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Las Tunas.- Juan era un hombre normal. Vino hace años hasta Las Tunas desde su natal Holguín, pero una vez enfermo, la familia con la que vivía lo abandonó. Ante esa situación decidió volver a su provincia, con la esperanza de que su hermana lo acogiera y ayudara, pero eso no sucedió. Juan es actualmente uno de los deambulantes identificados en el municipio cabecera de la provincia, a quien, por las complejas situaciones del fondo habitacional, aún no se le ha podido otorgar una vivienda o local.

Sin embargo, aunque esta es una dura realidad, lo atienden los trabajadores sociales de la Dirección Municipal de Trabajo, que se preocupan por los lugares donde habitualmente pasa la noche. Recibe sus alimentos por medio del Sistema de Atención a la Familia y también una pensión para sufragar algunos de sus gastos.

Aunque en Las Tunas no existe un centro en específico dedicado a la atención de las personas con conductas deambulantes, durante 2019 en el territorio se identificaron 39 personas con este problema que fueron atendidas de manera priorizada. Trece ingresaron a instituciones de Salud, 14 retornaron a su núcleo familiar y 12 a sus provincias de origen.

Al tratamiento que reciben y el seguimiento que se les da en esta oriental provincia, se acercó Granma.

UNA LABOR DE EXTREMA SENSIBILIDAD

"Existe un sistema de trabajo organizado, con un Grupo Provincial de Prevención, que es el que coordina todo lo referente a la atención de estas personas. Eso permite que cuando se detecta un deambulante se activen los factores de este grupo para tomar las decisiones", asegura Miguel González Velázquez, subdirector provincial de Prevención, Asistencia y Trabajo Social.

"Lo primero es tratar de localizar a un familiar, de no encontrarse a esa persona, o si no está en condiciones de recibirlo, se evalúan otras alternativas. En nuestro caso, al no contar con un centro específicamente para ellos, acudimos al Hospital Siquiátrico o a los hogares de ancianos. La provincia tuvo un centro de este tipo, pero fue cerrado por no tener las condiciones necesarias. Lo que sí podemos afirmar es que resulta un tema que tiene seguimiento, y del que las instituciones se preocupan y se ocupan", añadió González Velázquez y recalcó que el grupo cuenta con estructuras similares a nivel de municipio, y que existe también comunicación estrecha con las demás provincias.

Adrián Ramón Hernández Carballo, director municipal de Trabajo y Seguridad Social, es una de esas personas que atiende el tema muy de cerca, y que en no pocas ocasiones ha acompañado a estas personas hasta las instituciones de Salud o la PNR para su identificación, si no la llevan consigo.

"Nosotros tenemos una base de datos de años donde se recogen las personas identificadas como deambulantes, y que se actualiza de manera periódica. Cuando los encontramos los recogemos, se les dan las atenciones necesarias y, entonces, si es de otra provincia, se coordina su traslado en una patrulla si no presenta ninguna condición especial, o en una ambulancia; pero siempre va acompañado de uno de nuestros trabajadores sociales y de un personal de salud. No son personas agresivas, y lo digo por mi experiencia personal. Por lo general son dóciles porque se han ido adaptando al estado de aislamiento, de soledad", explica Adrián Hernández.

El directivo señala también que en el Código de Familia y en el Manual de Procedimientos de la Asistencia Social se relacionan los llamados "familiares obligados", que para no prestar ayuda tienen que demostrar el por qué ante la Ley.

Es válida una aclaración hecha por los especialistas: existe otro grupo de personas que son los denominados caminantes. Estos, aunque pasan la mayor parte del tiempo recorriendo los pueblos o ciudades, y en muchos casos cuentan con el apoyo de la Asistencia Social, sí tienen sus hogares a los que retornan, por lo que no se incluyen en la categoría de deambulantes, aunque sí están debidamente identificados. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, algunos alcohólicos.

Emilio Reynaldo Pérez Larrudet, primer jefe de unidad de Prevención, Asistencia y Seguridad Social del municipio de Las Tunas, asegura que ha visto muchos casos difíciles, con historias realmente muy duras. "En el tratamiento a estas personas está, ante todo, la sensibilidad humana, y por otra parte nuestro deber de hacer cumplir lo establecido para atender su situación. Ambas cosas deben ir de la mano", afirma.

Por su parte, Carmen Ramírez Formigo, subdirectora que atiende la actividad desde la Dirección Municipal de Trabajo de la ciudad cabecera, con más de 30 años de experiencia en el sector, explica que el amor es indispensable. "Hay que entender primero que son, en muchos casos, personas que se sienten rechazadas, que no son queridas por la familia por sus condiciones físicas o mentales, o que en un momento determinado se fueron de una provincia para otra. Cuando se les asiste; cuando se les baña, se les quita la ropa sucia, esa transformación es realmente conmovedora porque se les puede ver el agradecimiento en el rostro", dice Carmen Ramírez.

LOS RETOS QUE IMPONE EL HUMANISMO

Las Tunas no cuenta con un Centro de Protección Social para la Atención a las Personas con Conducta Deambulante, que no es más que el lugar destinando para brindarles una esmerada atención hasta que pueda definirse hacia dónde deben ir.

Por ese motivo, se ha determinado que el Hospital Siquiátrico del territorio asuma esa responsabilidad y que, lógicamente, los que tengan trastornos de esa índole sean ingresados hasta que reciban el tratamiento necesario. Pero el hecho de que no todos presentan trastornos complejiza el trabajo de esa institución que, no obstante, pone el valor de un ser humano por encima de cualquier dificultad, como explica la doctora Idelmis Rodríguez Martín, subdirectora del hospital siquiátrico Clodomira Acosta.

"Si bien es cierto que algunas de estas personas presentan trastornos siquiátricos, también hay otra realidad, hay muchos que aunque deambulen, o estén sucios o mal vestidos, no son deficientes mentales, ni presentan síntomas de locura ni de sicosis; y sus trastornos más que sicológicos, son de índole social. Por lo tanto, no tienen criterio para estar en una institución como esta, que tiene carácter atípico, y ellos lo reconocen y nos lo dicen. A veces no contamos con camas, hemos tenido que buscar estrategias internas para recibirlos y esa es una realidad que no podemos pasar por alto.

"Pero más allá de todo eso, y aunque sabemos que no somos la institución ideal, nos hemos propuesto hacer lo que sea necesario para darles la atención que necesiten, para que no queden desamparados, y es un compromiso que asumimos con toda la seriedad que implica".

Sus palabras las corrobora la doctora Niovys Núñez Baquero, especialista de Primer Grado en Siquiatría de Adultos: "Antes de llegar a nuestra institución, las personas que son detectadas con conducta deambulante pasan por el hospital provincial, donde se les hace un examen completo de todas las especialidades, porque se supone que si han estado en la calle pueden tener enfermedades sin diagnosticar, pueden haber sido maltratados, sufrido caídas, entre otros problemas. Cuando finalmente se determina que no hay riesgos para la vida, son trasladados acá, donde los siquiatras los evalúan. Si no presentan ninguna afectación siquiátrica, igual se ingresan, reciben todas las atenciones, y permanecen aquí hasta que ellos mismos lo deciden o hasta que se les busca una ubicación".

Así de grande es Cuba, así es nuestro sistema social. Sabemos que no es perfecto, sabemos que aún no alcanza todos los estándares que quisiéramos en materia de calidad de vida, pero es innegable que se trabaja con denuedo para que el dolor no pase inadvertido, para que la desventura de unos sea la preocupación constante de otros, para que la existencia digna no sea un privilegio, sino un derecho inviolable.

¿Qué hacer cuando se detectaa una persona con conducta deambulante?

En primer lugar, localizar a un agente del orden público, a través del número telefónico 106, o de forma presencial, yendo a la unidad policial más cercana al individuo.

Se puede notificar a funcionarios de los gobiernos municipales.

Están capacitados para responder ante la detección de una persona con conducta deambulante los funcionarios de los gobiernos provinciales de cada territorio.

También se pueden localizar los números telefónicos y direcciones de estas autoridades municipales y provinciales del territorio a través del Portal del Ciudadano (cada provincia tiene su propia página web). Los contactos están disponibles, además, en las páginas oficiales de estas entidades en la red social Facebook.

Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

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