siembra con bueyes

Las Tunas.- Los mercados agropecuarios estatales y las placitas con mostradores vacíos o insuficientes recursos que no dan abasto para las muchísimas personas que permanecen largo tiempo en las colas son imágenes constantes por estos días en las ciudades y los poblados de Las Tunas.

La comercialización de esos renglones ha sido una preocupación, en medio del difícil contexto económico-social por la presencia en Cuba del virus SARS-CoV-2. No obstante, las autoridades políticas, gubernamentales y del sector no están de brazos cruzados, tal como explicó en el espacio radial Alto y claro José Róbinson Pérez, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno provincial.

Precisó el dirigente que en el mes de abril se distribuyeron más de cinco mil 200 toneladas de viandas, hortalizas y frutas, lo que no satisfizo a todas las personas; pero se buscaron varias opciones.

frijol y platano

"En aras de avanzar en ese tema trajeron de otras provincias más de 450 toneladas; incluso, a pesar de la escasez de combustible, pero siempre se mantiene la cooperación. También se cumplieron los envíos desde los municipios hasta la ciudad cabecera, que es la de mayor concentración de población.

"Eso significó un número importante de toneladas de alimentos y destacan los municipios de Puerto Padre y Jesús Menéndez, pues hicieron una contribución importante".

La llegada de la temporada lluviosa anuncia un panorama diferente para el territorio tunero, afectado en los últimos meses por una intensa sequía, y permitirá un notable impulso de la campaña de siembra de primavera, período comprendido entre el primero de marzo y el 31 de agosto.

"Durante todo el mes, las autoridades de la provincia hemos estado recorriendo e intercambiando con las formas productivas y los campesinos individuales, comprometiéndolos y revisando la situación que tenía la tierra para cuando comenzaran estas lluvias garantizar la siembra de cultivos de ciclo corto.

"Creemos que, en los meses de junio y julio, quizás agosto, ya comenzaremos a levantar la producción y que a la población le llegará mayor cantidad de alimentos.

"Para la campaña de primavera se espera plantar más de 17 mil hectáreas; y de ellas, ya están en movimiento nueve mil 500. Se ha hecho un esfuerzo como hace años no lográbamos. Adelantaremos las siembras y, por supuesto, también lo que se pueda cosechar en meses posteriores".

El sector agropecuario en la provincia se organiza y trabaja para producir los alimentos que requiere el pueblo, especialmente boniato, yuca y plátano, además de los renglones de ciclo corto y frijol caupí, cuyo cultivo avanza en varios municipios tuneros.

Mucha responsabilidad tienen, en esa tarea, los labriegos locales, según planteó en el programa Roberto Medrano Ledezma, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en el territorio, quien añadió que se ha hecho un levantamiento de los sistemas de riego que tienen los productores, no solo los entregados por la vía de la Agricultura o cooperativas con proyectos de organizaciones no gubernamentales.

"Se tuvieron en cuenta a campesinos que han puesto en marcha estos medios, los que antes no se utilizaban, fundamentalmente en aquellas cooperativas que tienen suficiente agua y electricidad por el Sistema Electroenergético Nacional.

"El sector cooperativo y campesino está en condiciones de incrementar las producciones y hemos visto un despertar en nuestras unidades, sobre todo, en la siembra de yuca y boniato. Hay que seguir usando las semillas que tenemos y buscando más integración entre las formas productivas, no solo en la preparación de tierras.

"Además, priorizamos la producción de carnes y se trabaja con las organizaciones, especialmente con las unidades que tienen posibilidades reales de alimentación, con palmas, frutas y residuos de cosecha que se pueden aprovechar para la elaboración de piensos criollos".

Frente a la enfermedad Covid-19, el sector anapista de Las Tunas no se queda atrás. En tiempos normales sale de sus manos entre el 80 y el 85 por ciento de los alimentos agropecuarios que se consumen en la provincia. Y en esta situación excepcional podremos seguir contando con ellos.

En las organizaciones de base existen brigadas de mujeres campesinas FMC-ANAP, las que se encargaron de la confección de unos 48 mil nasobucos, la mayoría de ellas en las cooperativas de créditos y servicios Josué País, del municipio de Las Tunas, y Gonzalo Falcón, de Manatí, pues ambas cuentan con moderna tecnología, recibida de los proyectos en los que participan.

Asimismo, sobresale la entrega de donaciones a los 17 centros de aislamiento para sospechosos de portar el nuevo coronavirus, hospitales y hogares maternos y de ancianos, entre otras instituciones, sin descuidar su encargo fundamental de producir alimentos.

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