1nasobucos jovenes

Las Tunas.- Si hace unos días las escasas personas que usaban nasobuco en Las Tunas eran miradas por muchos como un “bicho raro” ante la amenaza de la Covid-19, hoy el panorama es totalmente diferente; los que en las calles circulan sin la mascarilla, se ven como el “bicho” de estos tiempos.

El ir y venir de personas a pie, en motos o en ciclos, portando nasobuco blanco, verde o azul, es lo cotidiano, unos porque la labor que desempeñan se lo exige, otros por convicción, por haber interiorizado la percepción del riesgo.

Un solo ejemplo: de cinco jóvenes que transitaban por la calle Francisco Vega (Bulevar), en la ciudad de Las Tunas, solo uno no portaba nasobuco, a quien la Agencia Cubana de Noticias le preguntó: "¿Por qué no lo usas?" Y la respuesta fue tajante: "No hace falta, a Las Tunas todavía no ha llegado esa enfermedad".

Sin embargo, otro del grupo que portaba el nasobuco significó: "Uno no sabe dónde está el peligro, y esto no está de más. Hay que cuidarse".

La fabricación casera de esas mascarillas se ha convertido en algo masivo en cada municipio y barrio, con el correspondiente conocimiento de cómo confeccionarlas.

Pero más allá de la disposición de cada costurera en su casa para proteger al prójimo, Las Tunas se ha convertido en una gran empresa para la fabricación de este medio de protección, encabezada por Confecciones Melissa, que ya ha terminado cerca de 180 mil, destinados también a otras provincias.

Según Tania Reygada Pérez, directora de la entidad, además de la unidad central en la ciudad de Las Tunas, se dispone de talleres enfrascados en esta labor sanitaria en los municipios de Jobabo, Colombia, Puerto Padre y Jesús Menéndez, con suficiente tejido.

Otras entidades como Vascal (Industrias Locales), tiene la meta de aportar 76 mil unidades, así como también la Empresa de Servicios Técnicos y Personales, incorporada a esta prioritaria tarea.