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Las Tunas.- En el entramado social de Las Tunas, donde residen más de 400 mil personas y de ellas unas 34 mil se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, los trabajadores sociales se erigen como el eslabón fundamental entre las políticas de asistencia y quienes más las necesitan. Sin embargo, la provincia enfrenta hoy como desafío completar una plantilla que apenas alcanza el 80 por ciento de cobertura para garantizar un profesional por circunscripción.

Cuba atraviesa un momento de profundas transformaciones económicas y sociales, y en ese contexto el papel del trabajador social adquiere una relevancia extraordinaria. Su labor está dirigida a identificar necesidades, acompañar procesos y garantizar que la asistencia llegue a quien realmente la requiere.

La distribución de alimentos a las personas en situación de vulnerabilidad constituye uno de los pilares de esta labor. Son los trabajadores sociales quienes conocen las realidades de cada núcleo familiar y determinan las prioridades.

Oleydis Saucedo Licea, coordinadora de Programas y Objetivos del Gobierno en el territorio, informó que "en total, la provincia necesita 72 trabajadores sociales para cubrir las plazas vacantes. De ellos, 22 corresponden al municipio de Amancio, el que peor situación presenta en tal sentido.

"El completamiento del 80 por ciento de este equipo, aunque representa un esfuerzo sostenido, resulta insuficiente para dar continuidad a la entrega de alimentos y a otras tareas de atención social".

Debemos tener en cuenta que cuando nos referimos a personas en situación de mayor vulnerabilidad hablamos, por ejemplo, de adultos mayores que viven solos, familias con niños pequeños en condiciones poco favorables, personas con discapacidad que requieren apoyo constante. En cada uno esos casos es preciso que alguien toque a la puerta y evalúe sus circunstancias.

Disponer de la totalidad de miembros de esa fuerza pretende lograr que la política social del país llegue a su destino final. En un momento en que las transformaciones exigen eficiencia y sensibilidad, contar con un trabajador social por circunscripción se convierte en una prioridad impostergable.

Las Tunas tiene por delante la tarea de fortalecer esta red humana. La cifra de 34 mil personas en situación de mayor vulnerabilidad es lo suficientemente delicada como para entender que cada plaza cubierta significa un paso más hacia una atención verdaderamente inclusiva y justa.