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central guiterasLas Tunas.- Nuevamente los integrantes del poderoso equipo del central Antonio Guiteras “se meten” en un bound malo y la bola pica y se extiende hasta las profundidades de mayo, con el consiguiente riesgo de no alcanzar una victoria que para la economía del país y de Las Tunas, en particular, se torna perentoria en momentos de máximo bloqueo por parte de los Estados Unidos.

Otra vez, ellos salieron al terreno tardíamente y sin realizar los ejercicios correspondientes, violaciones devenidas fuente de alimentación de costosas roturas en el área de los molinos y conductores de bagazos; lo que, unido a fisuras en la operación, han disparado las alarmas que avisan de un potencial peligro.

La realidad es que, los problemas objetivos y otros de índole personal que aún agobian el corte, alza, tiro y molida de la caña en el principal bastión de las zafras tuneras han mantenido adormecida la ofensiva a tal nivel que, en los 100 días de campaña transcurridos hasta el 15 de marzo, el colectivo solo pudo descontar 35 mil 535 toneladas de azúcar, de las 60 mil contempladas para la etapa.

Más que una mala racha o un slump pasajero, como argumentan algunos al referirse al tenso panorama allí creado, la improductividad de la industria del municipio de Puerto Padre ya echa raíces, pues en los últimos nueve años transcurridos, solo en dos -2011 y 2015- cumplió su plan.

Ante esa evidencia, cómo recargar con la mayor culpabilidad del abultado atraso a la ausencia intermitente de algunos recursos claves, como el combustible; a la cantidad de descarriles de trenes por malas condiciones de las vías y las afectaciones por lluvias.

Desde mi punto de vista, lo que puede estar ocurriendo y a donde deben ir los análisis, es que detrás de los obstáculos objetivos se oculten indisciplinas tecnológicas, el desaprovechamiento de la jornada y los materiales disponibles, la incapacidad de algunos frentes de sacarle mejor partido a cada oportunidad, revisiones técnicas que adolecen de profundidad y sistematicidad, fallos de carácter organizativo y la falta de una estimulación verdadera que motive el desencadenamiento de las fuerzas laborales.

No creo, sin embargo, que la batalla allí está perdida, mucho menos tratándose de un colectivo que por décadas devino joya de la producción de azúcar en Cuba.
Por ese aval es que los seguidores de la cosecha en la provincia y la Isla, continúan esperando del “Antonio Guiteras” una reacción a la altura de su condición de Coloso Nacional en la entrega del dulce grano.

“De tan alta responsabilidad estamos conscientes, como también de lo urgente que resulta alcanzar ritmos en la molida del 70 por ciento y sobre las 650 toneladas de azúcar por jornada”, dice José Arturo Ferreiro Rodríguez, director del ingenio.

Ellos igual necesitan cerrarle la brecha al azúcar que se escapa durante el proceso fabril, alcanzar 10,80 por ciento de rendimiento industrial y sobre el 90 de aprovechamiento del potencial cañero.

Solo así allí estarán en capacidad de alejar el fantasma del incumplimiento que ya merodea por sus entornos, así como de responder a quienes hoy en Las Tunas y más allá de sus fronteras se hacen la siguiente interrogante: ¿podrá el poderoso elenco del “Antonio Guiteras” hacer lo suyo (77 mil 585 toneladas de azúcar)?

De momento sirva de aliciente conocer que el Gigante de las zafras cubanas acumula la mayor cantidad de azúcar producida hasta ahora en el Balcón de Oriente, ocupa el segundo lugar nacional en generación de electricidad, mientras que en los últimos días promedia sobre las 600 toneladas de azúcar y alcanza más del 10 por ciento de rendimiento industrial.