desde la propia elaboración y aprobación del Plan 2019, se apostó por la objetividad, por aterrizarlo a la realidad, sin desproteger a los sectores priorizados, otorgándole un mayor protagonismo en la planificación a las entidades desde la base, pero con claridad meridiana de que los incumplimientos no podían cargarse a las espaldas del Estado, como muchas veces se acostumbraba a hacer.

Una lucha sin cuartel ha sido el pasado año contra la mentalidad importadora, que más allá de los significativos y casi insostenibles costos al país, constituye un obstáculo al desarrollo de la industria nacional, al máximo aprovechamiento de sus capacidades, y al descubrimiento de un potencial aún sin explotar en toda su capacidad, y en el que descansan innumerables reservas imprescindibles para dinamizar nuestra economía.

Es innegable que se trabajó también con fuerza en el reordenamiento del trabajo por cuenta propia, desde la perspectiva de que constituye un sector cuyos aportes son imprescindibles para el desarrollo del país, de que generan bienes y servicios para el pueblo, y constituyen, además, una notable fuente de empleos. No obstante, queda claro que es y seguirá siendo la empresa estatal socialista el principal sostén del Modelo Económico Cubano, aunque existe una voluntad para facilitar el establecimiento de relaciones de estas, con formas de gestión no estatal.

Entre las estrategias económicas de impacto del recién concluido calendario estuvo la aprobación de 28 medidas, destinadas al perfeccionamiento de las empresas estatales. Algunas de ellas dirigidas, por ejemplo, a la configuración de esquemas de encadenamientos productivos, a priorizar con recursos financieros y materiales a aquellas industrias cuyas producciones están destinadas a la exportación, garantizar los productos de primera necesidad para el pueblo, dar prioridad al turismo por su alto impacto para el desarrollo del país, entre otras de igual valor y pertinencia.

En el caso del turismo es necesario un aparte, pues resulta imprescindible mencionar que entre las líneas directrices que rigen hoy la economía cubana, se persigue precisamente que cada vez sea menor el componente importado, destinado al funcionamiento del sector, por lo que se necesita una mayor respuesta de la industria y los productores nacionales, para retener la divisa ingresada sin necesidad de emplearla nuevamente en importaciones.

Esta inmersión a lo profundo de los procesos trae implícito un análisis que abarca los tres sistemas que componen la planificación económica: el macro, el meso y el micro, como muestra de que todos los actores que se integran a esos niveles y entre ellos, desempeñan un papel fundamental. De ahí que la planificación dentro de la economía pase a ser un proceso dialéctico, colegiado, que abra espacio también a la creatividad.

No es de extrañar entonces que se cree un ambiente propicio para las iniciativas de desarrollo local, que se fomente desde la base la identificación de posibles renglones exportables y que se protejan y fortalezcan los ya existentes. Aunque vale destacar con transparencia que aún no se ha logrado un avance significativo en la identificación de rubros exportables, capaces de generar los ingresos que, en definitiva, constituyen la muestra tangible del crecimiento económico.

Sin embargo, vale destacar que Cuba se consolida como un destino seguro para la inversión extranjera, con una atractiva y variada cartera de oportunidades, ya que es esta una vía imprescindible para la obtención de financiamientos, en diversos renglones como por ejemplo la industria, el turismo o las fuentes renovables de energía. No obstante, constituye un reto, en la medida en que los bienes y servicios necesarios para respaldar las producciones, fruto de esos procesos inversionistas, puedan ser adquiridos dentro del país, y no importados, lo cual favorece además el encadenamiento con la industria nacional.

También puede calificarse como una medida de gran impacto el inicio de las ventas en divisas. La apertura en todo el país de establecimientos para la oferta de productos en Moneda Libremente Convertible (mlc), propicia una necesaria captación de divisas frescas que antes salían del país, con fines de importación y venta irregular de equipos que no estaban disponibles en el mercado nacional. De igual manera, puede verse como una significativa oportunidad para que la industria nacional también produzca, de forma eficiente y competitiva, teniendo como destino dicho comercio interno en divisas.

LO QUE NO NOS MARCÓ

Sin dudas, un acontecimiento acaecido a mitad de año marcó significativamente a más de un millón 400 mil cubanos. Mientras los incrédulos y malintencionados críticos de la Revolución hablaban de un retorno al Período Especial, el Estado cubano respondió con el ansiado y necesario aumento salarial al sector presupuestado.

La medida impactó a lo interno de miles de familias, y demostró una vez más el carácter profundamente humanista de nuestra obra. Para su real efectividad, fue necesario un esfuerzo que permitiera estabilidad en la oferta y garantía de bienes y servicios, con el fin de evitar excesos de liquidez y la consiguiente inflación. Traducido al buen cubano, para que hubiera dinero y en qué gastarlo.

En tanto, Estados Unidos arreciaba con su hostilidad: suspensión de viajes de cruceros, de vuelos a prácticamente toda la Isla, en fin, una medida tras otra, se nos sobrevinieron en avalancha pero, sin duda, la situación más compleja estuvo dada por la cacería de brujas para impedir la entrada de combustible a Cuba.

Describir los momentos difíciles vividos a causa de esta coyuntura, estaría de más, dadas las experiencias personales que cada cubano puede abiertamente narrar. No obstante, la mejor de todas fue que se consolidó nuestra solidaridad, nuestro apoyo a la dirección del país, nuestro espíritu de resistencia y la confirmación de que solo unidos podemos enfrentar los obstáculos.

Más allá de los aprendizajes subjetivos, aprendimos objetivamente a ser más eficientes, a utilizar de modo más racional los recursos sin que ello implicara renunciar a las metas trazadas.

LOS RETOS INNEGABLES

Todo lo antes expuesto conduce necesariamente a que en el plan de la economía previsto para este 2020, se erijan como prioridades, por ejemplo:

- Incremento y diversificación de las exportaciones.
- Eficiencia del proceso inversionista.
- Sustitución de importaciones, concentrándose en los productos que hoy se importan.
 -Mantener e incrementar las medidas de ahorro.
- Disminuir la importación para el turismo y aumentar la participación de la industria nacional.
- Potenciar los proyectos de desarrollo local.
- Avanzar en el ordenamiento monetario del país y el perfeccionamiento de la empresa estatal.
- Fomentar los vínculos entre todos los actores económicos: sector estatal, sector no estatal e inversión extranjera.
- Asegurar el cumplimiento de los ingresos en divisas y de la circulación mercantil minorista.
- Aprovechar el aporte de la academia, el potencial científico y el vínculo universidad-empresa.
- Tales presupuestos no son más que la voluntad manifiesta de Cuba de no renunciar a sus expectativas de desarrollo, y de lograr que una economía cada vez más sólida pueda sustentar toda la grandeza de esta obra, que tanto bien ha hecho en favor de su pueblo y de la humanidad.

Con bloqueo o sin él, sea cual sea la figura que esté al frente de la administración imperial, y más allá de los retos constantes que imponen las variables de la economía mundial y sus centros de poder, nos toca comprender que el modelo económico cubano debe seguir perfeccionándose, y reordenar sus procesos, con el consiguiente protagonismo del factor humano.

La historia, el contexto actual, 2019 y los años por venir nos dan la convicción de que es posible, y de que, como ha expresado en reiteradas ocasiones el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, las fórmulas neoliberales nunca serán para nuestro país una opción. Cuba es, y seguirá siendo, territorio libre de neoliberalismo.

Fuentes: Informe del Ministro de Economía y Planificación en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular; sitio web del Ministerio de Economía y Planificación, y sitio web de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, Cuba Crece.

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