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Las Tunas.- En la parte sur del municipio de Las Tunas se extiende el polo productivo Calera-Los Ángeles, una zona favorecida por la presencia de agua y también por los suelos que, aunque no son perfectos, sí resultan más fértiles que los de buena parte de esta provincia, marcada por un amplio deterioro en ese importante recurso natural.

Bajo el intenso sol, crecen frondosas las plantaciones en un hermoso paisaje que hoy llena el alma y que, en poco tiempo, igual llenará los estómagos de los habitantes de la cabecera provincial, pues allá se priorizan los cultivos de ciclo corto, esos que permiten cosechar rápido y aprovechar la tierra para volver a usarla.
Bien lo saben los residentes en Barranca, Calera, San Gregorio, Santa Librada, Palmarito, Cuatro Caminos, La Guanábana y otros asentamientos rurales, quienes constituyen mayoría en la fuerza de trabajo para las faenas agrícolas.

Hasta ese punto geográfico llegué recientemente para apreciar el esfuerzo de hombres y mujeres del campo, empeñados en aportar alimentos en circunstancias difíciles, porque no hay fertilizantes químicos, el sol quema con fuerza inusual en estas jornadas y no son suficientes las asignaciones de combustible para la roturación de los terrenos y otras labores.

Reynaldo Frank Brito Pérez, especialista en Cultivos Varios de la Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura, explicó a 26 Digital que esta área está integrada por seis entidades: la cooperativa de producción agropecuaria Juan Evangelista Espinosa, la unidad empresarial de base Calera y las cooperativas de créditos y servicios (CCS) Josué País, Eradio Infante, Carlos Manuel de Céspedes y Omar Pérez Pérez.

“En total, el polo abarca dos mil 296 hectáreas, que se dedican fundamentalmente a los cultivos varios, con énfasis en las viandas, como yuca, plátano y boniato. Del mismo modo, hay extensiones destinadas a frijol, tomate, hortalizas y frutas.

“El lugar se escogió porque esta región, de manera histórica, siempre ha tenido buenos rendimientos. Y lo más significativo, tiene garantizada el agua para el riego. Está el río Hórmigo y cuatro micropresas de uso agrícola: Hórmigo, San Gregorio 1 y 2, y Calera.

“Con riego, el polo cubre 240 hectáreas, de ellas por gravedad, 60; con máquinas Fregat, 26,8 y por pivote central, 13,4. El resto se humedece por aspersión portátil o son zonas de secano. En caso de extenderse la falta de lluvia, buscamos alternativas”.

Un ejemplo está en la CCS Josué País, la cual marca el quehacer socioeconómico de Barranca y la integran 222 asociados y 167 usufructuarios, según su presidente, Leobel Marzo Torres.

“Nuestra misión fundamental es la producción de alimentos y más ahora en esta época compleja por la enfermedad Covid-19. Tenemos cultivos varios y ganadería; pero el fuerte de la unidad es la siembra de diferentes renglones.

“Las cosechas no son las que esperamos y necesitamos. Estamos trabajando. Tenemos entre 30 y 35 hectáreas con riego por gravedad y las sembramos de yuca y boniato. Hay áreas preparadas para plantar maíz y frijol caupí, que es lo que se nos pide.

“Hacemos envíos a la ciudad y ponemos algunas mercancías para la venta aquí, en el Consejo Popular. Seguramente vamos a tener más resultados, porque ya hay tierra roturada para plantar cuando comiencen los primeros aguaceros.

“También visitamos a los campesinos, revisamos sus compromisos. Chequeamos el plan y se apela a la conciencia para que entreguen todas sus producciones al Estado”.

En los campos del polo Calera-Los Ángeles crece parte de la comida de los residentes en esta ciudad para los meses venideros. No es suficiente para toda la población. Por eso, se adoptó la estrategia de hacer llegar productos agropecuarios desde el resto de los municipios. Hay inconformidades y realmente aún no alcanza. Pero se piensa en el mañana, con iniciativas y voluntad.

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