Imprimir
Visto: 1257

trabajo empleo Cuba 0001

Las Tunas.- Por cada habitante de esta provincia del oriente cubano estadísticamente desempleado, a cinco parece no interesarles ninguna de las ofertas de trabajo del sector estatal ni tampoco en el segmento privado de la economía local. Pero antes de endilgarles algún adjetivo peyorativo cabe preguntarse las razones de lo que en términos técnicos se llama inactividad laboral.

HABLAN LOS NÚMEROS

Atenidos a los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), Las Tunas está dentro de lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) califica de pleno empleo porque su tasa de desocupación es menor del tres por ciento de su población económicamente activa. Eso significa que entre el 2013 y 2018 como promedio aquí, dos mil 389 personas estuvieron desempleadas, pero se mantuvieron buscando trabajo.

Sin embargo, en ese mismo lapso una media de 14 mil 323 habitantes de esta demarcación permanecieron inactivos, lo cual significa que simplemente declararon no desear trabajar o informaron no tener una ocupación como medio de vida. En ese último guarismo no están incluidos los estudiantes, ni quienes se han consagrado a los quehaceres del hogar o los jubilados.

“No se trata de que no haya ofertas, sino la calidad de esas ofertas”, explica Zamira Marín Triana, vicetitular del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Sucede que esa es una de las cifras más altas del país, según los registros del MTSS. Tener demasiadas personas con la edad para trabajar o estudiar y sin querer hacer ninguna de las dos cosas es un serio problema en provincias como Las Tunas. Este, un territorio con elevados porcentajes de población en edad laboral, y de bajos de quienes están en edad poslaboral, 62 años y más para los hombres y de 57 años y más para las mujeres.

Marín Triana reitera que es objetivo de esa cartera ministerial en primer lugar, saber vice mtra trabajo cuba2020 0001cuántos ciudadanos realmente se encuentran en inactividad, pues admite que todavía no hay claridad sobre cuál es el sustento económico de muchos de ellos. Algunas podrían estar en un escenario donde confluyen lo mismo las remesas que el ejercicio ilegal de una práctica económica. “En eso tienen un rol clave los trabajadores sociales, porque ese trabajador debe atender a unos 600 núcleos familiares, conocerlos y determinar las causas del porqué esas personas están inactivas. Saber su grado escolar, en fin…, saber”, dice.

Por otro lado, insiste en que “los directores de Trabajo (de los municipios) son los obligados a asesorar a los gobiernos municipales en este tema para que sean capaces de identificar a esa población inactiva y saber cómo generar empleos potencialmente atractivos.”

Hace poco, cuenta Roberto Cruz Tamayo, subdirector de Trabajo por Cuenta Propia, en la Dirección Provincial de Trabajo, ya se reunieron con todos los directores municipales. En primer lugar, para ponerlos al tanto de las estadísticas al respecto. Pero a los especialistas de aquí les preocupa que algunas actividades del cuentapropismo continúan en tierra de nadie si de legalización se trata y también qué pasará con muchos técnicos y obreros calificados recién graduados en medio de un panorama de plantillas estatales congeladas. “Quizás estemos siendo injustos en los datos”, afirma Cruz Tamayo.

LAS ALTERNATIVAS

El empleo se genera por tres vías: la inversión, los proyectos de desarrollo local y la recuperación de las capacidades instaladas en las industrias y en la agricultura, expone la viceministra Zamira. Por eso, ella cree que los directores de Trabajo deben participar en la definición de las estrategias de progreso en cada uno de sus territorios y estar atentos para que tales ideas generen puestos que sean seductores para la población inactiva. “Eso es desarrollo”, resume. Sin embargo, manifiesta su inconformidad, porque a menudo en la conformación de esas iniciativas no se habla de la fuerza laboral como un indicador relevante.

Oleidys Saucedo Licea, directora de Trabajo en Las Tunas, admite que el asunto les ha impuesto dinámicas a las que no estaban acostumbrados. “Lo podemos manejar mejor”, asegura.  Igualmente, está de acuerdo con que no es una cuestión por solucionar solo desde el MTSS, sino que requiere de una labor coordinada, también con la academia.

La directiva subraya que ese organismo no se ha cruzado de brazos. Así ya toman parte, al menos a escala provincial, en el establecimiento de los proyectos de desarrollo local. No obstante, sus propios datos advierten que la cantidad de potenciales nuevos puestos de trabajo por cuenta de los proyectos de desarrollo local ya iniciados apenas “arañan” a la masa de inactivos.

Yoenia Barbán Sarduy, vicerrectora primera de la Universidad de Las Tunas, informa que tras la pasada visita de Gobierno tomaron nota sobre la urgencia de realizar estudios de empleo, con énfasis en las personas inactivas. “El primer paso, expresa, sería establecer los indicadores que permitan medirlo con mayor exactitud”, comenta.

La vicerrectora asegura que ya tienen identificados desde qué carreras podría avanzarse en esos sondeos. Ingeniería Industrial, Comunicación Social y la recién renombrada disciplina de Gestión Sociocultural serían algunas de las que más tributen a la realización de estudios de familia, de población, y por qué no, de empleo en Las Tunas, asevera. “Es un potencial que, conjuntamente con la Dirección de Trabajo, vamos a priorizar”, sostiene.

                                                                                                   ALGUNAS SUGERENCIAS

Junto al envejecimiento demográfico, el crecimiento poblacional cada vez más lento es una seria amenaza a la disponibilidad de fuerza de trabajo, insiste el sociólogo José Luis Martín Romero. El experto del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) ilustra que ciertamente la población cubana en edad laboral ha contado con una ocupación remunerada por más de cinco décadas. Mas, añade, ahora mismo obra en contra del incremento de la fuerza de trabajo el bajo poder adquisitivo de los salarios nominales en el sector estatal; y que el sector no estatal (cooperativo y privado), incluso el legalizado, si bien brinda las mismas garantías que su homólogo en el Estado, viene con el riesgo del despido sin indemnización y la sobreexplotación.

Junto a esa situación, otros estudios indican que también serían factores que alejarían a los cubanos de las ganas de buscar empleo, el género, el nivel de escolaridad, la región del país donde resida, la cantidad y edad de las personas con las que se conviva. Similar efecto haría si tienen a su cuidado discapacitados, ancianos o si reciben remesas.   

Es evidente la preocupación de nuestro Gobierno por la situación de quienes no desean trabajar o estudiar teniendo la edad para hacerlo. Afrontarlo, sugieren los analistas del tema, requiere no dejar de un lado las interacciones entre la vida personal y familiar, más en el caso de las mujeres. Opinan que convendría considerar el urgente enlace entre las diferentes formas de propiedad en la creación de nuevos y diversos empleos, sin perder de vista el poder de compra de los salarios. Solo así, concluyen, entrarán en el mercado laboral doméstico quienes, sin importar su calificación, no les interesa dejar de estar desempleados.

info inactivos LasTunas OK