Sábado, 15 Junio 2019 07:26

Charles Peissot, el comunero agente secreto

Escrito por Danielle Laurencio Gómez (ACN)
Descendencia de Charles Peissot e Iria Mayo, una de las parejas ilustres de Las Tunas. Descendencia de Charles Peissot e Iria Mayo, una de las parejas ilustres de Las Tunas. Archivo de Juventud Rebelde

Las Tunas.- Cuando se escribe o se cuenta la historia de la provincia de Las Tunas, hay hombres y mujeres que son imprescindibles, que sus nombres repiten una y otra vez para que no queden en el silencio.

Hay otros, como Charles Peissot, que no son tan conocidos porque su accionar se basó en el silencio. Identificado como uno de los principales precursores de la inteligencia militar mambisa, Charles Peissot fue un francés que participó en los sucesos de la Comuna de París, Francia, en 1871 y quien arribó a Cuba por el puerto de Nuevitas, en Camagüey, junto a otros comuneros, y luego se estableció en los dominios tuneros.
A los 148 años de aquel movimiento insurreccional que gobernó la ciudad de París del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, instaurando un proyecto político popular socialista autogestionario, la Agencia Cubana de Noticias se acerca a la historia de uno de aquellos hombres que tras la extrema represión del Gobierno provisional, fue  a otras tierras.
Ideales que promulgaban una serie de decretos revolucionarios, como la autogestión de las fábricas abandonadas por sus dueños, la creación de guarderías para los hijos de las obreras, la laicidad del Estado, la obligación de las iglesias de acoger las asambleas de vecinos y de sumarse a las labores sociales, estaban entre las motivaciones de los comuneros.
Aunque la Comuna de París duró 60 días, al segmento del 21 al 28 de mayo le dominaron "Semana Sangrienta" por la lucha que gestó en las calles parisinas por la reconquista de la ciudad: un total de 10 mil muertos, el destrozo e incendio de más de 200 edificios y monumentos históricos; y el sometimiento de París a la ley marcial durante cinco años, fue la principal razón para que llegaran a la Antilla Mayor algunos de los involucrados en aquellos sucesos.
Charles Philibert Peissot Latout vivía en la antigua calle de Ampudia, hoy calle Colón y donde actualmente está la Casa Iberoamericana de la Décima. Según Víctor Manuel Marrero, historiador de la localidad de Las Tunas, ese inmueble lograron identificarlo por una descripción que el mismo Peissot hizo en una carta bajo el seudónimo de Aristipo, y así comenzó la búsqueda de este investigador tunero para desentrañar la labor de aquel galo, convertido en agente secreto de las huestes mambisas.
"Encontré en el Archivo Histórico Nacional la correspondencia de Charles con Vicente García González, quien firmaba como Siriaco, seguramente adoptando el nombre de un maestro que tuvo en el Seminario de San Basilio, y el que utilizó como seudónimo dentro de la inteligencia militar".
Lo cierto es que Vicente García, como uno de los organizadores de la inteligencia militar en Cuba, logró colocar a Aristipo en un puesto preferencial dentro del coloniaje español, lo ubicó como secretario del comandante militar de la Plaza de Armas, Félix Toledo Vidal, a través de Pedro Agüero González, también infiltrado allí y primo del mayor general tunero.
De esta manera Peissot logró manejar todos los secretos de la comandancia, expresa Marrero Zaldívar, y le envía de forma cifrada a Vicente García la información valiosa que salía de la plaza hispana. Para las tropas mambisas conocer cuándo arribaba un comboy, por dónde, cuándo harían operaciones contra los cubanos, entre otras cuestiones, les permitía realizar acciones contundentes y tomar la delantera en más de una ocasión.
Por tales motivos y por la eficiencia de su labor dentro del mambisado cubano, Charles Peissot se incorpora a la toma de Las Tunas en septiembre de 1876 con los grados de capitán, distinción militar que le otorga el propio Vicente García.
Tal como refiere Víctor Marrero en su libro Vicente García y la inteligencia militar mambisa, cuando cita el Diario de Campaña de Francisco Varona: «Fue atacado por sorpresa y tuvo cinco muertos y cuatro heridos (...). Entre los primeros cuéntese al francés Carlos Peiso. Este francés fue el que facilitó en gran parte la entrada y toma de Las Tunas. Era sargento procedente de "La Comuna" y servía en Las Tunas de secretario del comandante Toledo Vidal. Púsose en inteligencia con el General Vicente García y prestó buenos servicios hasta su muerte este día».
Aquellas palabras eran referídas al combate del siete de julio de 1877, fecha en que las tropas del teniente coronel José Sacramento León Rivero, subordinado de Vicente García, tuvieron un enfrentamiento con el enemigo en un paraje rural llamado Las Mercedes, en el que falleció Charles Peissot Latout, el comunero de París convertido en el agente Aristipo.
Se conoce que al poco tiempo del ataque a Victoria de las Tunas, Iria Mayo, su esposa, fue capturada por ser cómplice de un mambí, y desde la prisión dio a luz a su único hijo, León Filiberto.
Hoy, la calle teniente Peissot lleva el nombre del hijo de aquel mambí que sin tener sangre cubana formó parte de la inteligencia militar y luchó contra el coloniaje español, pues León Filiberto fue a la manigua, ganó los grados de teniente y participó en la toma de Las Tunas por el General Calixto García, en agosto de 1897, muestra de la herencia que llevó bien en alto, hasta trascender en la historia porque supo defender los ideales de sus padres.

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