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Las Tunas.- La necesidad es la madre de la inventiva, reza la sabiduría popular. Pero madre de la inventiva es también el deseo de trabajar, de ser útil, de prestar un buen servicio y, por supuesto, de prosperar. Los trabajadores de la Empresa de Seguridad y Protección del Consejo de la Administración Provincial (ESPCAP) pueden dar fe de ello.

Testimonio de esta realidad ofrece Dania Cándida Rodríguez Ramírez, directora de la entidad desde hace siete años. Bastan pocos minutos para advertir que ella es de las que miran hacia adelante y con luz larga.

Por eso, habla con pasión y propiedad, mientras muestra con orgullo cuánto han logrado reciclando e inventando con materiales que otros tirarían a la basura.

Cuenta de cuando con un cuchillo, una hornilla eléctrica y una ʺsierrita manualʺ realizaban todo el proceso hasta lograr esas imágenes alegóricas a la realidad cubana, que hoy engalanan la propia sede de la entidad y a otras de la provincia. Con ese empeño a prueba de carencias, recuerda, hicieron en el 2016 un cuadro de Fidel, homenaje al hombre que "celebraba entonces 90 años de vida".

Mientras se le escucha hablar, viene José Martí a la mente con aquel verso, ʺsencilloʺ, pero profundo: "Todo como el diamante, antes que luz es carbón". "Nosotros utilizamos de los falsos techos un material residual que lo empleamos para el enmarcado de los cuadros que están en la unidad, así embellecemos el lugar y evitamos gastos innecesarios. De igual manera hacemos con la mica que utilizamos para plasticar, pues la parte que no se utiliza, luego la aprovechamos para los portarretratos y portacelulares. De la recortería realizamos los separadores de los libros y los pisapapeles; con los pedazos de acrílico se construyen repisas para los cuartos de baño. También fabricamos agendas de diversos formatos y rellenamos los tóneres, lo cual implica, al final de todo el proceso, un ahorro superior a los 400.00 pesos".

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Con tanto empeño, el resultado no podía ser mejor y si hace siete años solo prestaban dos servicios básicos: la impresión de solapines y, como su objeto social lo determina, la seguridad y protección de instituciones; en la actualidad suman 25 ofertas en lo referido a los servicios técnicos. Verdad que se dice fácil, pero la impresión y el diseño de reconocimientos, credenciales, almanaques, propagandas, gigantografías, señaléticas…, además del traslado de valores, no es labor que implique poco esfuerzo.

Las energías, explica la directiva, se encaminan, además, hacia el diseño de planes y diagnósticos en instituciones que desean contratar el servicio de seguridad y protección, o el de instrucción, que desarrollan de conjunto con el Ministerio del Interior.

Desde el 2015, la empresa está en perfeccionamiento empresarial y muestra óptimos indicadores económicos: "Aquí no teníamos Comité de Innovadores, ya contamos con uno y hay seis trabajadores que han cobrado los aportes realizados en cada calendario. La cuenta es efectiva y supera los 25 mil pesos. Cada año hemos sido objeto de auditorías económicas y hemos podido liquidar las utilidades o lo que muchos denominan mes 13, además del pago mensual por resultado cada mes".

Tal filosofía de llegar siempre más lejos y de que lo viejo, o lo aparentemente desechable, puede tener múltiples vidas y los más disímiles usos, rinde frutos. "Ese grupo de trabajadores y la unidad es la clave para haber logrado la reparación de las dependencias en cada municipio donde hoy se cuenta con las mismas condiciones de trabajo y prestaciones que en la agencia provincial. 'Amancio' trabaja para dar cobertura a las demandas de esa localidad, 'Colombia' y Jobabo; Puerto Padre, genera servicios para 'Jesús Menéndez', y la capital provincial para los territorios de Manatí y Majibacoa", explica Dania Cándida Rodríguez Ramírez.

Pero lo que se hace con amor y compromiso, bien crece, y como semilla nueva se esparce; así que entre los clientes de ESPCAP se cuentan las comisiones electorales de varios territorios de la Isla, la Dirección Provincial de Educación en Guantánamo, asambleas municipales de Granma y Holguín y la Unión de Jóvenes Comunistas, a instancia local y nacional, entre muchos otros.

En el actual contexto, la empresa pone su grano de arena y asumió la impresión de más de tres mil reconocimientos a los estudiantes que respaldan la pesquisa. A su vez reprodujo y encuadernó, para los centros de aislamiento, los protocolos de trabajo de cada una de las etapas de enfrentamiento a la Covid-19.

Los trabajadores han respondido a la altura del momento y allí donde les ocupa la protección de los bienes y las personas, "han contribuido a que se cumplan las medidas y son responsables de velar por la observancia de estas en cada lugar, según las características del sitio y su cometido social".

"Tenemos trabajadores de Las Parras o de las carreteras hacia Puerto Padre o Manatí que laboran en Las Tunas y se mantienen laborando gracias al transporte dispuesto. Pero en Manatí, cuatro empleados que viven alejados del poblado y trabajan en este, no fueron para sus casas, sino que dijeron 'tenemos bicicleta' y ahí están, trabajando".

Los más de mil obreros de la Empresa de Seguridad y Protección se crecen cuando la situación lo amerita, esta lucha contra la Covid-19 lo demuestra; pero lo cierto es que acumulan méritos en su quehacer diario. Por tales razones, la dirección de la CTC en la provincia les otorgó, hace muy poco, la Placa XX Aniversario del Concepto de Revolución; justo reconocimiento a quienes con laboriosidad y entrega se empeñan en hacer en pos del bien propio y de la provincia.