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Las Tunas.- Cuando Maribel y Rolando llegaron a la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia (COMF) de su municipio, tenían la certeza de que le estaban dando a su complicada relación de pareja la última oportunidad de salvarse.


«Nuestro matrimonio estaba al límite –reconoce ella-. Por cualquier tontería discutíamos y la convivencia se había convertido en un infierno. Una amiga me habló de venir aquí, se lo propuse a él en un momento de tregua, y aceptó. Fue un acierto, porque desde entonces nuestras vidas cambiaron».

En efecto, en las COMF –creadas en 1990 a solicitud de Vilma Espín, eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas-, las parejas disfuncionales reciben atención sicológica y de otras áreas, y, en muchos casos, llegan a recobrar la armonía perdida. Si el método no resultara, pueden apelar al fuero jurídico para que sea el tribunal quien decida qué hacer.

Pero el perfil de las COMF trasciende este tipo de conflictos. Los profesionales que allí colaboran asesoran también sobre tratamiento a adultos mayores, trastornos de conducta, atención a menores, alcoholismo, litigios económicos y de viviendas… Los interesados pueden acudir al centro a título individual, grupal o familiar.

                                                                                                                                        LA CASA TUNERA

El local donde radica la dirección de la FMC en el municipio cabecera es también la sede de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia a esa instancia. Los lunes el ajetreo se multiplica allí con la presencia de quienes están matriculados en alguno de los cursos o de los que pretenden hacerlo.

«En esta COMF funcionan varias especialidades –dice Yarbelis Trujillo-, una de las profesoras a cargo de los programas de adiestramiento. Aquí, además de asuntos vinculados con la familia, como separaciones, división de bienes a custodia de los hijos, impartimos masaje, corte y costura, peluquería, maquillaje, manicura… No hay límites de edad y pueden inscribirse tanto los hombres como las mujeres».

Según asegura Yarbelis, también profesora de peluquería, las ofertas gozan de gran aceptación, lo cual se confirma en la significativa cantidad de aspirantes que solicitan matrícula. Algunas ya no admiten nuevas incorporaciones, como peluquería, que cuenta con tres grupos y 75 estudiantes. Cada especialidad tiene fijado un día a la semana para activar su programa.

El curso de peluquería dura tres meses, y tiene características teórico-prácticas. Prevé sesiones para peinar, pelar, dar tintes, decolorar, hacer cortes… Todo al mejor estilo de los profesionales del giro. Cada estudiante debe traer su modelo. La parte teórica exige elaborar un trabajo investigativo que aporte saberes sobre el oficio. Al terminar reciben certificados que avalan su competencia.

Entre las personas que trasiegan por los locales de la institución tunera hay varios hombres. Uno es Reinier González, un joven de 30 años de edad:
«Estoy como patentado en un salón de belleza, pero desempeño mi labor empíricamente, lo cual me limita a la hora de ofertar variedades a quienes solicitan mis servicios –confiesa-. Este curso resolverá esa insuficiencia, pues la profesora tiene experiencia y la está poniendo a nuestra disposición».

Por la misma cuerda anda Míriam Robles, aspirante a peluquera que sueña con tener un día su propio establecimiento:

«Quiero aprender cuanto sea posible –dice-. Y aprovechar el tiempo perdido. Toda la vida me gustó la peluquería, pero es ahora cuando estoy adquiriendo conocimientos prácticos. Esta casa de orientación ayuda mucho a las mujeres que están desorientadas y los jóvenes desvinculados del trabajo y del estudio a que encaucen sus vidas y le saquen provecho».

                                                                                                                                    TODO MUY BIEN, PERO…

La COMF tunera padece la falta de recursos para desarrollar sus programas. Así, en la peluquería trabajan solo a base de peine y tijera. Allí necesitan, amén de un local apropiado, un lava-cabezas, sillones especializados, espejos, mesas… Así y todo, el aprovechamiento es excelente, y hasta hacen extensiones, pues van a centros de trabajo a ofertar sus servicios y a dar charlas sobre el oficio.

En fin, se trata de una institución que ofrece un servicio necesario. Solo que clama por ser tenida más en cuenta. Su perfil y su trabajo lo merecen.

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