federicoLas Tunas.- No por reiterada cada año, dejó de ser contundente la condena del estudiantado universitario de esta provincia al fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, por los colonialistas españoles el 27 de noviembre de 1871.

"El horrendo crimen nunca podrá olvidarse", expresó Eduardo Antonio Rondón Martínez, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la Universidad de Ciencias Médicas, al dirigirse a la multitud de jóvenes que colmó la esquina del parque citadino, justamente en el sitio donde se erige el monumento a Federico Capdevila, oficial español que apelando a su honor asumió la defensa de quienes perecieron presos del odio de los integristas ibéricos hace 148 años.

"Este hecho propició y sigue propiciando la repulsa mundial y reafirmando el sentimiento independentista de los cubanos", dijo Rondón Martínez durante el encuentro que estuvo presidido por Juan Carlos Oliver González, miembro del Buró Ejecutivo del Comité Provincial del Partido, y Anier Arnedo Sánchez, primer secretario del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el territorio.

La jornada de recordación de aquellos hechos se completó con la proyección en el teatro Tunas del filme Inocencia, del realizador cubano Alejandro Gil. El largometraje, inspirado en la historia de los estudiantes de Medicina, obtuvo el premio especial del jurado en el 40 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y su director mereció un galardón en la vigésima edición del Havana Film Festival de Nueva York.

El 27 de noviembre de 1871, Anacleto Bermúdez y González, Alonso Álvarez de la Campa, Pascual Rodríguez y Pérez, Carlos Augusto de Latorre, Ángel Laborde, Carlos Verdugo, Eladio González y Toledo y José de Marcos y Medina, estudiantes del primer curso de Medicina, en La Habana, fueron fusilados por el Cuerpo de Voluntarios bajo espurias acusaciones de haber profanado la tumba del periodista español Gonzalo Castañón.

El proceso de detención, juicio, ejecución y la sentencia solo tomó tres días, en medio de un clima de profunda histeria anticubana que primaba en la capital de la entonces colonia.

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